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Traducción de la Introducción del libro “Catholic Homeschooling”

2013-06-22 11.58.45

Con la Dra Clark en la Conferencia Nacional de Homeschooling 2013

¡Qué testimonio de vida de la Dra Mary Kay Clark! En la introducción de su libro “Catholic Homeschooling nos platica cómo sus papás ya estaban tan involucrados en la iglesia y en la política, y cómo ella también desde muy joven, ha sido tan activa.  Es de verdad un ejemplo de mujer católica, de mamá homeschooler y de mujer emprendedora. ¡No dejes de leerlo, hay mucho qué aprender de ella!

¡Gracias Guetty por tu paciencia y servicio para traducir esta parte del libro!

Introducción[1]

Dra. Mary Kay Clark

Traducción de Guetty Colin

Edición de Xhonané Olivas

La historia de cómo llegué a ser directora de Seton Home Study School [2]es, en muchas formas, la historia de una típica familia católica que busca el estilo de vida católico auténtico en tiempos de confusión. En mis viajes a varias ciudades, me ha sorprendido la similitud entre las historias de varias familias católicas que luchan por mantener su fe.

Soy la mayor de una familia de 9 hijos, crecí entre los 40’s y 50’s en Bethesda, Maryland, un suburbio de Washington, DC.  Mis papás eran políticamente activos en el partido republicano y frecuentemente apoyaban campañas para buscar una mejor legislación, generalmente en temas de familia y educación. Ellos estaban preocupados por las escuelas públicas locales y por tener una mejor educación; una vez mi papá se postuló para la mesa directiva de la escuela local. Ellos fueron miembros activos en la Iglesia y se involucraron en la escuela de la Parroquia. Mi mamá y mi papá lucharon contra la pornografía en los cincuentas, dando pláticas a grupos de papás.

Mientras estaba en la preparatoria en Cleveland, Ohio, conocí a Bruce, mi futuro esposo, pero me fui a una universidad católica por cuatro años. Bruce y yo nos casamos el mes en que me gradué de la universidad, pero seguí con mi educación en la Western Reserve University[3] y en la Universidad Católica para obtener un grado de maestría. Mi esposo estuvo en Vietnam mientras estuve en la universidad, y más adelante, después de casados, le volvieron a hablar debido a la crisis de Berlín. Mi primer bebé, Kenneth, nació casi un año después de que nos casamos.

Durante el inicio de los sesentas, aunque estaba casada, embarazada, trabajando como bibliotecaria y yendo a la escuela de graduados de bibliotecología de Western Reserve, seguía involucrada, junto con mi mamá, en actividades de religiosas y políticas. La encíclica Pacem in Terris[4] fue publicada, y las dos asistíamos a conferencias para escuchar a “católicos” proclamar que deberíamos reconciliar a comunistas y socialistas. Asistimos a pláticas donde mujeres “católicas” daban su propia versión de lo que significaba ser una mujer católica moderna.

En los sesentas, la primera perturbación inmediata a la que se debió enfrentar la fe de una familia católica ordinaria vino con los “nuevos” textos de religión en escuelas y programas parroquiales. Los nombres de las editoriales se hicieron de renombre y los papás de todo el país comparaban notas con amigos y familiares.  Mi mamá empezó un grupo llamado “Papás católicos preocupados de Cleveland” (Concerned Catholic Parents of Cleveland[5]), dedicado a luchar para que la nueva religión no fuera promovida en escuelas católicas. Durante esta batalla, me mudé a Columbus, Ohio, con Bruce y nuestros tres hijos mayores. Papás de Columbus me pedían que analizara el material de las clases de catecismo. Pasé horas en la librería de un seminario investigando las enseñanzas de la Iglesia y me convencí de que los “nuevos” libros de texto de religión no estaban presentando verdades católicas.

El principal problema con los nuevos libros de textos de religión de los sesentas, fue que no enseñaban los diez mandamientos, el pecado original, el pecado actual (personal), la confesión, la Santa Eucaristía como el memorial del sacrificio de Cristo en el Calvario, entre otras cosas. El énfasis estaba en decidir lo mejor para uno mismo; la verdad era subjetiva. A los niños no se les enseñaba que la Iglesia Católica era la verdadera Iglesia, ni que el Papa es el vicario de Cristo en la tierra. Las verdades de la Iglesia, si es que eran mencionadas, eran presentadas como un punto de vista más, el cual puedes elegir entre muchos otros.

En este tiempo turbulento se fundó “Católicos Unidos por la Fe” (Catholic United for the Faith[6]) y empezó a evaluar los nuevos libros de texto de religión que se estaban usando en todo el país. The Wanderer[7] se volvió un apoyo muy popular entre todos los que pensábamos que estábamos solos.

Los papás católicos en Columbus, al igual que en otras ciudades del resto del país, no estaban dispuestos a quedarse sentados y no hacer nada. Nuestra primera tarea fue imprimir las citas cuestionables de los nuevos libros de texto de religión en volantes y distribuirlos en cada Iglesia católica durante todas las Misas de ciertos fines de semana.

Esta actividad causó tanta conmoción, lo que resultó en la formación de una organización para toda la ciudad, “Papás Católicos de Columbus” (Catholic Parents of Columbus). La membresía pronto incluyó a papás de otras ciudades del estado. Imprimíamos un periódico mensual y nos reuníamos tanto con sacerdotes y comités parroquiales como con la Mesa directiva diocesana para la educación e, incluso, con el Obispo. Patrocinábamos un programa de radio semanal para enseñar las verdades de la fe.

Después de aproximadamente un año, no solo no se había realizado ningún cambio por parte de las autoridades diocesanas o de los educadores, sino que se publicaron nuevas versiones de los libros de textos de religión que iban más allá de las enseñanzas oficiales. Un segundo proyecto llamado de “apostolado de los estacionamientos” (parking-lot apostolate) abarcaba toda el área de Columbus, incluidas las afueras de la ciudad. Después de un par de años, nuestro “apostolado de los estacionamientos” atacó por tercera ocasión.

Después de varios años y, aunque los papás se seguían quejando y activamente buscaban regresar a las enseñanzas de la Iglesia, las cosas continuaban empeorando. De hecho, al final de los sesentas, apareció el primer programa de educación sexual en las escuelas católicas: la series “Volviéndose Persona” (Becoming a Person) de Benzinger Publishers[8].

Nuestra organización volvió a pelear. Publicamos un folleto volante con citas exactas del programa “Volviéndose Persona” y los distribuimos durante un fin de semana en los coches que estaban en los estacionamientos de cada Parroquia durante cada Misa en el área de Columbus. ¿El resultado? Los papás se quejaron por la pornografía que había en sus parabrisas, siendo que ¡las citas sexuales explícitas eran directamente de los libros de texto que sus hijos estaban usando en la escuela! Protestantes asiduos a iglesias cercanas estaban terriblemente enfadados porque sus coches fueron cubiertos accidentalmente con pornografía “católica”.

¡Las autoridades diocesanas estaban disgustadas con este grupo de papás en contra de sus nuevos y “relevantes” cambios con el fin de mejorar las cosas para sus hijos! Tuvimos una junta con la mesa directiva escolar diocesana para poner una queja oficial, pero fue en vano. Tuvimos una junta con el Obispo, quien nos cuestionó sobre teólogos específicos que debíamos estar leyendo. Tuvimos juntas con sacerdotes y papás en varias parroquias.

Las escuelas católicas siguieron empujando hacia una nueva religión confusa que los papás ya no podían reconocer, implementando un humanismo secular en otras materias, especialmente en estudios sociales, y enseñando material sexual explícito, mañosamente llamado “Educación de la vida familiar” (Family Life Education). Nos sentimos empujados hacia la desagradable discusión de perversiones sexuales explícitas.

Para 1971, los que pertenecíamos a la organización “Papás Católicos de Columbia”, sentimos que nuestras energías se estaban gastando en vano al en tratar de cambiar a las escuelas y/o educadores. Por lo que la organización cambió su enfoque completamente. Decidimos formar nuestra propia escuela católica, Mater Dei Academy[9], en Columbus Ohio.

Durante los setentas, Mater Dei tuvo muchísimo éxito. Todavía existe. Papás de otras ciudades del país empezaron escuelas similares. El profesor de filosofía, Dr William Marra, fundó las escuelas “Holy innocents”[10] (Santos inocentes). El columnista Frank Morris, del periódico “The Wanderer”, empezó una escuela en Denver. Anne Carroll, esposa del Dr. Warren Carroll, el fundador de Christendom College[11], empezó la escuela Seton a las afueras de Washington, D.C. Otras escuelas similares surgieron en Cincinnati, Cleveland, Detroit, Denver, Nueva York, Dallas, Los Ángeles y otras áreas a lo largo del país. Algunas todavía siguen funcionando.

En un momento dado, yo creo que hubo unas 200 escuelas administradas por papás en el país. Después de ayudar a varios papás de los estados vecinos, un grupo de nosotros patrocinamos una convención en Cleveland para ayudar a empezar escuelas administradas por papás y para ayudar con el homeschooling. Estas escuelas tenían nombres como Agnus Dei, Nuestra Señora de Fátima (Our Lady of Fatima) y Academia del Rosario (Rosary Academy). Los nombres reflejaban el amor de los papás a Nuestra Madre Santísima, al Rosario y al uso del latín en la cultura católica.

Aunque algunas de estas escuelas siguen funcionando hasta el día de hoy, para los ochentas, muchos de los papás estaban abrumados debido a las grandes dificultades que se presentan al tratar de educar una familia y administrar una escuela al mismo tiempo. Para 1985, cada vez más familias católicas empezaron a educar a sus hijos en casa.

En 1982, Seton Home Study School fue fundada por Anne Carroll como una división de la Seton School en Manassas, Virginia. Nuestra familia se mudó a Front Royal, Virginia para estar cerca del Christendom College, a donde iban a la escuela mis dos hijos mayores.

En 1983, me uní al Seton Home Study como asistente del director. Había alrededor de 50 estudiantes en la división de educación en casa y unos 100 en la escuela tradicional. Hoy en día, la escuela tiene 175 estudiantes, mientras que la escuela de educación en casa tiene unos 9,000 11,000. Para Enero de 1991 la división Seton Home Study School había crecido tanto que se separó legalmente de Seton School. En 1981, la división de educación en casa era operada desde un salón en el edificio de Seton School. Hoy, tenemos un edificio de 2,300 metros cuadrados para oficinas, 75 empleados de tiempo completo, 75 de medio tiempo y muchos empleados de temporada.

Al reunirme con familias de todo el país, veo un patrón que se repite. Las familias empiezan por quejarse con las autoridades eclesiales, deseando que los entiendan y que se regrese a las enseñanzas de la Iglesia. Los papás descubren que sus quejas no son escuchadas. Entonces, después de algunos años, los papás empiezan una escuela o simplemente empiezan a educar con una o dos familias más, empiezan el homeschooling con uno o dos niños o se inscriben en una escuela de homeschooling. Los medios pueden ser diferentes, pero el énfasis es el mismo: los papás se convierten en los maestros; los estudiantes aprenden de sus papás.

Lo que la nueva generación de educadores católicos y catequistas no tomaron en cuenta es que los papás de ahora están mejor informados y las mamás están más seguras de sí mismas y de su habilidad para educar a sus propios hijos. Al principio, los educadores católicos fueron capaces de intimidar a los papás respecto a los libros de texto de religión, haciendo que los papás dudaran de su entendimiento de la fe aprendida en la niñez. Sin embargo, los educadores católicos, especialmente sacerdotes y monjas, no pudieron engañar a los papás católicos sobre los programas de sexualidad.

Algunos líderes católicos minimizaron los abusos en la educación católica, y aconsejaron paciencia, pero los papás no pueden esperar a costa de las almas de sus propios hijos. Cada día que pasa, los niños están siendo educados, de una forma u otra, y, acertadamente, los papás sienten presión de actuar. La Iglesia puede esperar décadas para resolver estos problemas, pero los niños tienen solo unos cuantos años, ya sea para convertirse en buenos católicos o que se alejen de la Iglesia, de la fe y de la salvación eterna.

Cuando hablo con algunos papás mayores o con abuelos, lágrimas salen de sus ojos mientras admiten que ellos han perdido a sus hijos mayores. “Mis hijos no quieren hijos”, es un comentario bastante común.

Por otro lado, los papás jóvenes, por gracia de Dios, están descubriendo el gran privilegio y obligación de ser los primeros educadores de sus hijos. Incluso papás que no están al tanto de la riqueza de las enseñanzas de la Iglesia están determinados a mantener a sus familias fuertes con valores tradicionales. Aman a Jesús y a María y se rehúsan a dejar a sus hijos en escuelas que rechazan las enseñanzas de la Iglesia o, incluso, las verdades morales básicas.

Los papás están sacando a sus hijos de escuelas católicas porque no pueden encontrar siquiera un solo libro de texto católico. Ellos traen a sus hijos a casa porque los maestros dicen que los papás que rezan el Rosario son anticuados. Las mamás no quieren que sus hijos estén sujetos a burlas y abusos verbales por parte de maestros y compañeros que piensan que usar un escapulario es tonto. Finalmente, los papás no quieren que sus hijos vivan la degradación de los programas de educación sexual.

Las mamás que educan en casa están dando a sus hijos amor y estabilidad, una vida con espiritualidad, el hábito de buscar a Jesús y a María para encontrar respuestas y de vivir una vida sacramental verdadera y activa en casa.

Las familias que están educando en casa, cuando es posible, se unen con a otras familias a celebrar la Santa Misa, a rezar el Rosario, a visitar Santuarios marianos, a hacer coronas de adviento, a decorar altares en Mayo para María y, en general, para vivir las costumbres, la fe y las tradiciones de la herencia católica y hacerlas parte integral de su estilo de vida. Con su filosofía y actividades, las familias que hacen homescholing están preservando la fe católica y se están convirtiendo en un pequeño remanente de fe en estos tiempos difíciles.

Los papás de hoy se dan cuenta que vivimos en una sociedad pagana en la cual los valores cristianos, particularmente los relacionados a la vida en familia, están siendo destruidos a través de los medios de comunicación y las políticas gubernamentales. También se dan cuenta de que nuestros niños católicos están perdiendo la fe en las escuelas católicas en las que una vez confiaron y que fueron construidas con el sudor y el dinero de sus papás y abuelos.

Los papás ven que ha llegado el momento de dejar de depender de otros para transmitir la fe a sus hijos. No dudan que la Iglesia sobrevivirá, como Cristo lo prometió. Sin embargo,  estos papás están descubriendo que parte de la promesa de nuestro Dios es la gracia de reavivar a la Iglesia a través de familias católicas fuertes. Estos papás homeschoolers están respondiendo a esa gracia.

 

[1] Traducción realizada por Guetty R. Colin.  guetty.colin@gmail.com . Edición por Xhonané Olivas xolivas@familiacatolica.org Mayo  2014. Todas las notas a pie de página han sido agregadas para esta edición.

[2] Seton Home Study School http://www.setonhome.org/

[3] Hoy se conoce como Case Western Reserve University http://case.edu/

[4] Ver todo el documento: http://www.vatican.va/holy_father/john_xxiii/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_11041963_pacem_sp.html

[5] Este sitio ya no está active.

[6] Sitio web http://www.cuf.org/

[7] Sitio web http://thewandererpress.com/

[8] Sitio Web http://www.rclbenziger.com/

[9] Sitio web http://materdeiacademy.org/

[10] No se encontró información sobre estas escuelas en la web.

[11] Sitio web http://www.christendom.edu/

¿Por qué hacemos homeschooling?: Testimonio de Aline Ramírez

Quiero presentarte a una mujer muy especial, ella se llama Aline Ramírez. Yo tuve el honor de conocerla el año pasado durante la 1a Semana de Reto Académico en Guadalajara. En ese entonces,  su familia y ella vivían en Monterrey, y ¡desde allá decidieron irse manejando hasta Guadalajara!!!  Su esposo Armando Duarte fue una de las personas que me ofreció ayuda para la organización de este evento, lo cual fue un regalo de la Providencia de Dios.

Te puedo decir que son una familia muy, muy especial y con un testimonio que a mí me edifica mucho. Cuando he platicado sobre ellos y sobre el por qué decidieron educar a sus hijos en casa, veo que no soy la única que se queda maravillada de su decisión. Aline y Armando son una pareja con un gran amor por Dios y un gran celo por dar a conocer el plan que Dios tiene para la familia, lo cual se refleja en todo lo que hacen, ¡es parte de su vida! ¡Hace poco tuvieron a su sexto hijo!

Este es su testimonio:

Sabíamos del Homeschooling desde varios años atrás, pero nunca vimos la necesidad de hacerlo. Teníamos lo que necesitábamos y más:  un colegio de alto nivel académico, bilingüe y además católico!  Sin contar que no nos costaba ni un peso, por que todos mis hijos estaban becados al 100% por el  trabajo de mi esposo.

¿Qué mas podíamos pedir?

Sin embargo DIOS tocó a nuestra puerta y nos invitó a esta aventura de hacer Escuela en Casa, estas fueron nuestras principales razones:

1. Dios como Centro de nuestra vida Familiar

El ritmo de vida que llevábamos era cada vez más intenso por las exigencias del colegio y el trabajo.  Y Dios nos pedía llevar una vida con más serenidad y que Él pudiera ser el centro de nuestra vida familiar.  Cosa que no era así, lo único a lo que estábamos comprometidos era a ir a Misa dominical.  Ahora dedicamos más tiempo a la oración en familia y esperemos pronto involucrarnos en actividades apostólicas.

2. La Educación como responsabilidad de nosotros los padres

A pesar de que sabemos que la responsabilidad de la educación de nuestros hijos nos corresponde a nosotros como padres, la delegábamos casi completamente al colegio!  Incluso la formación religiosa.  Ahora ya tomamos las riendas de esto y estamos felices por fin educando a profundidad hábitos y virtudes además de conocimientos académicos.  Antes nos sentíamos distantes de esta hermosa labor y lo veíamos con cierto miedo:  “yo educar a mis hijos?”  ahora sabemos que es lo mejor y la gracia de Dios actúa en todo momento.

3. La convivencia en familia

El mismo ritmo y exigencias de la vida del colegio, pocas veces permitía que los niños convivieran como hermanos, que organizaran mas actividades juntos como jugar, hacer experimentos o incluso alguna travesura.  Generalmente peleaban mucho y convivían poco.  Reconocemos que la TV y los aparatos electrónicos nos robaban mucho de ese poco tiempo libre que la escuela nos dejaba.  Se comparaban mucho entre ellos y competían para ver quien era el mejor.

Ahora ellos,  conviven más hermanos, amigos y cómplices de sus juegos.  Discuten y pelean mucho menos que antes y se llevan de maravilla.  Nosotros como padres estamos muy satisfechos de verlos contarse cuentos entre ellos, ayudarse  e inventar juegos en donde se integran todos a pesar de las diferencias de edades.

4.  La educación es personalizada

La escuela los somete a un ritmo y sistema que no a todos los niños les iba bien.  Especialmente a nuestro primogénito y al tercero de nuestros hijos.  Ellos simplemente tenían otras intereses talentos y sobre todo otro ritmo de aprendizaje.  Ahora podemos adecuarnos a las cualidades y capacidades, así como al ritmo de aprendizaje de cada uno, sin presionarlos y motivándolos de muchas otras formas que les son más interesantes.

5. Formarlos para la vida

Muchos creen que el homeschool es como una burbuja en donde tenemos aislados a los niños.  Creen que los niños deben sufrir y aprender a defenderse en la escuela. Sin embargo creemos que la verdadera burbuja es la escuela.  Todo es artificial, los grupos tan “homogéneos”: Todos los niños de la misma edad, y con condiciones educativas y económicas similares. Todos aprendiendo de la misma manera, si permitir otras formas. Las escuelas que dan poco espacio para que los niños se conozcan a sí mismos y conozcan sus talentos, no dan la oportunidad de que los niños vayan desarrollando sus gustos e intereses.  Cuando hacemos homeschool, nos damos cuenta de que aprenden cosas para la vida real, desde tener una responsabilidad real como cocinar, lavar o asear la casa.  Acompañar a papá a sus negocios, tener la oportunidad y el tiempo de tomar iniciativas y desarrollar pequeñas empresas, acudir a las clases o academias que mas les gustan, involucrarse en algún apostolado, les va formando un sentido mas real de la vida y el mundo que les tocará vivir.

Para tomar esta decisión tuvimos que renunciar a los beneficios de las becas al 100%, algunos amigos estaban muy sorprendidos, sobre todo por el beneficio económico que dejábamos a un lado y por querer “complicarnos la vida” al tener a los niños en casa todos los días, todo el día.

Aunque debo reconocer que no nos costó mucho trabajo, ya que realmente el homeschool fue nuestra mejor opción, la que responde a nuestras necesidades e inquietudes como familia.  Estamos felices. Y no nos arrepentimos.  Sobre todo porque a ellos los vemos felices.

Aline

Reseña del 1er Encuentro Nacional de Homeschooling Católico en Colombia

1foto grupo

¿Has visto la mano de Dios hacer maravillas? ¡Estoy segura que sí! Acaba de terminar el 1er Encuentro de Familias Católicas Homeschoolers en Bogotá, Colombia y ¡me faltan palabras para describir lo maravilloso que fue! Fue sin duda obra de Dios, Él fue el que orquestró todo y movió MUCHOS corazones para hacerlo realidad. ¡Fue un regalo de su amor! asistieron cerca de 100 personas (70 adultos y 30 niños).

Para Miguel y para mí fue un privilegio totalmente inmerecido el vivir con las familias colombianas esta experiencia. Nosotros no hicimos nada para organizarlo, sólo ofrecimos nuestra disposición para ayudar compartiendo nuestra experiencia en el encuentro, lo demás, lo hicieron las mismas familias con el apoyo que recibieron de la Universidad Católica del Norte de Medellín (la cual te voy a presentar después). Y por supuesto, todo esto con la gracia de Dios.

Te comparto algunas fotos de Pedro Moreno, que uso con su permiso,  para que conozcas lo que pasó. ¡Gracias Pedro, Dios te pague! 

Para este evento, estuve en comunicación con dos personas muy especiales, una de ellas es una gran mujer de Dios, Paty Martínez, y la otra persona es Alejandro Pedraza, un hombre de Dios con una capacidad increíble de organización y coordinación. ¡Conocerlos en persona fue un regalo de Dios! Su testimonio, sus familias, su gran fe y su pasión por el homeschooling, son muestra evidente de su amor por Dios y su deseo de hacer la voluntad de Dios. Todas las familias nos recibieron con los brazos abiertos y ¡nos consintieron demasiado! ¡Gracias de corazón a todos, especialmente a Alejandro Pedraza, Carolina Barreto, Diana Palacios, Maria Isabel Mejía y Patricia Martinez!

Y antes de empezar, quisiera hacer una aclaración. Por razones que desconozco, en la promoción del evento se dijo que yo era pionera del homeschooling en Estados Unidos. Esto NO es así, yo no soy pionera ni experta en homeschooling, sólo soy una mamá latina que educa a sus hijos en casa y que promueve el homeschooling católico en español a través de este blog casero. Los coordinadores y yo hablamos de esto y disculpándose por el mal entendido, quedaron que lo iban a corregir. No es mi intención que se tenga una imagen de mí que no es.

Bueno, ahora voy a describir la agenda del día:

Llegamos muy tempranito (como a las 7:00 am) para tener tiempo de arreglar el lugar y también aprovechamos para desayunar. Por bondad de Ana Carolina (esposa de Alejandro), aquí estamos desayunando lo que nos llevó:

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Después, ya que todo estuvo listo, hicimos un círculo para hacer oración y encomendarnos a Dios y a nuestra Madre María. Aquí estamos con Ana Carolina, Carito y Alejandro, quien hizo la oración.

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Esta es la mesa de inscripciones, las personas que iban llegando aquí se tenían que registrar:

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Esta es la lona que mandaron hacer, qué buena idea, ¿verdad?

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Antes de empezar con la agenda del día, nuestra querida Ana Carolina nos hizo el favor de dirigirnos en el rezo de la coronilla de la Divina Misericordia:

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A las 8:30 am, Miguel y yo dimos una presentación que se llama “El Año Litúrgico en Familia”, en donde compartimos lo que hemos aprendido sobre cómo vivir la fe en familia alrededor del Calendario Litúrgico. En esta presentación, aclaramos que estas ideas no son perfectas ni son exhaustivas, sólo son algunas ideas que ofrecemos con el deseo de inspirar a otras familias a vivir su fe en casa. Esta es la misma presentación que ofrecimos en varias parroquias durante nuestra visita a México la pasada Navidad.

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Mientras que los papás estaban en las pláticas, se organizaron actividades para los niños. Todo estuvo muy bien organizado. Dentro de las actividades que tuvieron, están: una película, un foro general y otro grupal, plática sobre homeschooling, actividad sobre la Cuaresma y una obra de teatro que presentaron al final. Aquí están los chiquitos:

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Después de un breve descanso, a las 10:45 am empezaron dos pláticas simultáneas. Una sobre cómo empezar un grupo de apoyo en donde compartí mi experiencia en diferentes grupos de homeschooling y la otra plática, fue sobre el rol del papá homeschooler que dió Miguel.

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A la 1:00 pm tuvimos el almuerzo, convivio y una presentación del Cibercolegio de la Universidad Católica del Norte que ha tomado bajo sus alas el homeschooling católico en Colombia. En la foto está el Coordinador Académico, el Señor Omar Ruiz explicando en qué consiste la opción que ellos ofrecen para apoyar el homeschooling a través de una educación virtual asistida.

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A las 2:00 pm, hablamos sobre la organización en el hogar católico homeschooler y les compartí todos los intentos que he hecho para tratar de mantener el orden en mi hogar. Yo no soy el mejor modelo de organización, he fallado muchas veces, pero le pido a Dios que me encuentre “intentándolo” y espero que algún día llegue a ser la mujer organizada que Dios quiere que sea.

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A las 3:45 pm, los niños presentaron la obra de teatro que habían practicado. No sabes lo bien impresionada que estuve de ver cómo estos niñitos se portaron tan bien y aguantaron todo el día. Todos son muy bellos, muy bien educados y ¡hasta graciosos!! Nos hicieron reír mucho en su presentación, ¡felicidades a todos!

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Y para cerrar con broche de oro, participamos de la Santa Misa. ¡Fue bellísimo estar aquí todos juntos! Yo sentía que el corazón me explotaba de felicidad y agradecimiento a Dios por tantas bendiciones. Escuché de varias familias que estaban admiradas de cómo Dios había abierto puertas y había logrado organizar este encuentro con tan poco tiempo. Regreso muy animada, pues el ver a estas familias con tanto empeño y compromiso, me renuevan las fuerzas que a veces se me acaban!! Yo creí que iba a dar, pero la verdad es que ¡¡ellas me dieron a mí!! ¡Gracias Señor por el don de la amistad que nos une a través de la distancia!

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Para contactar a las familias organizadoras del Encuentro en Colombia, puedes escribirles a:

familiascatolicashomeschooling@gmail.com

Recibimos cerca de 60 comentarios de las familias que asistieron, algunos de ellos son:

Me gustó saber que hemos recorrido como familias los mismos caminos y ver que no estamos solos.

Los animamos a seguir, pues su apostolado nos hace bien a las familias que queremos la santidad de nuestros hijos. Gracias.

Les recomiendo que la próxima vez tengan más temas, sobre todo mayor difusión porque ¡esto es excelente!

Me gustó cómo puede uno enseñar a los niños sobre la fe involucrándolos sin que sea algo desagradable para ellos.

Lo que más me gustó fue que su conferencia está centrada en la fe y en Cristo que es precisamente lo que buscamos. Me gustaría que la charla fuera más extensa pues sus consejos son valiosisimos para cada uno de nosotros. Que al final haya un espacio para realizar preguntas.

Se nota la presencia de Dios en todo lo presentado, y que es una guía excelente para implementar en mi hogar.

Lo que más me gustó de la presentación fuer que la educación de los hijos tiene un objetivo claro y un plan acorde con este: que sean santos y lleguen al cielo.

¡Todo con la gracia de Dios, nada sin ella!

Xhonané