Esta es la manera en la que nos organizamos este año para ayudar en los quehaceres de la casa. El año anterior tratábamos de mantener limpio durante la semana, pero el día de limpieza «oficial» era el sábado. Este año, mis hijos quisieron probar tener sus quehaceres distribuídos durante la semana para tener el sábado libre. Te puedo decir que la mayoría de las veces así lo hicimos, pero cuando no se podía, entonces el sábado era el día de «ponernos al corriente».
Básicamente hice una lista de responsabilidades y luego las asigné a cada uno de mis hijos según sus edades. Después busqué cliparts que los representara y los imprimí. Para tratar de que fuera atractivo, los pegué en papel de colores, les escribí el nombre de la actividad y finalmente los laminé, así como lo ves en la siguiente foto.
Ahora que mis hijos están más grandes ayudan cada vez más en la casa, lo cual es una bendición, pero cuando recién nos venimos a Estados Unidos la segunda vez (yo acababa de tener a mi cuarto hijo por cesárea, tenía a una niña de 3 años, una de 6 y un hijo de 8), no era así. Fue un tiempo difícil para mí, pues mis hijos tan pequeños no podían hacer mucho y tampoco tenía familia cerca que me pudiera ayudar. En muchas ocasiones me sentí muy abrumada por sentirme impotente de no hacer todo lo que según yo «tenía» que hacer y, en cierta manera, sentía que no era buena mamá homeschooler.
Me ha tomado varios años darme cuenta, y aprender, que hay etapas en nuestra vida de homeschoolers en la que hay un tiempo para todo. Aprendí que a veces tengo que pedir ayuda y no querer tener estándares altos que no puedo alcanzar. Durante esos dos primeros años, mi esposo y yo decidimos buscar a alguien que viniera un par de veces a la semana a hacer la limpieza general de la casa mientras yo me enfocaba a nuestros hijos que todavía me necesitaban mucho y eso fue un gran alivio para mí.
Poco a poco, les hemos dado a nuestros hijos más responsabilidades que les permitan aprender cómo participar activamente en la casa. Empezamos con cosas sencillas y vamos avanzando conforme vemos que ya lo hacen de manera totalmente independiente.
Para que tengas una idea, estas fueron las responsabilidades de cada uno de mis hijos este año que pasó (por semana):
Hijo de 16 años:
- Hacer desayuno una vez a la semana,
- sacar la basura y el reciclado (vaciar los botes de la casa y ponerla afuera para que la recoja el camión),
- barrer su recámara, la sala y el comedor,
- poner la mesa dos veces a la semana,
- guardar trastes limpios dos veces a la semana,
- lavar el baño del segundo piso,
- lavar dos cargas de ropa,
- doblar y guardar su ropa limpia.
Hija de 14 años:
- Hacer desayuno una vez a la semana,
- barrer su recámara, la cocina y la lavandería,
- poner la mesa dos veces a la semana,
- guardar trastes limpios dos veces a la semana,
- lavar el medio baño del primer piso,
- lavar una carga de ropa,
- doblar y guardar su ropa limpia.
Hija de 11 años-
- Hacer desayuno una vez a la semana,
- barrer la escuelita, el pasillo y las escaleras,
- sacudir el segundo piso,
- poner la mesa una vez a la semana,
- guardar trastes limpios dos veces a la semana,
- doblar y guardar su ropa limpia.
Hijo de 7 años–
- poner la mesa una vez a la semana,
- guardar los cubiertos limpios todos los días,
- trapear la cocina,
- sacudir el primer piso,
- pasar la ropa de la lavadora a la secadora en todas las cargas,
- guardar su ropa limpia.
Además de esto, cada uno está encargado de llevar su ropa sucia al bote y de hacer su cama todos los días.
Por último, algo que tratamos de inculcar en nuestros hijos es que vean estas responsabilidades como una oportunidad de ofrecerlas por amor a nuestro Señor Jesús, más que como obligaciones. Cuando algo les cuesta trabajo porque no les gusta o porque les es desagradable, les he compartido que a mí también me pasa y los animo a ofrecerlo como sacrificio por las almas del purgatorio, por las intenciones de nuestro Papa o por la persona que ellos quieran… pero que su motivo sea por amor a Jesús.
Para mí, este aspecto de nuestra vida, me ha dado la oportunidad de enseñarles a nuestros hijos que nuestro día puede ser una contínua alabanza a Dios, precisamente, en medio de lo que nos gusta y lo que no nos gusta, de lo fácil o lo difícil. Pero también me ofrece un reto, pues sé que no puedo pedir lo que yo no estoy dispuesta a dar, así que, cuando me cuesta hacer algo, pienso en que yo soy el primer ejemplo que tienen mis hijos y que no sirven de nada las palabras si los hechos no las confirman. Constantemente le pido a Dios su gracia para que me ayude a cumplir con mi labor pero muchas veces fallo… y ahí es cuando, pienso en Jesús, en su sacrificio… en su gran amor por mí y eso me da fuerzas para levantarme y seguir adelante…
Bueno, eso es todo, espero que esta idea sencilla te sea de utilidad : )
¡Todo con la gracia de Dios, nada sin ella!
Xhonané
Nota: Si te interesa el archivo, lo tengo en el folder de dropox de Familia Católica Homeschooler el cual puedes accesar al suscribirte al blog (en el menú superior).












