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Traducción del Cap. 7 del Libro “Catholic Homeschooling”: El rol del padre que educa en casa

Mi esposo con mi hijo José en un museo de Ciencias 2005

Mi esposo con mi hijo José en un museo de Ciencias 2005

¿Cuál es el rol del papá homeschooler?… Yo creo que todas las mamás que educamos en casa, nos hemos hecho esta pregunta, ¿verdad?

Por fin puedo publicar este capítulo del libro Homeschooling Católico, de la Dra Mary Kay Clark, que espero sea de ayuda a muchas familias. Este trabajo fue posible gracias a la traducción de mi amiga Mónica, ¡Dios te pague Moni!

La primera parte fue escrita por un papá homeschooler y la segunda por la doctora Clark. Cabe resaltar que, así como lo declara el Sr Lowery, estas son sólo sugerencias, no hay una receta ideal para ser papá homeschooler… sin embargo, sí se puede aprender mucho de otros hombres que ya han empezado esta aventura. ¡Vale la pena leerlo!

Capítulo  7

El Rol del padre que Educa en casa[1]

Por Dr. Mark Lowery u Dra. Mary Kay Clarik

Traducción de Mónica Montemayor

Edición de Xhonané Olivas

Las siguientes reflexiones son del Dr. Mark Lowery, un profesor de Teología de la Universidad de Dallas y papá homeschooler.

Introducción.

Mi esposa Madeline y yo, tenemos siete niños en un rango de edades de 12 años hasta unos meses de nacidos (a la fecha: 1993). Cuando nos mudamos a Texas en 1998, empezamos el homeschooling al sentirnos decepcionados de la escuela parroquial a la que nuestro hijo mayor David, había asistido desde kínder hasta primer grado. Ahora nosotros hacemos homeschooling con nuestros cuatro hijos mayores: David en séptimo grado, Daniel en quinto, Benjamín en segundo y Elizabeth en primero. En este momento estamos usando nuestro propio currículo,  que hemos armado con los recursos de los últimos años, pero le damos crédito a Seton Home School[2] por ayudarnos a estar organizados y reforzar nuestra confianza cuando recién iniciábamos.   No tuvimos un buen comienzo y, sin Seton, probablemente hubiera sido desastroso.

Como padre, he aprendido gradualmente algunas cosas de las que deseo hablarles en este capítulo pero  sé que todavía tengo una gran riqueza por descubrir.  Empezaré diciendo que  lo más importante para las familias educadoras (y los padres) es ser pacientes.  Debes estar consciente de que no “lo harás bien” al instante-  y de hecho,  nunca lo tendrás todo perfecto.  Sé paciente y permanece abierto a consejos y sugerencias,  como algunas de las que trataré de darte aquí. Una pequeña advertencia: El hecho  de darte estas sugerencias, algunas de las cuales puede ser que te sirvan, no significa que mi familia y yo los hayamos aplicado a la perfección.  Mucho de lo que te presento consiste en ideales por los que luchamos y solamente los hemos alcanzado imperfectamente.  Queremos compartirles nuestros desatinos, frustraciones y fracasos. Así como debemos ser pacientes para vivir nuestra fe católica, así tenemos que ser pacientes para hacer homeschooling. “Para nosotros solamente nos queda seguir tratando y tratando” (T.S. Eliot).

Mientras somos pacientes, tenemos que ser constantes en nuestros esfuerzos porque es mucho lo que está en juego. La familia es el pilar de la sociedad.   Según los padres del Concilio Vaticano Segundo, en el documento La Iglesia en el Mundo Moderno[3]:

La familia es una especie de escuela del más rico humanismo. Pero si se quiere lograr la plenitud de su vida y de su misión, necesita el clima de benévola comunicación y unión de propósitos entre los cónyuges, así como la cuidadosa cooperación de los padres en la educación de sus hijos. (#52)

La siguiente línea del documento dice: “La presencia activa del padre es muy beneficiosa para su formación.”  En este capítulo, una reflexión sobre esta frase, se organiza en torno a seis temas clave que deberían ser de especial interés para los padres: la conversión de su familia, la actitud hacia su cónyuge, la disciplina en la familia, la disciplina en su escuela en casa, su contribución práctica al homeschooling y su papel en la enseñanza de la religión.

Conversión Familiar

La habilidad más importante que se necesita para la educación en casa no tiene nada que ver con la inteligencia o las habilidades de enseñanza -que es lo primero que se  viene a la mente cuando un padre contempla la tarea de la educación en casa-, más bien, el éxito del homeschooling está integralmente relacionado con practicar lo que es ser un verdadero padre. Aunque, por supuesto, se es padre en la concepción del primer hijo, éste  debe trabajar para convertirse en quien debe ser – al igual que una persona bautizada en una comunidad cristiana debe trabajar en su propia conversión. En cualquier caso, se debe trabajar para ser fiel a su nueva forma de vida.

Muchas personas que fueron criadas como católicos, ya de adultos, experimentan un tipo de conversión de la misma fe que ya poseen, una reafirmación en la Iglesia y en la vida sacramental.  Una conversión similar ocurre para muchos padres. Ellos, por supuesto, están comprometidos con su familia, pero una parte de su corazón -con frecuencia una importante parte- está en otro lugar. El escritor George Gelder ha descrito cómo los hombres tienen un impulso natural de ser libres y sin restricciones, una tendencia a ser «bárbaros”. Y ellos  deben sacrificar ese impulso  por su hogar y los valores de su familia.

Esta tarea se hace especialmente difícil en nuestra sociedad por una gran cantidad de razones. El Papa Juan Pablo II, en El papel de la familia en el mundo moderno[4] (Familiares Consortio, de ahora en adelante FC), dedica un apartado especial a los padres, en el que dice:

Sobre todo, donde las condiciones sociales y culturales inducen fácilmente al padre a un cierto desinterés respecto de la familia o bien a una presencia menor en la acción educativa, es necesario esforzarse para que se recupere socialmente la convicción de que el puesto y la función del padre en y por la familia son de una importancia única e insustituible.

Los padres necesitan convertirse plenamente al don que poseen, como dice el  Papa Juan Pablo II:»el hombre está llamado a vivir su don y su función de esposo y padre. (FC #25),

Recuerdo un momento preciso de mi propia conversión. Teníamos dos niños en ese tiempo.   Siempre he disfrutado andar en bicicleta y había pasado un tiempo considerable en varias aventuras sobre ruedas.  Ahora,  he instalado una silla infantil en mi bicicleta de 10 velocidades y disfruto dando pequeños paseos con mis dos niños por la ciudad, pero  todavía me gusta tener largos paseos yo solo.  Recuerdo claramente una mañana en la que estaba irritado porque tenía el asiento para niños en mi bicicleta y me hubiese tomado algunos minutos quitarlo. Decidí dejarlo ahí aunque eso provocara que tuviera resistencia del viento. A la mitad del camino, repentinamente, me di cuenta que me estaba dedicado a mi familia a medias.  Estaba muy renuente a hacer los sacrificios necesarios para nuestra vida familiar.  Estaba tan apegado a mí mismo, que quería estar como esa bicicleta sin silla infantil.

Antes de esta experiencia, no había pensado seriamente en la necesidad de cambiar mi actitud.  Sólo darme cuenta de esto, tuvo un gran impacto en mí que, honestamente, regresé a casa como un hombre nuevo que sabe lo que tiene.  En los años siguientes, seguía disfrutando mis propios intereses pero  desarrollando una tendencia hacia mi principal tarea de ser un esposo y padre.  Esto incluye el no sentir compasión de mí mismo cuando las obligaciones para con mi familia me impiden algunos intereses propios.  Y viéndolo por el lado positivo, esto incluye el desarrollo de nuevos intereses directamente relacionados con las necesidades de mi familia. En este caso he desarrollado una fascinación por los parques, y se ha vuelto un pasatiempo visitar cada parque a nuestro alrededor, y luego regresar a los que les han gustado más a los niños.

¿Qué impacto tiene esta idea de “convertirse a la familia” en la educación? La educación de  nuestros propios  niños  ya no es sólo un elemento más en una larga serie de tareas agotadoras. La educación es una parte tan esencial de la vida del niño que, sin importar qué tipo de educación es elegida por los padres, el padre debe estar íntegramente envuelto en todo el proceso. Como decía el Papa Juan Pablo II:

….el hombre está llamado a garantizar el desarrollo unitario de todos los miembros de la familia.  Realizará esta tarea mediante una generosa responsabilidad por la vida concebida junto al corazón de la madre, un compromiso educativo más solícito y compartido con la propia esposa… (FC, #25)

Si los padres han optado por una escuela pública o parroquial, es esencial tanto para los padres, -y no sólo para la madre- que participen de manera integral con el proceso educativo. Los padres que saben sacar el máximo provecho de un sistema escolar son los que están constantemente involucrados en todo el proceso, tanto en el hogar como en la escuela. Y si esos padres ya están tan involucrados en la educación de sus hijos, ¿por qué no considerar el homeschooling para obtener beneficios adicionales?

La actitud de “el sostén de la familia” hacia la madre

Los padres, incluso aquellos realmente comprometidos con sus familias, pueden  suponer fácilmente que es tarea de la mujer estar más involucradas en el proceso educativo de los hijos. Por supuesto, ella va a estar más involucrada en cuanto a la cantidad de tiempo invertido, pero a mi juicio, tanto el padre como la madre deben estar igualmente involucrados en la tarea en sí.

Consideren esta analogía. En el embarazo y en el parto, la madre, obviamente, invierte la mayor cantidad de tiempo. Pero en el aspecto cualitativo en sí, requiere una donación igual de energía y compromiso de ambos padres.  Lo mismo sucede con la educación.  Tiene que ser un compromiso primordial de ambos, a pesar de que ese compromiso será vivido de diferentes formas y de que implique diferentes cantidades de tiempo. El padre nunca debería decir: «Mi esposa es la encargada de la educación de los niños.»

De hecho, es extraordinariamente fácil para el marido  caer en el error de pensar que él hace el trabajo más  importante y desafiante y,  que su esposa, que se queda en casa, tiene el trabajo más fácil, incluso, si se educa en el hogar.   ¡Los esposos tienen que revertir esta forma de pensar! Las esposas y las madres tienen el papel más importante, así como el papel más difícil. Como George Gilder ha dicho:

La mujer asume la carga de lo que puede ser descrito como los valores domésticos de la comunidad -sus preocupaciones morales, estéticas, religiosas, nutrimentales, sociales y sexuales-.  En estos valores consisten los objetivos últimos de la vida humana, los cuales consideramos de extrema importancia  que no les atribuimos valor financiero. Es el valor decisivo de la vida de cada individuo, custodiado en el hogar y en la relación entre la mujer y el niño. Estos valores trascienden cualquier compra-venta. (Men and Marriage -Los hombres y el matrimonio- [5], p. 168)

De la misma manera, El  Papa Juan Pablo II reconoce que: «La verdadera promoción de la mujer exige también que sea claramente reconocido el valor de su función maternal y familiar respecto a las demás funciones públicas y a las otras profesiones”, y habla de: “el significado original e insustituible del trabajo de la casa y la educación de los hijos.” (FC, #23) Súmale  a esto, ¡la tarea de ser el asesor principal de la escuela en casa! En una palabra, una contribución crucial  de parte del padre al hacer homeschooling, es la actitud hacia su esposa. Está de más decir, que  los niños aprenden rápidamente de la calidad de relación que existe entre sus  padres y son profundamente influenciados en este aspecto.

La disciplina en la familia

Así como es fácil para el padre  delegar la mayor parte «del trabajo escolar» a su esposa, también lo es con la disciplina. La vieja imagen del padre de mano dura y muy temido quedó en el olvido, hoy veo demasiados padres, incluyendo a los muy sinceros y dedicados, siendo demasiado relajados en cuanto a la disciplina. Esto es bastante peligroso para una familia donde los niños van a la escuela fuera de casa, y se vuelve aún más peligrosa en una familia homeschooler. He trabajado en diversos salones de clase durante muchos años y me he convertido en algo así como un fanático del aula disciplinada y bien ordenada. Esto te convierte en un maestro más feliz y más efectivo, y es lo que los niños realmente quieren, a pesar de que parecen querer todo lo contrario. Esta apariencia es engañosa, los niños están rogando tener orden.  Una de mis principales frustraciones con varias escuelas que tratamos fue el tipo (o mejor dicho, la falta) de  disciplina utilizada.  Muy frecuentemente los salones de clases están llenos de niños sin reglas, que consumen la mayor energía de los maestros más ordenados. Incluso un maestro competente y ordenado pronto se frustrará porque los problemas de disciplina del salón están tan profundamente enraizados en la falta de disciplina en casa.

Por consiguiente, en el homeschooling, como en el hogar en general, una  humana y sólida disciplina es esencial.  Durante el día la madre será la disciplinaria, desde un punto de vista cuantitativo, pero el padre, una vez más, debe involucrarse a fondo en el interminable, pero muy gratificante proyecto de criar hijos con buenos modales.

Tal vez, el aspecto más importante de un buen sistema de disciplina es conocer lo que se espera de un niño.  Generalmente las expectativas de los padres de ahora son demasiado bajas (irónicamente las expectativas en términos de logros, a muy temprana edad, son demasiado altas). Los niños son capaces de tener buenos modales.  Nunca deberíamos estar indiferentes al mal comportamiento de los niños en la Iglesia, en un restaurante o en un centro comercial y decir “son sólo niños”.

La capacidad del niño para ser bien educado es análoga a una característica importante en la vida católica moral.  Como resultado permanente del pecado original, todos tenemos la tendencia de hacer mal uso de nuestra libertad, una tendencia llamada concupiscencia.  Pero tenemos la capacidad de resistir esta tendencia.  Como el teólogo  moral William May lo ha puesto: “Podemos hacer lo que debemos hacer”.  De manera similar, los niños tienen la capacidad de resistir la tendencia a estar sin reglas.  En ambos casos, somos más felices cuando sobrepasamos nuestros más bajos apetitos.  De modo interesante, estas dos áreas de nuestras vida -modales y morales- afectan y condicionan mutuamente una a la otra.

Desde luego, no puede haber ladrones de buenos modales como no se puede haber (tal vez) santos de malos modales, pero en general una persona de buenos modales ha conquistado los apetitos más bajos y ha desarrollado buenos hábitos y, por consiguiente, es un buen practicante de la moral.

Un método particular que he encontrado muy eficaz -y de fácil entendimiento en esta área para los padres- es desarrollar escritos muy concretos y claros de nuestras normas para varias situaciones. Por ejemplo, algunas de las normas que se podrían tener para los hijos mientras asisten a misa son: mantenerse erguidos, no inquietarse, juntar las manos cuando se arrodillan y cosas por el estilo. El padre debería recordar a los hijos estas normas camino a la iglesia y dejar que el niño conozca las consecuencias de romper estas normas.

Este método anticipa los problemas que pueden suceder para buscar evitarlos. La mayoría de los padres trabajan al revés. Normalmente no son claros sobre las reglas que desean para sus hijos y luego hacen su propia rabieta cuando ven a sus hijos seguir  sus tendencias naturales.

Otras situaciones para las que se pueden desarrollar normas concretas son compras, comidas y, por supuesto, el homeschooling. Una de las razones por las que deseo destacar estas otras áreas, es porque los homeschoolers deben  dar una excelente imagen  en público (y con la familia extendida).  Una familia homeschooler debe de hacer un esfuerzo adicional para demostrar a los escépticos que educar en casa es una opción muy válida. Así que, padres, ¡tomen las riendas! Hagan de su familia un ejemplo del cual otros se sientan atraídos y hasta deseen imitar.

Tal vez la mayor amenaza para un buen sistema de disciplina es una idea nociva que se ha quedado muy arraigada en nuestra cultura: la autoestima como el objetivo más importante en la educación de los hijos.

Esta es una idea bastante venenosa porque se pone justo en el camino de la disciplina.  Cuando tengas que ser firme con los niños, simplemente sentirás que no estás ayudando a su autoestima, y  retrocederás (siendo inefectivo).  La autoestima es, obviamente, un componente absolutamente esencial de la salud del ser humano, pero aquí está la trampa: no hay un fin en sí mismo. Si uno se esfuerza para ayudar a alguien (o para ayudarse a sí mismo) a tener autoestima, es probable que falle. La autoestima es un producto final, algo que se produce como resultado de haber hecho otras cosas, como la disciplina. Es muy parecido a la felicidad.  Mucha gente que trata duramente de buscar la felicidad, falla.  La felicidad viene como resultado de una vida bien vivida.  No puede ser perseguida dentro  o fuera de sí mismo.  Más bien, si tú diriges tu vida ordenadamente, simplemente encontraras por ti mismo el ser feliz.  Del mismo modo, si los niños están bien criados, desafiados a vivir  a la  altura de las buenas normas de conducta,  simplemente encontrarán que tienen una alta autoestima. Otro inconveniente: a menudo los niños no le dirán lo ¡felices que son!

Disciplina en el homeschooling

Si el padre está ausente la mayor parte del día, ¿cómo puede jugar un papel importante en la construcción de una casa bien ordenada?  De nuevo, a pesar de que no está presente, su participación debe ser más bien de calidad y no de cantidad. Los niños necesitan saber que papá está detrás de mamá.  Algunos métodos posibles: Ten una lista de reglas muy claras para la escuela en casa. El padre puede leerlas al principio del día, si es posible, o una noche antes de la jornada escolar. Yo mismo he encontrado útil llamar a casa al mediodía, cuando sea posible, y hablar brevemente con cada hijo. Si han surgido problemas de disciplina, por lo menos pueden ser discutidos por teléfono. Este método puede ser preventivo -ya que sus hijos sabrán que en cualquier momento papá llamará.

Por supuesto, cada familia  tiene que trabajar en su propio sistema de consecuencias por mala conducta. Muy probablemente a prueba y error. Lo importante no es tener un sistema perfecto, sino que exista un programa coherente y en  constante  actualización. Parte de la mejora constante de nuestra familia es la «reunión familiar» que tenemos cada sábado después del desayuno. Este es un momento en el que todos los niños mayores, junto con mamá y papá pueden expresar sus quejas y problemas (con respecto a la escuela, o cualquier otra faceta de la vida familiar). Dicha reunión tiene el propósito de un «mini-retiro», donde todo el mundo puede mirar las dificultades con un poco más de objetividad. Es de gran ayuda para que los niños sepan que pueden expresar una queja, y que ésta, puede ser  discutida de forma inteligente (fuera del contexto en el que surgió la queja). Cuando las quejas se presentan durante la semana, pedimos a  nuestros hijos las escriban y las pongan en un frasco especial para la próxima reunión familiar.

La tarea actual del homeschooling.

A lo largo de los años que hemos educado en casa a nuestros hijos, he descubierto que disfruto el enseñar a mis propios hijos. Al hacerlo, nos sentimos «injertados» en sus propias vidas de una manera especial. El estar involucrado integralmente con ellos es sumamente enriquecedor, por esta  razón el Papa Juan Pablo II ha dado en el blanco perfectamente:

La solicitud por el niño, incluso antes de su nacimiento, desde el primer momento de su concepción y, a continuación, en los años de la infancia y de la juventud es la verificación primaria y fundamental de la relación del hombre con el hombre. (FC, #26)

Como padres hay que trabajar para «pasar»  esta prueba, seremos recompensados por los niños y así los niños, a la vez, “serán una preciosa ayuda para la edificación de la comunidad familiar y para la misma santificación de los padres” (FC, #26)

El padre no sólo  debe  «echar una mano» a la madre con el trabajo de la enseñanza;  él debe tener varios temas propios para enseñar a sus niños. ¿Qué temas debiera elegir? la respuesta habitual es, cualquier temas en el que sea  especialmente competente.  Ciertamente es un buen criterio, pero creo que, sobre todo en la escuela primaria, los criterios pueden ser mucho más amplios, y se puede extender a cualquier tema que le interese.  Un amigo  mío fue contratado para enseñar inglés en una escuela secundaria. Cuando el profesor de física se dió  de baja por una prolongada enfermedad, se le preguntó a él si quería tomar su lugar.  Él sabía poco a cerca de física, pero estaba interesado en el tema. Él hizo un buen trabajo, sacando adelante a los estudiantes. Los estudiantes universitarios informan que algunos de sus mejores clases fueron de nuevos profesores que tenían una gran cantidad de energía y entusiasmo, a pesar de que no ser tan competentes. Así que, mientras estés motivado y dispuesto a pensar, lo harás bien y disfrutarás el expandir tus propios horizontes junto a los de tus hijos.

¿Cómo puede un padre adaptarse a varios temas en un día tan ocupado? Por un lado, se puede asignar tareas para cada día (escribirlas en una libreta de tareas para que  los estudiantes las chequen después), y hacer  trabajo formal con los niños otro día. He sido capaz de organizar mi horario con el fin de pasar varias horas en la mañana en casa dos días a la semana. Cuando esto no es posible, me reservo la tarde-noche  o el fin de semana. Uso este tiempo especial para trabajar en las áreas que requieren una instrucción personalizada.

Otras áreas requieren menos trabajo intensivo. Se pueden utilizar diferentes técnicas para que los niños rindan cuentas de manera  diaria y rápida.  Para ciencias, mis  dos hijos mayores están leyendo capítulos de un libro de «hechos fascinantes» (The Big Book of Amazing knowledge, Creative Child Press) y reportan sus conclusiones cada noche en la cena.  Con las matemáticas,  hacen su tarea diaria por su cuenta cada día, reciben ayuda de su mamá, si es necesario, y generalmente corrijo su trabajo rápidamente poco después de llegar a casa.  Cuando estaban estudiando  el catecismo, hice que a mi regreso a casa cada noche, me recibieran con la respuesta a la pregunta que les había asignado para el día. Esto a ellos les daba orgullo, así que mi regreso se convirtió en un método muy agradable para pedirles cuentas.

A menudo me han preguntado si la tarea de ser padre y maestro para mis hijos me provoca conflictos.  Creo que es mucho más difícil para una madre  mantener sus funciones como madre y como maestra, y esto hace que sea aún más importante que el padre esté estrechamente involucrado en la tarea real de la educación en el hogar. He encontrado que es relativamente fácil mantener los roles distintos, en parte porque yo rotundamente les digo a los niños que ellos me tienen que ver y tratar como un profesor durante las horas de estudio.

Una de las mejores partes del homeschooling es que tú mismo aprendes mucho. Esta es una verdadera bendición porque alimentas tu entusiasmo, lo que hace que sea más fácil para el estudiante. Permíteme compartir mi propio entusiasmo por un momento. He tomado (gradualmente)  cinco materias en nuestro homeschooling.  Mientras  enseño  música, he dominado  parte de  la teoría de la música que nunca había entendido antes.  Me he motivado para mejorar mis propias habilidades técnicas. He aprendido los tan difíciles tercer y cuarto verso de varias canciones que estamos aprendiendo en familia. Mientras enseñaba latín, he dominado diversos paradigmas, sobre todo para los verbos irregulares-que yo nunca había dominado antes. No he aprendido nada nuevo en matemáticas todavía – pero seguro que lo haré, pero  disfruto  enormemente  explicar aspectos como fracciones o el sistema decimal. Es especialmente divertido  encontrar aspectos de la vida práctica  para que los niños practiquen nuevos conceptos. Mi hijo Daniel y yo somos fanáticos del juego Yahtzee, después de haber mantenido un seguimiento de nuestras calificaciones mensuales, graficamos nuestros promedios. ¿Y qué podría ser mejor que la enseñanza de las matemáticas en relación con las estadísticas de béisbol? En educación física, mi papel como padre y maestro se funden por completo. Tenemos un «banquete deportivo» especial cada año donde los estudiantes son premiados por sus logros con un premio de algún tipo. Y, por último, enseño religión, un tema al que quiero dar atención especial.

El Rol del padre como maestro de religión

La religión es para mí el tema más difícil, lo que es irónico porque yo enseño religión y  teología como profesión. Pero dejando a un lado mis propias dificultades, creo que es esencial para el padre  enseñar, o al menos co-enseñar,  este tema. Debido a las diferencias inherentes entre hombres y mujeres, las mujeres tienen una facilidad más natural para entrar en una actitud de adoración ante su Dios. Los hombres tienen que renunciar a una parte considerable de su ego para hacerlo.  Y esto no es tarea fácil.  Sin embargo, es absolutamente crucial que los niños vean a sus padres hacerlo. Tienen que ver a su padre orar y deben escuchar a su padre hablar y enseñar con orgullo de que la posesión más noble del homeschooling católico es la fe en una  Iglesia,  que es santa, católica y apostólica. Como dice el Papa Juan Pablo II:

El ejemplo concreto, el testimonio vivo de los padres; sólo orando junto con sus hijos, el padre y la madre, mientras ejercen su propio sacerdocio real, calan profundamente en el corazón de sus hijos, dejando huellas que los posteriores acontecimientos que la vida no lograrán borrar. (FC, #60)

El Papa cita el llamado del Papa Pablo VI a las madres, y luego a los padres:

Y vosotros, padres, ¿sabéis rezar con vuestros hijos, con toda la comunidad doméstica, al menos alguna vez? Vuestro ejemplo, en la rectitud del pensamiento y de la acción, apoyado por alguna oración común vale una lección de vida, vale un acto de culto de un mérito singular; lleváis de este modo la paz al interior de los muros domésticos: Pax huic domui (La paz sea en esta casa). Recordad: así edificáis la Iglesia. (FC,#60)

(En esta última frase, nos encontramos con uno de los principios cardinales del pensamiento social de la Iglesia católica: que la función propia de los laicos es la construcción de la Iglesia, no principalmente por hacer  cosas de «iglesias» en la parroquia, aunque en este sentido las donaciones de los que tienen tiempo son de un valor incalculable, sino que su papel es traer verdades trascendentales al hogar y a la sociedad en general).

Cuando los niños ven a su padre  tomar en serio su religión, se dan cuenta de que la religión no es  «solo para mujeres», Ellos aprenden que la libertad no es «hacer lo que uno quiere», siendo autónomo, sino rendirse por la  gracia a una verdad superior.  Somos más libres cuando estamos atados a la verdad.

En el aspecto práctico, en cuanto a la religión, me permito sugerir que combinen el catecismo, la Biblia y las buenas biografías de los santos. Cuando mis hijos  aprendieron el catecismo, memorizaban una o dos preguntas por día. Como señalé anteriormente, debían recibirme cuando llegaba  a casa con la respuesta a la pregunta asignada -una técnica de lo más exitosa. Y por si fuera poco: con la respuesta a la catequesis, elaboraban muy buenas oraciones y las memorizaban, lo cual les facilitaba la gramática y la composición, así como  la fe.

En  la enseñanza de la religión, es importante tener en cuenta el papel insustituible del padre en la educación hacia la castidad. El Papa Juan Pablo II asocia este papel a uno de los principios de la doctrina social católica, el principio de subsidiaridad, el cual pide que las tareas que pertenecen a un determinado peldaño social, como lo es la familia, no deben ser asumidas por niveles más altos, como lo es el gobierno. Por el contrario, el gobierno debe servir a la familia  y darles ayuda en el desempeño de su tarea.

La educación sexual, derecho y deber fundamental de los padres, debe realizarse siempre bajo su dirección solícita, tanto en casa como en los centros educativos elegidos y controlados por ellos. En este sentido la Iglesia reafirma la ley de la subsidiaridad, que la escuela tiene que observar cuando coopera en la educación sexual, situándose en el espíritu mismo que anima a los padres. (FC, #37)

¡Esta cita de por sí es un buen argumento a favor del homeschooling! El Papa continúa señalando el papel central de la castidad en dicha formación.

En este contexto es del todo irrenunciable la educación para la castidad, como virtud que desarrolla la auténtica madurez de la persona y la hace capaz de respetar y promover el «significado esponsal» del cuerpo. Más aún, los padres cristianos reserven una atención y cuidado especial —discerniendo los signos de la llamada de Dios— a la educación para la virginidad, como forma suprema del don de uno mismo que constituye el sentido mismo de la sexualidad humana.(FC, #37 énfasis agregado)

¿Qué pasos prácticos se deben seguir para educar a los hijos en  la castidad? En primer lugar, sé un hombre de verdad y ”saca” el  televisor de tu casa. Haz esto literalmente si puedes, pero si eres como yo, manténla guardada en el  armario la mayor parte del tiempo (el béisbol es mejor en la radio de todos modos). Si sólo hubiera una cosa que se te permitiera hacer por su familia, ésta sería la mejor opción. Se educará en la castidad y en muchas otras virtudes también.
Más directamente, habla con tus hijos acerca de las virtudes, dando preferencia a la castidad y a la pureza. Cuando les enseñes el sexto mandamiento, explica su significado para que sepan que Dios quiere que ellos respeten sus cuerpos y sus órganos sexuales de una manera especial. Debes ser muy claro con tus hijos en la medida que crecen hacia la pubertad. Define pureza en términos claros. Habla con ellos de cómo deben  abstenerse de jugar con ellos mismos, con un lenguaje que es humano y que no va a producir culpa excesiva en caso de que fallen. Pregúntales regularmente: «¿Cómo te va con la pureza?» No te enojes con ellos si están luchando con ella, pero anímalos, haciéndoles saber que Dios va a ser paciente con ellos, pero que también quiere que ellos dominen sus deseos. Sin duda, esta es una tarea difícil -pero mantén las líneas de comunicación abiertas. Ellos sabrán que estás ahí, dispuesto a responder a las grandes preguntas que puedan surgir. Con todo esto, te hallarás fortalecido también. Enfatízale a tus hijos (y a ti mismo) que el ser castos es una actividad verdaderamente heroica.

Cuando tus hijos se convierten en adolescentes y empiezan a prestar atención a los miembros del sexo opuesto, algunos han sugerido que, después de una discusión apropiada, dés a tus hijos (mamá puede trabajar con las hijas) un anillo, un anillo especial de la pureza -como un signo o recordatorio de que han prometido a Dios que van a permanecer castos.

Conclusión

Espero que hayas tomado mis sugerencias como sólo eso – meras sugerencias. Mientras enfrentas  la idea – no negociable- de estar totalmente involucrado- el resto fluirá mientras seas capaz de desarrollar tus propios métodos. Padres, como jefes de sus familias, ustedes están realizando la tarea más importante de toda su vida. Porque así como el Santo Padre nos dice: «El futuro de la humanidad se fragua en la familia». (FC, # 86)

Puede estar seguro de que Dios te dará toda la gracia y la fuerza que necesita.

Fin del escrito del Dr. Lowery

Que piensan las madres

Un amigo mío, padre homeschooler que dio una charla en nuestra Asociación de Educadores en el hogar de Virginia hace unos años,  encuestó a las madres homeschoolers de su grupo de apoyo  en el norte de Virginia. Su pregunta fue: «¿Cuál creen que es el papel de sus esposos en el homeschooling?

La mayoría de las respuestas de estas madres fueron: que sus esposos estuvieran comprometidos con la educación de sus hijos  y que las apoyaran dándoles ánimo, tanto a ellas como a sus hijos. Sorprendió a todos -incluyendo a los padres- descubrir que sus esposas estaban pidiendo una actitud de apoyo y aliento en lugar de pedirles que se hicieran cargo de enseñar alguna materia.

Las madres  comentaron sobre la importancia de que los papás sean pacientes al llegar a casa por las noches, mostrando interés en el trabajo de los niños, elogiando el compromiso de educar en casa y creyendo que es la voluntad de Dios que la familia haga homeschooling.

El segundo punto más mencionado por estas madres es que los padres estén dispuestos a aceptar un tipo diferente de estilo de vida.  Las madres simplemente no pueden mantener al día las tareas del hogar y la cocina como lo hacían antes del homeschooling, especialmente si los niños son muy pequeños para ayudar.

En tercer lugar, los padres tienen que entender que el homeschooling es difícil para las madres. Se necesita una gran cantidad de tiempo y energía, especialmente si la madre está educando a un niño de carácter fuerte o a un niño con un problema de aprendizaje.  A las madres les gustaría que sus maridos asistieran a las reuniones de sus grupos de apoyo de vez en cuando para escuchar a otros hablar de sus retos con el homeschooling.
En cuarto lugar, las madres encuestadas dijeron que los padres deben tener altas expectativas de sus hijos. Los padres necesitan creer en sus hijos y en su capacidad para hacer lo mejor. Los niños necesitan sentir el apoyo y el aliento de sus padres a hacer lo mejor. Los padres deben elogiar el éxito de los niños y reducir al mínimo sus fracasos.

En quinto lugar, a las madres les gustaría que los padres estén disponibles por teléfono durante el día, por si el  niño necesita un poco de disciplina verbal. Por lo general, no es la duración de la llamada lo que es importante, sino que los niños sepan que su padre se preocupa por su trabajo y que él esta sólo a una llamada de teléfono de distancia para mantenerse informado sobre lo que está pasando en casa.
Por cierto, algunas madres de Seton Home School[6],  me han dicho que la posibilidad de llamar a sus maridos cuando hay un problema de disciplina ha minimizado los problemas.  Steve Wood[7], un padre homeschooler católico de siete hijos, que da charlas sobre disciplina, dice que cuando se inicia el año escolar, si tiene una llamada de  «disciplina» de su esposa en el trabajo, se va a casa para administrar la disciplina. Esto marca la pauta para el año escolar, y los niños saben que su papá es serio acerca de la obediencia a su madre.

Los padres deben darse cuenta de que las madres que educan en casa tienen necesidades adicionales en el hogar. Por ejemplo, los padres deberían proporcionar una habitación para ser utilizada con fines de estudio.  El tener un espacio especial para homeschooling  ayuda a las madres a mantener orden y disciplina, especialmente cuando los materiales escolares se incrementan con los años.

Los padres, así como las madres deben hablar con los niños acerca del  por qué su familia está siendo educada en casa. Deben comentar el hecho de que el homeschooling es una forma de vivir el tipo de vida cristiana que Jesús quiere para la familia.

Los padres deben estar preocupados por la correcta socialización de los niños de primaria y secundaria, especialmente de los varones. Tienen que tomarse el tiempo con los niños  para controlar las actividades que  llevan, o participar con ellos en actividades de la iglesia.
En esta encuesta, la mayoría de las madres no pidieron a los padres  enseñar un tema. Como se puede ver, con el apoyo del padre, estas madres sentirán que pueden manejar la enseñanza ellas mismas.

Disciplina

Tenemos otro capítulo más de disciplina, pero siempre cuando la atención se centra en el papel del padre, la disciplina de los niños entra en escena. Es natural que el padre deba disciplinar a los niños ya que él es la cabeza de la familia.

Steve Wood, líder activo en el Movimiento pro-vida de Florida, cuanto más se involucraba en  este movimiento, más se daba cuenta de que incluso las buenas personas no quieren tener más hijos porque no podían disciplinar a los que ya tenían. El  Sr. Wood cree que si esperamos  «venderle» a la gente  la idea de tener hijos y dejar de practicar la anticoncepción, entonces, tenemos que ayudar a estos padres a resolver los problemas que tienen con sus hijos. Y el mayor problema es la disciplina.
Él cree que lo mismo pasa con el homeschooling.  Muchos de nosotros en el movimiento homeschooling  creemos  que los problemas con la disciplina de los niños es una de las razones más comunes del por qué los padres, hacen o dejan de hacerlo.

El libro de Proverbios es una maravillosa guía de estudio, especialmente para los padres. Es una guía dada por Dios para la formación y disciplina de los niños.  De hecho, muchos de los versos se refieren a un hijo tomando la instrucción de su padre.

“El hijo sensato acepta la corrección de su padre.” 13,1

“El que no usa el castigo odia a su hijo, el que lo ama lo corrige a tiempo.”13,24

“El necio desprecia la corrección paterna, quien cumple los avisos demuestra inteligencia.” 15,5

“Hijo necio es desgracia del padre” 19,13

“La estupidez se pega al corazón del joven: el látigo de la corrección se la apartará” 22,15

San Pablo recuerda a los hebreos en el capítulo 12 sobre los mandatos, en Proverbios. Él dice que Dios, igual que todos los buenos padres que aman a sus hijos, nos disciplina.  Si los niños no son castigados, entonces no son tratados como verdaderos hijos, sino como bastardos. San Pablo dice que los «padres de nuestra carne» son nuestros instructores y nosotros los reverenciamos.

En Efesios, capítulo 6, versículos del 1 al 4, San Pablo instruye a padres e hijos.

Hijos, obedezcan a sus padres (en atención al Señor), porque es lo justo.  Honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien y vivas mucho tiempo en la tierra.  Padres no irriten a sus hijos; edúquenlos, más bien, en la disciplina e instrúyanlos en el amor de Dios.

Hace algunos años, nuestra convención de la Asociación de Educadores en Casa de Virginia se centró en el papel del padre en la familia homeschooler.  Tomamos como nuestro tema Malaquías 4,6: “Reconciliará a padres con hijos, a hijos con padres, “. Realmente creemos que si los padres comienzan a involucrarse más con sus hijos, ellos los conocerán más y los amaran más, y los hijos responderán de la misma manera.  Y así ellos  estarán más motivados a hacer mejor su trabajo escolar.

Uno de los puntos que hace Steve Wood en la formación y disciplina de los niños es la necesidad vital de que los padres pasen tiempo con ellos.  Los hijos están hechos a imagen y semejanza de sus padres, al igual que nosotros hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios.  Los hijos tienden a imitar a los padres.  Si los padres dan un buen ejemplo de vivir el auténtico estilo de vida familiar católica, los hijos no tendrán los problemas de disciplina que tienen muchos hoy en día.  La mayoría de los niños de hoy reciben instrucciones de sus compañeros, no de sus padres, ya que pasan mucho tiempo con sus compañeros y no con sus familias. Uno de los comentarios favoritos de Steve Woods es “Amor se deletrea como T I  E  M  P  O.”

Ayuda adicional

Si bien es claro  el papel del padre en muchas áreas, tenemos que hablar de algunas otras formas en las que  los padres pueden ayudar  en la familia con  la educación en casa. Principalmente, los padres pueden ayudar en el área del cuidado de la limpieza del hogar. Las madres hacen la gran mayoría de las tareas domésticas, y esta responsabilidad es ante todo de ellas, sin embargo, animamos a los padres a ayudar siempre que sea posible.  Aunque los niños ayudan a su madre, sin duda es un buen ejemplo para ellos que vean que el trabajo doméstico no es sólo «trabajo de mujeres», sino que mantener el hogar aseado es de interés para toda la familia.

Informes escolares diarios

Muchas madres homeschoolers creen en la importancia de que el padre pregunte diariamente sobre el progreso escolar  a la madre y a los hijos. Esta es la mejor técnica para mantener a los niños en el camino y enfocados en su trabajo diario, porque saben que estarán reportando a papá cuando llegue a casa.

Además, el papá tiene que pedir un informe diario sobre las responsabilidades de aseo en la casa. La madre necesita que sus hijos  ayuden con las tareas domésticas, pero a menudo no lo harán, a menos que papá tenga un interés serio en su desempeño y que ponga consecuencias para lo que no quieran hacerlo, si es necesario.

Los padres podrían trabajar con los niños para organizar un calendario de tareas  al igual que un supervisor de trabajo lo haría. Los niños van a entender mejor la importancia del trabajo y de ser parte del equipo de la casa cuando papá está a cargo.

Los proyectos de construcción

Las necesidades físicas de la escuela en casa deben ser responsabilidad del papá.  Normalmente se requieren libreros cada año.   Los padres,  junto con sus niños, pueden planear  la construcción de estos nuevos libreros para la  biblioteca familiar. Papá debe mantenerse  al tanto de las ventas de libros usados, computadoras y otros equipos. Esto será de gran ayuda para la mamá, quien pasa sus días enseñando.

Debe ser responsabilidad del papá  ayudar a desarrollar un aula o espacio de educación en el hogar, a veces una sala de recreo o un garaje o estudio, o una habitación en el sótano.  Una familia se convirtió una habitación del ático en un salón de clases. Esto puede ser un proyecto de toda la familia, pero el padre debe proporcionar la supervisión, y ¡el dinero!

Enseñanza

La enseñanza es generalmente la parte más difícil de adaptación  para la mayoría de los padres, pero es verdaderamente la experiencia más maravillosa.  Animamos especialmente a los padres a enseñar matemáticas a sus hijos. Incluso si una clase dura sólo quince minutos cada día o cada tercer día, sólo para enseñar nuevos conceptos, les da tiempo a los niños con su papá.  Los niños verán ¡que inteligente es mi papá! Ellos desarrollan un verdadero respeto por su padre como una  autoridad en ciertas áreas académicas, o en todas las áreas, según sea el caso.

Principio del formulario

El padre debe considerar la enseñanza de la ciencia, o al menos ayudar a los niños en proyectos de ciencia semanales, quizás los sábados o los domingos por la tarde. Pueden llevar  a sus hijos a museos o parques locales de conservación o exhibiciones especiales.

Un padre puede convertirse en toda una autoridad en recursos educativos, tales como estatuas históricas o cavernas subterráneas o antiguas iglesias católicas en el estado.

En la mayoría de las familias, en las cuales  los padres están lejos de la casa durante el día, nadie espera que se involucren en gran medida con la enseñanza del día a día, pero esto es culpa de nuestra sociedad. Los padres deben estar involucrados todos los días con la enseñanza. Animamos a las familias a considerar, si es posible, un cambio en su estilo de vida para que el padre pueda estar en casa más a menudo para pasar más tiempo con su  familia. No importa qué carrera tiene el padre, con el tiempo llegará a su fin. Sin embargo, la crianza de los hijos tiene consecuencias eternas, y en última instancia, los padres entenderán -a menudo demasiado tarde-, de que éste es su trabajo principal en la vida.

El homeschooling ha estado haciendo que los padres le den más valor a pasar tiempo con la familia. Muchos padres están buscando trabajos cerca de casa y hogares menos costosos. Algunas familias están tratando de encontrar puestos de trabajo para el padre, o para  ambos, padre y madre que se pueden hacer desde casa. Además, las industrias artesanales están empezando a ser popular entre las familias homeschoolers, en la que toda la familia, incluso los niños, desarrolla un negocio familiar. Al igual que la Sagrada Familia, los padres y los niños pueden aprender juntos, trabajar juntos, y orar juntos.

Y jugar juntos.

Y sacrificarse juntos.

Y crecer juntos.

Y amarse juntos.

Niñeras

Algunos padres  no les gustan las niñeras, pero realmente  es de ayuda para el  exceso de trabajo que tiene la madre que  educa en el hogar para tener  tal vez un sábado por la  tarde libre para hacer algo con sus amigas.  Algunas madres pueden no necesitarla, pero otras madres sin duda lo apreciarían.

Aprendiendo del Home schooling

El movimiento de homeschooling en Estados Unidos es una revolución que ha ido creciendo poco a poco, que ha impactado  tanto a la vida familiar así  como la  educación estadounidense. Las razones de la educación en casa, las enseñanzas de la iglesia, los pasajes bíblicos relacionados con la educación y los padres, las muchas ideas sobre el aprendizaje individualizado y cómo aprenden los niños, ofrecen temas fascinantes para leer, aprender, estudiar y discutir. Los padres deben ser desafiados a aprender más acerca del homeschooling para que participen en este movimiento que está en la vanguardia de la revolución educativa en este país.

El movimiento de homeschooling, a medida que crece y se expande, y a medida que madura entre los católicos, ofrecerá un trabajo profesional e interesante,  intelectualmente estimulante, para los padres que educan en casa.

A medida que crecen los grupos de apoyo de homeschooling católico, que se desarrollen los grupos regionales y estatales, y los esfuerzos de cabildeo progresen, habrá espacio, incluso la necesidad, de  que los padres participen.

San José

Ninguna discusión acerca del rol del padre en la familia homeschooling podría estar completa sin mencionar a San José.  Después de todo, Jesús estuvo en casa por treinta años antes de que Él entrara a su vida pública, esto significa que Su relación con María y José fue sin duda continua y estrecha.

Jesús hizo esta declaración en Juan 5,19-20 que

…el Hijo no hace nada por su cuenta si no se lo ve hacer al Padre.  Lo que aquél hace lo hace igualmente el Hijo.  Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace.

Jesús es claro que debido a que Dios Padre ama a Dios Hijo, Dios Padre le muestra todas las cosas que Él hace, y luego Dios Hijo las hace también, a imitación de su Padre.

Dado que esto es cierto, parecería lógico que San José le dio a Jesús un buen ejemplo, lo que muestra todas las cosas buenas que hizo, y en cuanto a las cosas humanas, Jesús imitó a San José.

Aunque Jesús es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, Dios ha querido resaltar la importancia de José como cabeza de la Sagrada Familia. Dios envió un ángel a José en un sueño para decirle  que «lo que es concebido en ella es del Espíritu Santo», Dios envió a un ángel a José para decirle que «se fuera a Egipto» para proteger a Jesús de los soldados de Herodes. Fue a  José a quien el ángel se le apareció para decirle que regresara a Nazaret. Parecería que Dios Padre tuvo cuidado de que la cabeza de la Sagrada Familia fuera notificada desde  del Cielo, en lugar de que Jesús diera  instrucciones a su padre adoptivo. Esto demuestra el profundo respeto que Dios quiere que las esposas y los niños tengan para la cabeza de  familia. San José, como cabeza de la familia, era el responsable de llevar a Jesús y María a Jerusalén para los días de la fiesta Judía. De aquí, la importancia de los padres de ser los responsables de dirigir a la familia en los servicios religiosos es claramente evidente.

En el hallazgo en el templo, cuando Jesús le respondió: «No sabíais que debo ocuparme de los asuntos de mi Padre,» parecería que  podría estar empezando su vida pública. Pero, por el contrario, Él voluntariamente, de inmediato y por completo se sujetó a la autoridad de José y María por los siguientes dieciocho años.

El mismo hecho de que Jesús se somete a sí mismo a María y José, aunque no estaba obligado a hacerlo, nos muestra que Él quiere, que respetemos la  autoridad de los padres sobre los hijos. Más que eso, Él estaba declarando a todos la importancia de la obediencia por parte de los niños y de la autoridad por parte de los padres. Es un mensaje fuerte, que se nos da de una manera extraordinaria. Dios se somete a la autoridad de sus  padres humanos. Y lo hace por un largo tiempo -treinta años,  y lo hace como para subrayar doblemente la importancia de la obediencia de los niños a la autoridad de los padres.  Jesús realmente nos está enseñando que la autoridad de un padre en la familia es de suma importancia, de valor supremo, y de una dignidad suprema.

La Sagrada Familia de Nazaret nos enseña otra lección, que mientras que los padres necesitan  proporcionar un buen ejemplo, la educación religiosa y el trabajo honesto, no deben preocuparse por ofrecer más si es necesario.

Podemos estar seguros de que San José llevó a la familia en la oración y en la reverencia a Dios, su Padre celestial, en la abnegación, en la humildad, en la pureza y en la santidad. Oramos para que nuestros padres católicos homeschoolers busquen  a San José para la orientación en la conducción de sus familias a vivir la auténtica vida familiar católica.

[1] Traducción al español de Mónica Montemayor .mony.mon@hormail.com  Edición de Xhonané Olivas xolivas@familiacatolica.org  Todas las notas a pie de página han sido agregadas en la edición para esta traducción.

[2] Sitio web: http://www.setonhome.org/

[3] Ver documento completo en: http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html

[4] Ver documento completo: http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_exhortations/documents/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html

[5] http://www.amazon.com/Men-Marriage-George-Gilder/dp/0882899465

[6] Sitio web https://www.setonhome.org/

[7] Steve Wood era pastor evangélico que se convirtió al catolicismo . Su ministrio es principalmente con padres de familia. Su sitio es: http://dads.org/about/

 

Traducción del capítulo 8 del libro «Catholic Homeschooling»: Disciplina en la Familia Católica que educa en casa

2012-07-05 10.38.53

Haciendo un reporte de excursión

Bueno, cada capítulo que hemos traducido tiene sus retos…  Este era el capítulo 9 en la primera versión del libro «Catholic Homeschooling » de la Dra. Mary K Clark, en la ultima versión (2008), es el capítulo 8.  La Dra Clark le hizo varios cambios y eso nos causó confusión al traducir la primera edición. En fin, el capítulo tiene un total de 32 páginas, por ahora estoy publicando un poco más de la mitad, y espero pronto publicar el resto.

Este es un capítulo de un tema super importante: ¡la disciplina!… La Dra. Clark dice que es lo primero en lo que nos debemos enfocar si es que queremos que nuestra educación en casa tenga éxito. Yo creo que muy pocas personas se atreven a hablar de este tema de la manera que ella lo hace.  ¡No dejes de leerlo!

¡Gracias especiales a Flor Montante y a Guetty Colin por su colaboración y paciencia en este proyecto!! ¡Dios les pague!

Capítulo 8: Disciplina en la familia católica que educa en casa[1]

Por Dra. Mary Kay Clark

Traducción de Flor Montante

Edición de Guetty Colin y Xhonané Olivas

“Disciplina” tal vez es una de las palabras más rechazadas en nuestra sociedad. Con la llegada de la generación “Haz lo que quieras”, el concepto mismo de la restricción parece una idea pintoresca, pasada de moda. Sin embargo, para quienes tienen el deseo de vivir una auténtica vida católica, la disciplina es fundamental. “Disciplina” y “discípulo” vienen de la misma raíz. Si queremos ser verdaderos discípulos de Jesucristo, necesitamos la disciplina necesaria para seguir sus mandamientos y para enseñar y entrenar a nuestros hijos para que también sigan sus mandamientos, en lugar de querer hacer su propia voluntad.

Dejar de lado la disciplina ha afectado, incluso, a familias católicas ortodoxas. La razón más común por la cual las familias católicas tienen miedo de iniciar la educación en casa o no tienen éxito con su educación en el hogar es la falta de disciplina.

Esta es una acusación bastante dura para la familia católica, que, aunque rechaza las actitudes culturales predominantes, todavía está afectado por ellas. Sin darse cuenta, muchos padres católicos han perdido el control de sus propios hijos.

Definición

¿Qué entendemos por disciplina? Básicamente, disciplina significa formación – formación de la voluntad.  Antes de querer enseñar a nuestros niños temas académicos, o incluso la fe, tenemos que entrenarnos a nosotros mismos, y a nuestros hijos, a hacer la voluntad de Dios.

Disciplina es un estilo de vida con reglas. Implica autocontrol. Para la familia católica, significa obediencia a las reglas de Dios.

Una de las definiciones del diccionario para la palabra disciplina es «un sistema de prácticas o reglas para los miembros de una iglesia». En los documentos del Concilio Vaticano Segundo, al hogar católico se le llama «Iglesia doméstica», por lo tanto, es conveniente que un hogar sea gobernado por disciplina.

Otra definición de la palabra «disciplina», que se encuentra en la Enciclopedia Católica, es “el látigo o cuerda que los monjes utilizaban en los monasterios para la auto-flagelación[2] como medio de mortificación”. La mortificación es un acto de auto-disciplina. Estos son actos realizados para disminuir nuestro amor a nosotros mismos, amor egoísta, con el fin de aumentar nuestro amor a Dios y a los demás, para desarrollar nuestra disposición a sufrir en reparación por nuestros pecados y por los pecados de otros.

Antes de esperar que nuestros hijos obedezcan cuando les asignemos tareas escolares, tenemos que enseñarles obediencia primero a las reglas de Dios, y en segundo lugar, a nosotros como representantes de Dios. Nuestros hijos tienen que entender las razones positivas por las que los católicos creemos en la disciplina.

Además de la formación de nuestros hijos, tenemos que pensar en  disciplinarnos nosotros mismos, como madres y padres. Si nuestros niños entienden que nosotros mismos nos estamos esforzando por tener disciplina, será más probable que se esfuercen.

La filosofía Católica como base de disciplina

La Iglesia Católica enseña que por el pecado original, nuestro intelecto, incluso después del Bautismo, se oscurece y necesita una orientación para alcanzar la verdad. La voluntad del hombre también ha sido debilitada, por lo que tiende hacia el mal. La Divina Gracia ilumina el intelecto para conocer el bien y guía la voluntad para elegir el bien a través del uso de los Sacramentos y la oración.

En el Antiguo Testamento, Dios dirigió a su pueblo escogido a través de los líderes judíos, quienes representaban la autoridad de Dios. En el Nuevo Testamento, Cristo estableció su Iglesia, la Iglesia Católica, como nuestra autoridad en este mundo. Siguiendo las enseñanzas de la Iglesia sobre doctrina y moral, tendremos la seguridad y la certeza de la Verdad.

Todos los católicos tenemos la responsabilidad de reconocer y ser obedientes a nuestra legítima autoridad en la tierra, la Iglesia Católica. Los padres católicos tienen la responsabilidad adicional de enseñar a sus hijos a obedecer la autoridad legítima delegada por Dios hasta que ellos tengan edad suficiente para seguirla directamente.

Así que, el objetivo de tener disciplina en la familia católica es para ayudar a nuestros hijos a entender la voluntad de Dios y a cumplirla. Dios ha dado a los padres, así como a la Iglesia Católica, la autoridad necesaria para exigir obediencia de los niños. El objetivo final es ayudar a cada niño a actuar siempre conforme a la voluntad de Dios y, por lo tanto, llegar a ser santos como Dios nos lo pide.

La mayoría de los padres ven que a menudo tiene que haber una causa externa para que el niño haga lo que se le dice, sin embargo, el objetivo siempre debe ser el de obtener un cambio interno, o autodisciplina, en la mente y en la voluntad. El niño debe reconocer la autoridad de los padres y, finalmente, reconocer a Dios como la fuente de toda autoridad.

La disciplina en la familia católica debe llevar a todos los miembros a actuar  constantemente de acuerdo a la voluntad de Dios. Pero al mismo tiempo, debe haber un reconocimiento de que hay una batalla interior constante debido a que se ha oscurecido nuestra inteligencia y se ha debilitado nuestra voluntad. Cada miembro de la familia necesita ayuda a los demás miembros a ver la verdad con mayor claridad y a hacer lo correcto con mayor fidelidad.

Disciplina: formación de la voluntad

Para nosotros los católicos, la formación de la voluntad para hacer el bien, es más importante que el entrenamiento de la mente para el saber. Es inútil que la mente tenga conocimiento, si la voluntad elige actuar de mala manera. Los que dirigen nuestras escuelas públicas creen que, entre más sepan los niños, mejor será para ellos. Pero si la voluntad no está capacitada para actuar correctamente según el saber, o a buscar el bien, ¿cuál es el punto?

En las escuelas, a los niños se les enseña a elegir lo que quieran, después de, supuestamente, «informarlos» acerca de sus opciones. Los niños en Estados Unidos saben todo lo que hay que saber sobre el sexo y las drogas, pero siguen tomando malas decisiones. Las escuelas no entrenan a los niños a hacer el bien, ni a evitar el mal. Los niños no tienen disciplina en las escuelas porque no se les ha dado ninguna formación para elegir el bien.

Un buen ejemplo es el programa de educación sobre el abuso de drogas (DARE[3] – Drug Abuse Resistance Education) que se usa en muchos distritos escolares de los Estados Unidos. Cuando los investigadores estudian el efecto del programa, encuentran que los estudiantes que lo completan tienen una actitud más negativa hacia las drogas y el alcohol, comparados con otros estudiantes. Sin embargo, también encuentran que el programa hace poca o nula diferencia en el uso de drogas y alcohol por parte de los estudiantes. En otras palabras, el programa DARE es efectivo en alcanzar el intelecto (los estudiantes saben sobre las drogas), pero no tiene efecto en la voluntad (ellos las consumen de todas maneras).

En la encíclica Educación Cristiana de la Juventud[4], el Papa Pío XI escribió que «el tema de la educación cristiana corresponde al hombre como un todo, el alma unida al cuerpo”. El hombre caído de su estado original tiene problemas para aprender y controlar  sus pasiones. Los principales efectos del pecado original, son la debilidad de la voluntad y las «inclinaciones desordenadas».

Estas inclinaciones desordenadas, según el Papa, deben ser corregidas. «Buenas tendencias» deben ser alentadas y «reguladas desde la tierna infancia». La voluntad debe ser fortalecida por verdades sobrenaturales y por la gracia. Este es el tipo de disciplina que necesitamos en nuestras familias católicas. Sin ella, no puede haber aprendizaje real o verdadera educación.

La Disciplina en la Biblia

La Biblia tiene mucho que decirles a los padres respecto a la educación y la disciplina de los niños. Dios le habló a Moisés acerca de cómo los padres deben enseñar los mandamientos a sus hijos. Este tema continúa a través del  Antiguo y Nuevo Testamento.

Por ejemplo, el libro de los Proverbios (Prov. 1:7-9) comienza así:

El principio de la sabiduría es el temor del Señor; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción. Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre, no olvides la enseñanza de tu madre, pues serán como diadema en tu cabeza, collar en tu garganta.[5]

Algunas de las declaraciones del Libro de Proverbios en la que nosotros, los padres deberían reflexionar son los siguientes:

  • Prov. 29:17: «Corrige a tu hijo y te hará vivir tranquilo, y te dará muchas satisfacciones.»
  • Prov. 29:15: «vergüenza golpes y represiones se aprende, pero el hijo consentido avergüenza a su madre.»
  • Prov. 22:6: «Dale una buena educación al niño de hoy, y el viejo de mañana jamás la abandonará.»
  • Prov. 13:24: «El que no usa el castigo, odia a su hijo; el que lo ama lo corrige a tiempo.”
  • Prov. 19:18: «Castiga a tu hijo mientras haya esperanza, pero no te excedas hasta matarlo.”
  • Prov. 22:15: “La necedad se pega al corazón del joven, el látigo de la corrección se la quitará.”
  • Otras citas bíblicas que debemos considerar son Efesios 6:4: «Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en la disciplina y la corrección del Señor.»
  • Éxodo 20:12, Mateo 15:04, y Efesios 6:02: «Honra a tu padre y a tu madre.»
  • Colosenses 3:20: «Hijos, obedeced a vuestros padres en todo.»
  • Deuteronomio 27:16: «Maldito el que no honra a su padre y a su madre.»
  • 1 Reyes 3:13 «Porque he anunciado a él, que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad, porque sabía que sus hijos hicieron impíamente, y no les castigo.»

Tenemos que recordar las palabras de Jesús que señalan el énfasis espiritual necesario en nuestra disciplina: «Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios.»

Bebés

La disciplina de los bebés es especialmente difícil para nosotros los padres católicos en este período de la historia de Estados Unidos. Vivimos en una época en que se asesina a los bebés, antes y después de su nacimiento, y cada bebé, inocente y precioso, tiene un significado muy especial para Dios y para nosotros. Pero es importante que protejamos, no sólo los pequeños cuerpos de nuestros bebés, sino también sus almas, de las malas inclinaciones. De hecho, la protección de sus almas es la más grande responsabilidad. La mejor manera de proteger a nuestros niños de cualquier daño físico y espiritual es formarlos, enseñarles y disciplinarlos.

Hay mucha polémica en grupos de homeschoolers sobre temas como apego en la educación, camas familiares, crianza ecológica, etc. Algunos papás creen que un bebé que llora siempre debe ser abrazado y atendido. Otros creen que si se acuesta al bebé para una siesta a cierta hora, el bebé llorará un rato los primeros días, pero después se acostumbrará a la hora de la siesta y ya no llorará. Por otro lado, una mamá lactante podrá establecer la hora de la siesta acostándose con el bebé a cierta hora todas las tardes. El bebé dormirá mientras come.

En cualquier caso, necesitarás encontrar la manera de hacerte cargo del bebé y seguir con la educación en el hogar. Debido a que cada mamá debe encontrar la solución a su situación, no entraré en detalles, pero considera el hecho de que no es bueno que una madre nunca le diga “no” a sus hijos, incluso si es un bebé.

Conoces la frase “La mano que mece la cuna gobierna el mundo”. Asegurémonos que mientras mecemos la cuna, también nos interesamos en educarlos para que un día cuando “gobiernen” el mundo, lo hagan con justicia y autodisciplina.

Los niños pequeños – de 2 a 4 años (toddlers)

Los primeros años de vida de tu hijo son los más importantes para entrenarlo y formarlo, probablemente el período más importante de su vida. Se dice que un niño aprende más durante estos años que durante el resto de su vida. Aunque yo cuestionaría esto, sin duda, actitudes hacia el amor, la obediencia y el respeto a la autoridad se aprenden en esta etapa.

Este es un momento en el que un niño, por su propia seguridad física, tiene que aprender a ser obediente inmediatamente a sus padres. Debe reconocer su autoridad legítima, así como aceptar el hecho de que sus padres saben qué es lo mejor para él y, que obedecer al instante, sin lugar a dudas, es importante.

Los padres jóvenes deben entender que es su responsabilidad, como padres, formar a sus niños pequeños, incluso, cuando estén cansados ​​o agotados. A veces es cuestión de perseverancia y de enfrentar voluntades, pero los padres deben perseverar.

Nosotros los padres, debemos estudiar la enseñanza de la Iglesia sobre el sacramento del matrimonio, la cual nos dice que tenemos la gracia para saber lo que es mejor para nuestros hijos. Tenemos el mandato de Dios en nuestra vocación como padres para exigir el respeto y la obediencia de nuestros hijos, así como Dios exige respeto y obediencia de nosotros, sus hijos.

Nosotros los padres, necesitamos confiar en nosotros mismos, confiar en las gracias que Dios nos da, confiar en nuestras propias experiencias de vida y conocimiento. Podemos saber lo que es mejor para nuestros hijos y debemos exigírselos.

A pesar de la televisión, del psicólogo moderno y de los trabajadores sociales, los padres debemos estar convencidos, de que los niños no saben del todo lo que es mejor para ellos. Nosotros, como papás, sí. Tenemos muchos documentos católicos que enseñan que los padres, en virtud de la Ley Natural, tenemos la responsabilidad de exigir el respeto y la obediencia de nuestros hijos.

Firmeza del amor

La educación y formación de los niños pequeños es muy difícil. Educar a niños pequeños puede ser un conflicto diario de voluntades. Nuestra voluntad está a menudo en conflicto con la voluntad de un pequeño a quien amamos más que a nosotros mismos. Nosotros daríamos nuestra vida por ellos, pero lo que ellos necesitan en esta etapa de su vida, no es nuestra vida, sino nuestro sacrificio para exigir obediencia. En el corto plazo, exigir obediencia es un trabajo arduo, pero a la larga, ahorrará problemas y angustias. En una ocasión me reuní con un grupo de señoras mayores que no eran católicas. Cuando una madre joven dijo que tenía en brazos a su octavo hijo, una madre dijo: «Yo sólo tuve un hijo, y eso fue suficiente para mí.» Otra madre dijo: » Dos era todo lo que podía manejar » La disciplina es la clave para el manejo de los niños.

No es el momento para una personalidad suave. No es el momento de decir: “Bueno, María nunca le dio una nalgada (spanking) a Jesús.” Cierto, Él nunca la desafió, nunca rayó la mesa a propósito o siguió golpeando el cristal de su mostrador después de que ella le dijo diez veces que no lo hiciera.

Ora diariamente con tus hijos, incluye a los más pequeños, y pide la gracia necesaria, la fuerza, la energía para educar y para darles la disciplina necesaria y el autocontrol para que, con el tiempo, sean obedientes a su Padre celestial. Este es un deber primario de la vocación de la maternidad.

Reglas de la casa para niños pequeños

Determina las reglas de tu casa y colócalas en el refrigerador o en un cuarto apropiado. Explícalas verbalmente al niño. A pesar de que el niño no pueda leerlas, puede entender que lees las reglas y que leerlas lleva a seguirlas. Muéstrale a tu hijo pequeño cómo lees las etiquetas de las latas en la cocina y las recetas en el libro de cocina y cómo actúas de acuerdo a lo que has leído. Muéstrale que si se siguen las instrucciones correctamente, midiendo cuidadosamente los ingredientes, poniendo el horno el número correcto de grados, el resultado será una comida exitosa.

Enséñale a tu hijo que lees las señales de tránsito cuando manejas, y que si las sigues y sigues las direcciones, podrás llegar con seguridad a al destino deseado. Los niños pequeños pueden entender que las reglas en el refrigerador son para que las obedezca y que se las estás leyendo para ese fin. Enséñale que, al obedecer las reglas, la familia puede llegar a una meta: una linda casa placentera. Enséñale que, aprender a seguir las reglas de Dios, todos podemos obtener el objetivo final: la felicidad en el Cielo con Jesús.

Las reglas de la casa pueden incluir:

  • Guardar los juguetes después de jugar con ellos.
  • Recoger la ropa.
  • Ayudar a mamá a recoger al final del día.
  • Limpiar con una servilleta los derrames.
  • Comer en la mesa del comedor y no en la sala.
  • No entrar en el cuarto de baño sin mamá.
  • No golpear la mesa.
  • Tocar el piano con suavidad.
  • Usar zapatos al salir.

Y así sucesivamente. Sobra decir que no se puede tener una lista interminable, pero unas pocas reglas para cada habitación u ocasión no será demasiado.

Un área que es frecuentemente ignorada por los niños pequeños, e incluso por los mayores, es la cortesía. Para que un hogar funcione de manera adecuada, es vital que los niños aprendan a hablar y conducirse de manera cortés. De no ser así, habrá muchos enfrentamientos y rivalidades, cada niño se sentirá ofendido por los demás y nadie actuará de manera correcta. No se puede tener un hogar feliz a menos que los miembros de la familia actúen con cortesía entre ellos.

Los niños pequeños pueden y deben aprender las normas básicas de cortesía, como por ejemplo, decir “por favor” y “gracias”. Deben aprender a pedir de manera adecuada lo que quieren y esperar un poco para obtenerlo. Con frecuencia, los niños pequeños, incluso los de buenas familias, son terriblemente mal educados, lo que causa una mala impresión de la familia y de la educación en casa en general. Los modales son importantes y nunca deben ser considerados opcionales.

Psicología del niño pequeño

Las inclinaciones ocasionadas por el pecado original son muy evidentes en los niños pequeños. Muchos niños, a propósito, pondrán a prueba a su mamá  para ver qué tan lejos pueden llegar antes de que ella los castigue. Las madres se pueden cansar de este conflicto diario, de este período de entrenamiento diario para sus hijos. Los niños pequeños pueden aguantar más que las mamás y a menudo lo hacen. Es por eso que nosotras, las mamás, diariamente tenemos que orar por las gracias necesarias para perseverar y ser consistentes.

Los niños y las niñas que son desobedientes, irrespetuosos y que responden de mala manera a sus madres a los trece años, son niños y niñas que no fueron educados para ser obedientes y respetuosos desde pequeños.

Obedece a Dios tú mismo. Entrena a tus hijos.

Dale a tu niño un período del día para permanecer sentado, por lo menos unos minutos, tal vez 15 minutos en la mañana y luego en la tarde. Dale a tu niño un libro o un juguete, pero explícale que este es momento de estar sentado. Cuando lleves a tu niño a la Iglesia, insiste en que tu pequeño esté quieto durante la Misa.

Cuando el niño está sentado en la mesa para las comidas, insiste en que no salte arriba y abajo o se levante de la silla. Enséñale a sentarse durante un tiempo razonable, quince minutos más o menos, durante la comida.

Tómate el tiempo y esfuerzo para tener una sesión de práctica con el niño sobre las reglas. Por ejemplo, si tienes la regla de que el niño entre a la casa de inmediato cuando lo llamas, practícalo. Envíalo afuera y llámalo a que entre. Haz esto varias veces para hacerle entender y recordar la regla.

Catecismo Preescolar

Cuando los niños son muy pequeños, incluso antes de que empiece a hablar, los padres deben comenzar la enseñanza de Jesús, de su amor por todos nosotros y sobre la importancia de agradar a Jesús siendo obedientes. Muéstrales a tus hijos estampas. Enséñales a hacer la señal de la cruz, el Padre Nuestro, el Ave María, la oración al Ángel de la Guarda y a orar antes de comer.

Enséñale a tu hijo sobre el Niñito Jesús y cómo Él obedeció a sus padres. Lean historias acerca de Jesús y otras historias de la Biblia.

Explícale una y otra vez a tu hijo que lo amas, no importa si hace algo mal, pero que, debido a que lo amas y a que debes ser obediente al plan de Dios en cuanto a su formación, debes castigarlo cada vez que se comporte irrespetuoso o desobediente.

Haz que las horas de oración sean regulares para todos los niños, incluyendo a tu hijo pequeño. Todos deben participar en el rezo del Rosario y otras oraciones. Programa estos tiempos de oración cuando los niños se sientan frescos, no después de la comida o en la noche, cuando los niños están demasiado cansados. Los niños – ya sean niños pequeños o adolescentes –  no deben perderse del tiempo de la oración familiar. Adapta las oraciones y la participación de acuerdo con la edad del niño. Sin embargo, incluso los más pequeños pueden aprender el Rosario rápidamente, y pronto hasta pueden dirigir las oraciones.

La educación en casa del pre-escolar

Para fomentar la disciplina en la familia, permite a los niños pequeños y niños en edad pre-escolar ser parte del programa de educación en casa. Si usas escritorios para los niños mayores, consigue un pequeño escritorio para los más pequeños para que pueda sentirse como parte de las actividades de la familia. Da a los niños pequeños libros y lápices de colores o una pequeña pizarra con tizas de colores para colorear. Permite al niño pequeño o al que está en preescolar sentarse en tu regazo mientras estás enseñando. Déjalo ayudarte a pasar las páginas del libro.

Trata de tener un poco de educación en casa «formal» con tu hijo, aunque sea por unos minutos cada día, si él o ella muestran interés. Las niñas normalmente están interesadas, incluso desde los dos o tres años de edad. Los niños pequeños pueden aprender las letras y los números. Si quieres desarrollar una buena actitud hacia el aprendizaje, los primeros años de vida es el mejor momento para empezar. Entre más se sienta involucrado en las actividades de la familia, menos problemas de disciplina se tendrán con los niños pequeños.

Por lo general, los niños pequeños aprenden de memoria lo que sus hermanos y hermanas mayores están estudiando, incluso mientras están jugando en el suelo. Tal vez no entiendan todo lo que han aprendido de memoria sólo de oírlo, pero, de cualquier forma, lo han aprendido de memoria. Sin embargo, cuando llega el momento de que entiendan conceptos, como dos más dos son cuatro, o «El Salvador de todos los hombres es Jesucristo»,  ya tienen muchos de los hechos memorizados y pueden aplicar fácilmente el entendimiento. Los problemas de disciplina disminuyen a medida que los conceptos se aprenden con rapidez y facilidad.

Si un niño pequeño se vuelve irritable, un hermano o hermana mayor le puede ayudar a aprender las letras, los números o la catequesis pre-escolar; o podría leerle cuentos. Esta es una buena experiencia para que los niños se ayuden entre sí, y para que el niño pequeño aprenda a aceptar la ayuda de un hermano mayor. A menudo, los niños mimados insistirán en que únicamente les enseñe su mamá. Fomenta una buena actitud en el niño para que acepte aprender de una hermana o hermano mayor.

Igualdad

Si tus hijos han asistido a una escuela antes de decidirte llevarlos a casa, tienes que trabajar duro para ver cómo vas a tratar la disciplina. Nuestra sociedad les vende a los niños la idea de que cada persona, joven o viejo, hombre o mujer, esposo o esposa, portador de la enfermedad infecciosa o abortista, tiene derecho a elegir lo que quiere para sí mismo. Nadie, ni los padres, ni los amigos o la sociedad, tienen autoridad sobre nadie. Esta enseñanza secular de la «libertad», que muchos niños han aceptado, hace que sea muy difícil para los padres disciplinar a sus hijos.

La idea de la libertad individual ha sido tan manipulada que muchos niños de primaria creen que sus decisiones tienen el mismo valor que las de sus padres y, por lo tanto, tienen los mismos derechos y autoridad que ellos. Consejeros familiares modernos han vendido a los padres jóvenes la idea de que deben tener reuniones familiares donde cada niño pueda expresar sus propias ideas. Esto está bien si los niños se dan cuenta de que papá y mamá tienen la última palabra por ser cabeza de la familia. Muchos padres de familia son, literalmente, acosados, primero  por consejeros familiares y luego por sus hijos.

Los programas de televisión muestran familias con niños que tienen la misma autoridad para tomar decisiones en la familia. Aquellos con TV por cable tienen oportunidad de ver programas más antiguos donde muestran familias donde mamá y papá «saben lo que es mejor”. Actualmente, todo el concepto de familia está siendo retratado de manera perversa. Las comedias  muestran a varios hombres criando niños o, simplemente grupos de personas de diferentes edades que viven juntos.

Una línea de autoridad

La Iglesia Católica tiene una línea de autoridad que fue establecida por el mismo Jesucristo cuando Él nombró a San Pedro como el primer Papa. Cuando el Papa habla sobre la fe y la moral, no existe votación por parte de los obispos (excepto en los concilios de la Iglesia). El Papa habla con autoridad divina, dirigida por el Espíritu Santo. Los obispos han de obedecer al Papa, los sacerdotes deben obedecer a los obispos, los laicos deben obedecer a los sacerdotes. Por supuesto, todo esto supone una fidelidad a las verdades de la Iglesia. Esta línea de autoridad debe continuar en la familia católica. El papá es la cabeza de la familia mientras que la mamá es el corazón de la familia. Los hijos deben obedecer a sus padres.

Los papás que no refuerzan el respeto de sus hijos y la obediencia a su autoridad, no están siguiendo las enseñanzas católicas y, por lo tanto, sus hijos no están siendo obedientes al mandamiento de Dios respecto a que los hijos deben honrar y obedecer a sus padres. Este mandamiento en particular, se repite con frecuencia y de manera dura en el Antiguo Testamento. La obligación de disciplinar está directamente relacionada con la vocación del matrimonio: educar a los hijos, lo que significa la formación de la voluntad, así como la formación de la mente.

No aceptes la visión del mundo en la que los niños son normales si insisten en tomar sus propias decisiones o pasan por períodos de rebeldía. No aceptes la falta de respeto como un «signo de crecimiento». No aceptes que te contesten de mala manera como algo normal. No aceptes cortes de cabello extraños o ropa rara o poco modesta como algo normal. Estos signos externos son evidencia de una aceptación interior de los valores del mundo.

Es MUY difícil ser consistentemente firme. Pero hazlo cuando son pequeños. Si te esperas a que sean adolescentes sentirás que te mueres.

La Iglesia Católica es como una madre amorosa. Sus directivas te darán la fuerza y ​​el valor para realizar el trabajo disciplinario que tienes por delante.

Hablando a los recién casados, el Papa Pio XII dijo:

Los niños son como la «caña sacudida por el viento». Son delicadas flores cuyos pétalos caen con la brisa más leve. Son tierra virgen en la que Dios ha sembrado las semillas de la bondad, pero que son sofocadas por… la «concupiscencia de la carne y la concupiscencia de los ojos y la vanagloria de la vida».

¿Quién va a enderezar la caña? ¿Quién va a proteger estas flores? ¿Quién va a cultivar este suelo y hacer que las semillas de la bondad den fruto contra las asechanzas del mal? En primer lugar, será la autoridad que gobierna la familia y los niños, a saber, la patria potestad.

Los padres y las madres de hoy a menudo lamentan el hecho de que ya no pueden hacer que sus hijos obedezcan. Niños obstinados no escuchan a nadie, los niños que crecen así desprecian todas las orientaciones, los hombres y mujeres jóvenes están exasperados por cualquier consejo dado, son sordos a todas las advertencias, e insisten en seguir sus propias ideas porque están convencidos de que sólo ellos están en condiciones plenas para apreciar las necesidades de la vida moderna…

¿Y cuál es la causa de esta insubordinación? La razón que generalmente se da es que los niños de hoy ya no poseen sentido de la sumisión y respeto debido a las órdenes de sus padres… Todo lo que perciben a su alrededor sirve para el único propósito de aumentar,  excitar e incendiar su pasión indomable por la independencia, por burlarse del pasado y la sed ávida del futuro…

El ejercicio normal de la autoridad depende, no sólo de quienes tienen que obedecer, sino también, y en gran medida, de quienes tienen que mandar. Para decirlo más claramente: Hay que distinguir entre el derecho a poseer la autoridad y dar órdenes, por un lado, y por otro, que la excelencia moral que es la esencia y el espíritu de una autoridad efectiva, que es capaz de imponerse a los demás  para exigir obediencia.

El antiguo derecho se te confiere por Dios a través de la paternidad. Este último privilegio no solo debe ser adquirido y conservado, sino que se puede perder o se puede fortalecer. Ahora bien, el derecho de mandar a sus hijos no valdrá mucho si no se acompaña del l control y la autoridad personal sobre ellos que asegura que realmente te obedecen…

Esta autoridad debe ser templada… con bondad amorosa y aliento  paciente.

Moderar la autoridad con la bondad es triunfar en la lucha que es parte del deber como papás… Todos aquellos que de manera ventajosa gobiernan sobre los demás, deben, como elemento esencial, primero dominarse ellos mismos, sus pasiones, sus impresiones. No hay una verdadera sumisión y respeto a cualquier autoridad, a menos que los que obedecen crean que esta autoridad se ejerce con la razón, la fe y el sentido del deber, porque entonces sólo se dan cuenta de que un derecho semejante les ciega a obedecer.

Si las órdenes que dan a sus hijos y el castigo que infligen proceden del impulso del momento, o de arrebatos de impaciencia o de la imaginación o la ciega confianza imprudente, ellos principalmente serán arbitrarios o incoherentes, y tal vez incluso injustos y poco adecuados.

Pero ¿cómo vas a gobernar a tus hijos, cuando no sabes cómo conquistar tus estados de ánimo, controlar tu imaginación y para auto dominarte? Si en ocasiones sientes que no eres dueño absoluto de tus sentimientos, entonces posterga para más adelante para un mejor momento la corrección que deseas realizar o el castigo que crees que debes infligir. Esta tranquila y correcta dignidad con la que hablas y corriges será mucho más eficaz, mucho más educativa y con autoridad…

No te olvides que los niños, no importa lo pequeños que sean, tienen un ojo muy atento y serán inmediatamente conscientes de tus cambios de estado de ánimo. Desde la propia cuna… inmediatamente se dan cuenta de la potencia de sus caprichos infantiles y los efectos que los ataques de llanto tienen sobre los padres débiles y, con astucia inocente, no dudarán en explotarlo al máximo.

Evita todo lo que puede disminuir su autoridad con ellos. Ten cuidado en arruinar esta autoridad con una serie de recomendaciones y críticas sin parar… Evita engañar a tus hijos con razones falsas… Nunca falsifiques la verdad. Es mucho mejor guardar silencio… Ten cuidado de que no mostrar señales de aparente discusión entre ustedes (los papás)… No cometas el error de esperar hasta que tus hijos hayan crecido con el fin de hacerles sentir el peso de una autoridad tranquila…

Tu autoridad debe estar desprovista de debilidad, pero debe ser una autoridad que nace del amor y se empapa de amor, y se sostiene del amor… Si realmente tienes este amor paternal… en los mandatos que das a tus hijos, estos deben encontrar un eco en las íntimas profundidades de los corazones de tus hijos, sin que haya necesidad de decir mucho.

El lenguaje del amor es más elocuente en el silencio del trabajo diario que en el ajetreo. Un millar de pequeñas señales, una inflexión en la voz, un gesto casi imperceptible, una expresión de la cara, una pequeña pista de aprobación… todo esto les dice, más que cualquier protesta, cuánto cariño hay en la prohibición que les molesta, cuánta bondad se esconde en el orden que lo encuentran problemático. Entonces sólo la autoridad aparece no como una carga pesada, una mala broma que hay que sobrellevar… sino como una gran manifestación de tu amor.

Pero, ¿no debe el ejemplo ir mano a mano con el amor?  ¿Cómo pueden los niños, que, después de todo, tienen una inclinación natural a imitar, obedecer, si ven que su mamá no hace caso de las reglas de papá, o peor aún, discute con él; si el hogar está lleno de críticas continuas de todas las formas de autoridad; su ellos ven que sus papás son los primeros que no obedecen los mandamientos de Dios y de la Iglesia?

Debes dar el ejemplo a tus hijos de un papá o mamá cuya manera de hablar y actuar sirve de modelo de respeto de una legítima autoridad, de fidelidad al deber. Desde este punto de vista, ellos aprenderán la verdadera naturaleza de la obediencia cristiana y cómo la deben practicar con sus papás, de una manera más convincente que cualquier sermón que se les pueda dar. Ten el firme convencimiento de que el buen ejemplo es la herencia más preciosa que les puedes dejar a tus hijos.

Papa Pio XII, 1941, Discurso a los recién casados.

 

[1] Traducción realizada por Flor Montante . fgma.m83@gmail.com. Edición por Guetty Colin, guetty.colin@gmail.comy Xhonané Olivas, xolivas@familiacatolica.org Mayo  2014. Todas las notas a pie de página han sido agregadas para esta edición.

[2] ¿En la Iglesia se permite la auto-flagelación? https://www.youtube.com/watch?v=kAWQu3eK3bk ,

¿Qué enseña la Iglesia sobre la auto-flagelación? https://www.youtube.com/watch?v=-5jMBMNhQuE, respuesta del Padre Pedro Núñez en el programa «Conozca Primero su Fe Católica» de EWTN.

[3]Sitio Web http://www.dare.com/

[4] Leer todo el documento en : http://www.vatican.va/holy_father/pius_xi/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_31121929_divini-illius-magistri_sp.html

[5] Versión de la Biblia Católica para Jóvenes.