Archivo de la categoría: Homeschooling Católico

1a Semana de Reto Académico para Homeschoolers Católicos, en Guadalajara, México

Del 3 al 6 de Junio 2013

Poster SRAH

Reseña de la Ia SRAHC:

________________________________________________________

¿A tus hijos les faltan oportunidades de presentar un proyecto? ¿de participar en algún concurso académico? ¿de hablar o realizar algo en público? ¿de aprender a competir sanamente? ¿de aprender de otras familias homeschoolers?  ¡Participa con nosotros!

¿Qué es la Semana de Reto Académico para Homeschoolers Católicos?

¿Quién puede participar de la Semana de Reto Académico?

Ver horarios

Información adicional para las familias inscritas

¡Sé parte del Reto!

Nuestros patrocinadores

¿Quiénes son?

seton

catholic heroes

Arma Dei

survival kits

Tiny Saints

happy saints

logo solo pequeños

lugar

Instituto Juan Pablo II
Pablo Villaseñor 120
Col. Ladrón de Guevara
Guadalajara, Jalisco
Entre las calles Av. México y Justo Sierra
________________________________

INSCRIPCIONES:

Blog Mi Cielo en Casa  Forma  para inscripción

ORGANIZADO POR:

Familia Católica Homeschooler  

ANFITRIONES:

***********

¡Jesús, María y José, ruega por nosotros!

¡Todo para la mayor gloria de Dios!

* Tendremos Misa diaria y rezaremos una decena del Santo Rosario.

¡Te esperamos!

¿Por qué hacemos homeschooling católico?

(c) Familia Católica Homeschooler

(c) Familia Católica Homeschooler

Este es un post actualizado del que tenía en Familia Católica:

Un poco de historia…

Dios puso en mi corazón la inquietud de educar a mis hijos en casa desde que mi hijo mayor era prácticamente un bebé, en 1998. En aquel tiempo, viviendo en Estados Unidos, conocí a otras familias que lo hacían y a través de ellas aprendí lo valioso que es y conocí algunos de sus beneficios. ¡Me pareció maravillosa la idea de educar en casa a mis hijos! ¡Y quise eso mismo para mi familia!… 

Mientras mi hijo crecía, fui investigando poco a poco sobre el homeschooling y las opciones disponibles. Y en cuanto vi que mi hijo empezó a mostrar interés por aprender, empecé a buscar material didáctico para enseñarle las letras, los colores, los números… digamos que jugaba a la «escuelita» con él. ¡Le leía mucho! Íbamos a la biblioteca casa semana y sacábamos un buen número de libros acordes a su edad. También empecé a educarlo en la fe, enseñándole sus oraciones y a celebrar los tiempos litúrgicos más importantes, esto nos ayuda a sentirnos parte de nuestra Iglesia Universal.

Cuando regresamos a México, mis dos hijos mayores ya estaban en edad de ir al Kinder y los inscribí en la escuela «Seton Home Study School«. Antes de regresar, investigué las principales escuelas de Homeschooling Católico y fue así como seleccioné esta (la cual recomiendo mucho). Lo que más me gustó fue, que al inscribir a mis hijos, ellos me mandaron todos los libros, planes de estudio y exámenes listos para seguirse. Excelente opción para principiantes.

Al llegar a México, hablé con varias personas en la Secretaría de Educación Pública, para preguntar si podía hacer Homeschooling y la respuesta fue siempre «no» porque no era legal. Para no hacer la historia tan larga, decidimos inscribir a nuestros hijos en las escuelas locales y sólo hice «homeschooling» para educar a mis hijos en la fe.

Eventualmente, Dios nos abrió las puertas para regresar a Estados Unidos, y con esta gran oportunidad, decidí educar a mis hijos en casa (desde el 2005)… Volví a empezar con el currículum de Seton Home Study School y con el tiempo y con la experiencia que adquirí, fui haciendo cambios y ahora hago mi propio programa de estudios.

No ha sido fácil, pero con la gracia de Dios, hemos salido adelante. No creo que educar a tus hijos sea una opción para todos, creo que es un llamado, un estilo de vida, una invitación que Dios nos hace y que si la aceptas, Él te bendice.

En nuestra trayectoria, muchas personas me han preguntado por qué hago homeschooling…

Estas son mis razones:

  •  Por amor a Dios- Creo que Dios tiene un plan perfecto para la familia. Dios nos llama como padres a formar y educar a «sus hijos» para alcanzar el cielo. Por pura gracia, quiero responder a este llamado en este ESTILO de vida. El deseo de mi corazón es que mis hijos sean SANTOS, que conozcan a Dios para que lo puedan amar y servir, que sean hombres y mujeres de fe, que sean sal de la tierra, que sepan que Dios los ama infinitamente y que fueron creados con un propósito… pero sobre todo, que amen a Dios por sobre todas las cosas.
  • Por una vida sacramental  y de oración más intensa Lo mejor que le puedo dar a mis hijos es ¡Jesús mismo en el sacramento de la Eucaristía! Al educarlos en casa, tenemos total libertad de incluir todo lo que considere importante para su alma. Nuestra prioridad es la Santa Misa (lo más frecuente posible); el sacramento de la reconciliación (por lo menos una vez al mes) y la oración diaria. La base de nuestra escuelita es Dios, Él es primero en todo. Nuestra oración diaria es «Señor, ayúdanos a ser buenos, obedientes y aplicados»… pero ésto sólo se logra con su gracia.
  • Para conservar nuestras tradiciones mexicanas y el idioma español- Como familias emigrantes, tenemos el reto de conservar nuestras raíces mexicanas. Te confieso que no es nada fácil. Vivimos en un pueblito en el que hay unas cuantas familias que hablan español. Las oportunidades para mis hijos de practicarlo fuera de la casa son muy pocas. El educarlos en casa, me da la opción de educarlos en forma bilingüe y de visitar a nuestras familias por varias semanas a la vez cuando viajamos a México. Me interesa que mis hijos no sólo sepan hablar español, sino que lo sepan leer y escribir lo mejor posible.
  • Por la inmensa FLEXIBILIDAD que nos da el homeschooling de viajar, tener excursiones, reunirnos con otras familias que comparten nuestros mismo valores, tener nuestro propio calendario, decidir nuestro propio currículum, decidir el método de enseñanza, tener el ritmo que cada uno de mis hijos necesite, etc., etc., etc. ¡La flexibilidad es uno de las grandes ventajas del homeschooling!
  • Por una sana socialización La mayoría de la gente que no conoce el homeschooling, piensa que los niños no aprenden a «socializar» cuando se educan en casa.  Todo un tema a discutir en otro post… pero por ahora, sólo quiero darte mi testimonio: nosotros como padres, queremos ser los principales formadores de nuestros hijos de acuerdo a nuestra fe católica, queremos ser un ejemplo para ellos (¡vaya reto!). Esto implica que en el día a día, constantemente estamos hablando y tratando de modelar el ser servicial, el ser caritativo, el saber  perdonar y pedir perdón, el hacer las cosas por amor, el no tener miedo, el saber cómo hablar con respecto, el ser responsable, el ser humilde,el saber aprovechar el tiempo, el encomendarse a Dios y ofrecerle nuestro día… también buscamos oportunidades de servicio en la parroquia, en la Iglesia, en nuestro barrio, en nuestra familia, etc., para que pongan en práctica los dones que Dios les da. No queremos que la sociedad influya en nuestros hijos, queremos que «ellos INFLUYAN EN LA SOCIEDAD» para la mayor gloria de Dios.
  • Por las múltiples oportunidades de diálogo con mis hijos. Durante el día, no sólo hablamos sobre cosas de la escuela. También hablamos de todo lo que pasa en nuestra sociedad, política, iglesia, entretenimiento, noticias, etc. Especialmente, durante la comida, tenemos la oportunidad de «explicar», «aclarar», «enseñar» cualquier duda o situación que no entienden. Cuando mi esposo llega a comer, siempre les pregunta cómo les ha ido y qué han aprendido, y de ahí, nunca falta tema de conversación. Lo que mi esposo y yo queremos es que nuestros hijos se sientan seguros de que pueden contar con nosotros y de que siempre les vamos a decir la verdad a cualquier pregunta que tengan. Al platicar con ellos de casi cualquier cosa (según su edad), nosotros como papás sabemos en dónde se encuentran y en qué necesitan ayuda. También buscamos salir uno a uno con cada uno de ellos para apoyarlos en su formación personal.
  • Por un ambiente sin presiones sociales ¡Esto es una gran bendición! Mis hijos no tienen la presión de tener cuenta de Facebook, o de tener el celular de moda, de tener ropa de marca, de escuchar tal música, o de ver tal o cual programa de televisión, revista o película…  En fin, si tú tienes a tus hijos en la escuela, sabes a lo que me refiero. Y no se diga si los hijos son adolescente… lo único que veo es que las niñas ya no parecen niñas, sino señoritas (por el maquillaje y la ropa que usan), además de que ya quieren tener novio a edad muy temprana. No, nosotros no queremos eso para nuestros hijos. Nosotros queremos que CONSERVEN SU INOCENCIA lo más que se pueda.
  • Algunos extras- Y en cuanto a lo práctico, nosotros no tenemos que levantarnos de madrugada, ni preparar lunches, ni nos exponemos a tantas enfermedades, ni tenemos que lidiar con malos maestros, o malos alumnos, o de que etiqueten a nuestros hijos, o les den apodos humillantes, o con «bullies»… y tampoco dejamos de ver a nuestros hijos por 8 horas o más al día.

Cada año aprendemos y nos ajustamos a diferentes necesidades. Cada año tiene sus retos. Al principio, en muchas ocasiones quise «tirar la toalla», sentí que no era capaz de hacer un buen trabajo, pensé que no lograría que mis hijos me respetaran como maestra, que les ayudaría a aprender cosas que ni yo misma sabía o recordaba… pero gracias a Dios, aprendí a tiempo que los dos primeros años son los más difíciles y que todo lo que experimentaba era normal.

Con el apoyo de mi esposo, y sobre todo con la gracia de Dios, hemos podido llegar hasta aquí.  También me han preguntado hasta cuándo lo seguiré haciendo y la respuesta es: no sé… Nosotros planeamos un año a la vez… aunque yo por mí, estoy dispuesta a hacerlo hasta que todos terminen la preparatoria.

¡Todo para su mayor gloria!

Xhonané

¿Por qué empezamos a hacer homeschooling?… El testimonio de Beatriz Reyes

Hoy tengo el gusto de presentarte a una gran mujer de Dios y amiga mía que he conocido a través de mi aventura en este blog y con la que he colaborado en varios proyectos en Familia Católica. Su nombre es Beatriz Reyes y su blog es Conócete a tí mismo y sé lo que eres. Bea es una pionera del homeschooling en Argentina y le agradezco muchísimo que haya aceptado compartir su testimonio como mamá homeschooler.  ¡Gracias Bea!
**********************
«La verdad que estábamos muy desconformes con la metodología constructivista y los contenidos del colegio privado al que concurría nuestra hija mayor.

En un principio intentamos hablar con docentes y coordinadores, pero fue inútil. No parecían entender o reconocer que había problemas. No éramos los únicos, ya que otros padres se quejaban de lo mismo y siempre nos encontrábamos con una pared. “Ahora se enseña así”; “Uds. no entienden”; “dejen a los chicos solos que nosotros nos arreglamos”; “las operaciones matemáticas las terminan de aprender en 6º o 7º grado”, “uds. no tienen que intervenir”, “con los cuadernos, uds. no tienen nada que hacer” , “ahora no se aprende como cuando éramos chicos”, etc.

Por otra parte, no se trataba simplemente de cambiar de colegio porque los demás institutos tenían criterios semejantes e incluso problemas peores.

Las escuelas públicas o estatales están profundamente ideologizadas con prácticas y contenidos socialistas, tienen muchas huelgas docentes, problemas edilicios, de violencia, de droga, etc. Y las privadas de mi ciudad, aunque son costosas, no hacen la diferencia. El problema principal está en que no se distinguen por sus contenidos de la escuela estatal, los maestros y docentes reciben similar “formación” que los de la pública, los libros de texto son exactamente los mismos, etc. Tampoco se distinguen por ausencia de violencia o por, al menos, no tener docentes socialistas. Es insólito, pero acá una familia puede pagar cuotas altísimas para que en algunos institutos sus hijos tengan maestros y profesores socialistas que se manifiesten como tales… Además, los institutos privados están obligados a impartir -y cumplen- la mal llamada “educación” sexual. La diferencia que aportan es la enseñanza de algún idioma y no siempre lo hacen tan bien. Hay que reconocer, claro, que no es todo “culpa” de estos institutos, sino del control “pedagógico” que ejerce el Estado, de la escasez de buenos docentes bien formados, de la comodidad de los padres, de la desintegración familiar, del abandono por parte de muchas órdenes religiosas de su misión educadora, etc.

En mi ciudad existen dos colegios “católicos” (y uno cristiano donde se alternan un sacerdote y dos pastores para brindar formación religiosa) que prácticamente no tienen religión y la poca que imparten o es contraria a la enseñanza de la Iglesia o no aporta al crecimiento de la fe. No preparan para recibir los sacramentos, por ejemplo. No tienen Misa casi nunca. Uno de ellos, que antiguamente pertenecía a una obra educativa católica, hubiese prestado sus instalaciones a un grupo abortista si no hubiese sido denunciado y presionado. Por eso, no habíamos anotado a nuestra hija en estas escuelas y manejábamos la educación religiosa por otros carriles y esto también se hacía muy difícil.

Ahora bien, si el colegio en el que ya estaba inscripta –que es uno de los mejores en esta ciudad, o sea, con menos males que los otros-, no daba para más, ¿qué hacíamos?

Para ese momento, nos enteramos de una familia que hacía homeschooling en una ciudad cercana, pero como no entendíamos bien, nos pareció una locura. Sin embargo, casi enseguida, un amigo recién llegado de EEUU nos habló sobre las virtudes de este sistema.

Demoramos la decisión, pero al finalizar el 1º trimestre de 4º grado de nuestra hija mayor, vimos que no era posible sostener la situación y empezamos. Hacía ya dos años y medio que al volver del colegio a las 16 hs., nos sentábamos a hacer la tarea y a volver a explicar de manera comprensible lo que no entendía en la escuela. Por supuesto que eso generaba mal humor, rebeldía, frustración y gran cansancio por parte de ambas. Hay padres que contratan una maestra particular para reparar los desaguisados de la escuela, otros dejan correr el tiempo mientras el chico vaya pasando de grado. Es importante dejar sentado que nuestra hija siempre sacaba buenas notas, o sea, que si no nos hubiésemos preocupado, probablemente seguiría sufriendo en el instituto. El ‘sistema’ genera la ilusión de que todo va bien y para los casos extremos están las psicopedagogas, las psicólogas y las fonoaudiólogas, y, llegado el caso, las pastillas.
Ahora podemos educar libremente, dar buenas lecturas con vocabulario variado y rico, incorporando la tradición católica a la enseñanza, lo que significa un salto cualitativo. En lugar de vivir tratando de reparar daños continuamente, sentimos que vamos avanzando.

Supongo que es inevitable hablar de la “socialización”.  En realidad no es una expresión inocente ya que esconde una ideología. Si el niño tuviese que socializarse, significaría que no es por naturaleza social y que debe devenir tal por la escolarización compulsiva. Por supuesto que todo lo que tenemos potencial por naturaleza necesita ser cultivado para desarrollarse, y eso se aplica a la inteligencia, a los talentos, pero también a la sociabilidad. Sin embargo, esto no implica necesariamente la escolarización y sobre todo no la escolarización que se impone en la actualidad en muchos lugares de Argentina, es decir, el depósito de los niños en la escuela pública o privada durante ocho horas.

Por otra parte, “socialización”, en tanto concepto ideológico, significa igualación, equiparación. Tanto el liberalismo político como los diversos socialismos comparten la ilusión de que la escuela es el lugar mágico donde el ciudadano se genera. Como toda utopía, además de carecer de una concreción en la realidad, engendra monstruos. En este caso: analfabetismo funcional, violencia, utilitarismo, etc. Pero aunque esta escuela no engendre ciudadanos, sí engendra división familiar por un profundo corte generacional, ya que los hijos llegan a ser extraños para sus padres y viceversa.

En este último tiempo, he ido confirmando que los problemas que tenía mi hija se repiten en otros casos. Por ejemplo, la semana pasada, una tía que ve a su sobrina de 7 años  cuando la visita desde Europa, nos decía: “No entiendo por qué Fulanita, que era tan despierta (hacía 2 años que no la veía), que sabía las letras, que contaba tan bien antes de empezar la primaria, ahora tiene errores, se confunde las letras y lee mal. Si la corrijo me dice que la Señora la deja hacer como ella quiere, que se puede escribir como uno quiere”. Esta tía estaba realmente preocupada porque la ve inquieta, distraída, y se da cuenta que la niña retrocedió en lugar de desarrollar su inteligencia.

Situaciones así se multiplican. La misma hija de una de las maestras del nivel inicial, lloraba al tener que hacer restas y su mamá no encontraba la manera de recuperar el estropicio de la enseñanza primaria.
Es importante notar que ninguno de los casos que considero relevantes, son de niños con problemas familiares o de nutrición, o con alguna deficiencia, o con padres incultos. Todos niños de clase media bien nutridos con familias normales, con ambos padres con estudios terciarios o universitarios. Yo misma soy docente universitaria y la impotencia que experimentaba con la situación de nuestra hija era enorme. Sobre todo porque veía “nacer” muchos de los problemas educativos que tienen mis alumnos universitarios.

Francamente creo que es la falta de información sobre todos los costados que tiene la escolarización pública o privada en la actualidad,  lo que hace que los padres, aun estando preocupados por la educación de sus hijos y pretendiendo participar activamente en ella, aun siendo personas con altos niveles de educación o cultura, aun siendo católicos o religiosos, no alcancen a entender los frutos malsanos de dicha escolarización. En general se buscan salidas “profesionales”: psicopedagogas, psicólogas, maestra particular, fonoaudióloga, etc., o se confía ingenuamente en que mágicamente la orientación familiar prevalecerá sobre las ocho horas de escuela.

Si un niño está ocho horas en la escuela, concurre a hacer otras actividades fuera del hogar, en vacaciones va a la colonia y los fines de semana al club, ¿en qué tiempo real concreto y humano le serán transmitidos o compartidos otros valores?

Desde que educamos en casa, la proporción de tiempo dentro y fuera del hogar se ha invertido. Ahora nuestra hija solamente pasa fuera de casa entre 4 y 1 horas diarias en actividades deportivas o de aprendizaje de idiomas, o sea actividades que forman parte de lo formalmente educativo y que no pueden hacerse en casa. Pero tiene tiempo para compartir con amigos, leer, tener sus propios proyectos.

SITUACIÓN ARGENTINA
En Argentina, la ley nacional de educación es, en lo fundamental, una ley estatista de inspiración, a la vez, liberal (por la mala “tradición” iluminista educativa argentina) y socialista (por las tendencias de los gobiernos recientes), pero deja resquicios para la educación en institutos privados –que está muy extendida en el país- y no prohíbe la educación familiar. En la redacción de la ley se nota que hubo diversas manos, lo que hay que festejar porque deja puertas abiertas a la libertad de enseñar y aprender.

Algunos se confunden y piensan que no se puede educar en el hogar en Argentina, porque la ley dice que la educación a distancia es una opción para los mayores de 18 años (art. 109 de la Ley 26.206/2006), pero esto puede interpretarse como referido  a la educación terciaria o universitaria y que puede seguir el alumno de modo directo con la institución educativa, por tutorías virtuales. Según esta última modalidad, funcionan muchos institutos terciarios no universitarios y unas cuantas carreras universitarias en el país.

La educación familiar o homeschooling no se identifica con cualquier tipo de educación a distancia. El niño no se educa solo. Tiene a sus padres, o a los tutores que ellos elijen, conduciendo el aprendizaje, aunque los contenidos y las propuestas metodológicas provengan de alguna escuela a distancia. La misma ley nacional propone como opción en el art. 144 esta modalidad para los niños y jóvenes argentinos radicados temporalmente en el extranjero.

El homeschooling es una realidad que se está extendiendo también en Argentina, aunque no hay datos sobre la cantidad de familias».


Beatriz Reyes