Archivo del Autor: xhonane

Traducción del Cap.14 del Libro «Catholic Homeschooling»: La Socialización

2013-12-26 11.50.23-2

Finalmente publico la traducción del capítulo que me tocó del libro «Catholic Homeschooling» de la Doctora Mary Kay Clark. Doy gracias a Mariana Perotti por ayudarme en la edición del mismo. ¡Gracias Mariana!

Aunque este libro fue escrito hace más de veinte años, parece como si describiera lo que sucede actualmente en muchas partes de Estados Unidos.  Cuando leí por primera vez este libro, me pareció que la doctora Clark era muy apasionada en sus convicciones… ¡pero eso fue hace doce años! y además era una mamá homeschooler totalmente novata. Ahora veo que ella es de las pocas personas que tienen la autoridad para hablar sobre socialización y contar lo que se ve en muchas escuelas (y ojo, quiero aclarar que digo «muchas escuelas» y no «en todas las escuelas», porque si creo que haya buenas escuelas, con buenos ambientes y buenos valores) porque ella misma fue maestra, mamá homeschooler, directora de una escuela privada y por muchos años, ha sido la directora del currículum católico para homeschoolers más grande del mundo. Por consiguiente, la Dra. Clark ha hablado con cientos de familias que le han contado su historia y que le han ayudado a ver una realidad muy diferente a la de la mayoría.

Cuando ella escribió este libro, fue una época en la que todavía había mucha crítica hacia el homeschooling en EU, algo así como lo que sucede en muchos países en donde está empezando. Sólo puedo imaginarme que ella sintió la necesidad de dar todos los argumentos que pudo para aclarar este punto tan debatido de la socialización como apoyo a las familias que empezaban a educar en casa.

Espero que este capítulo te de una perspectiva católica de la socialización y te de ideas de cómo contestar cuando te pregunten sobre este tema. Tómate tu tiempo, el capítulo está larguito… son 20 páginas en MSWord. En estos días subiré el archivo a Scrib.

¡Todo por amor a Cristo y a su Iglesia!

 

Capítulo 14

La Socialización[1]

Traducción de Xhonané Olivas

Edición de Mariana Perotti 

Después de explicar todas las razones positivas para educar en casa y de explicar sobre los beneficios que recibe la familia, tanto académicos como espirituales, siempre queda una pregunta más: “¿Y qué hay de la socialización?”

Esta pregunta para mí es, más bien, un comentario triste. Y más triste aún es el hecho de que nuestras instituciones educativas y otras personas, entre ellos profesionales y católicos, estén más preocupados por la socialización que por lo académico o la educación religiosa.

Para mí, la razón por la que los educadores han inventado esta nueva palabra “socialización”, es porque ya no pueden “vender” la idea académica. Tienen que inventar una nueva razón para que existan las escuelas.

La realidad es que el principal propósito de las escuelas públicas en Estados Unidos nunca ha sido la educación. Cartas de padres de familia han demostrado que, lo que vemos ahora, es la realización de un plan. La idea de “sólo aprender” nunca ha sido un objetivo, pero sí lo ha sido “la eficiencia social, las virtudes cívicas y el carácter”. [2]

Por supuesto que, si las escuelas usaran la Biblia como guía para la eficiencia social, las virtudes cívicas y el desarrollo del carácter, no podríamos quejarnos mucho. En lugar de esto, desde los años 60 está prohibido orar en las escuelas y no se pueden utilizar materiales y libros religiosos… Ahora se leen libros como “Gloria va a al desfile de los homosexuales”[3] (Gloria Goes to Gay Pride) y “Heather tiene dos mamás”[4] (Heather Has Two Mommies), los cuales son obligatorios en las escuelas de los estados de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.

En cualquier lugar en donde se reúna gente, va a haber socialización. Lo que los padres católicos necesitan considerar es qué tipo de socialización quieren para sus hijos. ¿Quieren que nuestros hijos socialicen con compañeros que están involucrados en la cultura de drogas, sexo o del  “yo soy primero”? ¿Queremos que nuestros hijos estén aprendiendo sobre la cultura “Nueva Era” (New Age)? ¿Queremos que maestros y compañeros les “les laven la cabeza” a nuestros hijos?

Muchas veces me han hablado padres de familia que me cuentan cómo sus hijos son ridiculizados por sus compañeros en la escuela católica por usar el escapulario o por defender a los no nacidos frente a un maestro que apoya el aborto. El Padre Kenneth Roberts nos cuenta que cuando visitó una escuela católica, los estudiantes se rieron cuando dijo que la Santa Eucaristía era en verdad Jesucristo, el hijo de Dios. O la anécdota de Donna Steichen’s (autora de “Ungodly Rage”), en donde uno de sus estudiantes del catecismo le dijo “¡Qué bárbara, Sra. Steichen, usted habla de Jesús como si fuera Dios o algo así!”.

¿Qué clase de compañeros queremos para nuestros hijos? ¿Queremos enseñarles cómo llevarse bien con aquellos que no comparten nuestros valores católicos, o que los lleven a una vida de sexo y anticonceptivos? ¿Queremos que pasen su niñez siendo siempre diferentes a los demás, o siendo ridiculizado por otros compañeros o maestros? ¿Cuánto puede un niño soportar cuando está siendo atacado día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año?

El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios, será como ellos”. (Prob 13, 20)

Socialización en las escuelas

Yo recibo llamadas de padres de familia con el corazón roto todo el tiempo. Ellos quieren hacer homeschooling, no porque sus hijos estén recibiendo una mala educación, sino porque sus hijos han tenido una “terrible” experiencia de socialización en la escuela. Algunos padres de familia se han dado cuenta de que los compañeros de sus hijos practican hechicería en otros niños. Algunos niños han sido abusados física, verbal y sexualmente por otros niños. En una escuela, dos niños abusaron sexualmente de una niña en un baño. En otra escuela, unos compañeros trataron de colgar a un niño de 1º de secundaria. Las historias son muchas. Ciertamente, hay poca evidencia de una sana socialización en las escuelas de Estados Unidos.

En Abril de 1992, el noticiero de ABC presentó un reportaje de 10 minutos sobre la educación sexual en las escuelas. Ahí mostraron a un grupo de 5º de primaria, con niños juguetones, a los que, literalmente, los maestros les lanzaron condones y dispositivos anticonceptivos para enseñarles cómo tener relaciones sexuales de manera segura (“safe sex”).

El Departamento de Educación de los Estados Unidos publicó unas estadísticas, a fines de los 70’s, sobre la violencia en las escuelas, en donde mencionaban número de violaciones, ataques personales y robos. Fue sorprendente ver que hayan hecho este reporte por escrito, pues declaraba que las escuelas eran uno de los lugares más peligrosos en Estados Unidos. [5]

Recientemente, en un programa de televisión se demostró gráficamente la verdadera situación de la socialización en las escuelas, al debatir qué era mejor: usar un detector de metal de mano o comprar uno más caro que estuviera alrededor de la puerta, para detectar las pistolas y los cuchillos que los alumnos llevan a las escuelas.

En febrero de 1993, se encontró a un niño de 11 años con una pistola cargada, en una escuela de clase alta, en el norte del estado de Virginia. En una entrevista que le hicieron al policía que arrestó al niño, el policía dijo que el niño llevaba esa pistola para defenderse de otros niños que también llevaban pistolas. De hecho, un estudio reciente realizado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, encontró que uno de cada veinte estudiantes, lleva consigo un arma de fuego por lo menos una vez al mes (1998).

Los niños de las escuelas y sus papás están muy conscientes de la presión que ejercen los compañeros para usar drogas y ser sexualmente activos. El SIDA es una de las causas principales de muerte entre adolescentes. Dos niñas de una preparatoria católica en los poblados del medio oeste me dijeron que eran las únicas niñas vírgenes de su generación. Mary Elizabeth Podles, en la edición “Crisis” de Abril de 1993, escribe que su confianza en las escuelas católicas locales fue sacudida cuando se le asignó al grupo de segundo de secundaria para que escribiera al “Catholic Review”[6], pidiendo que se les diera a los estudiantes condones para prevenir el SIDA.

Hay tantos niños hoy en día que tienen problemas tan serios en las escuelas, que los niños normales piensan que estos otros no son normales. Las escuelas tienen salones y clases diseñados para niños con problemas. Después de un suicidio, los maestros ofrecen clases que les enseñan a los niños a lidiar con el suicidio. Si algún padre de familia muere de repente, los maestros deciden dar clases a todos los niños sobre cómo sobreponerse a la muerte de un familiar o amigo. También las escuelas tienen clases regulares sobre drogas y sexo. Hay clases que ayudan a los niños que tienen un papá o una mamá, o que su papá o mamá vive con alguien que no es su esposo o esposa, o con niños que viven con papás que se vuelven a casar.

Hay tantas clases de este tipo en las escuelas que afecta a los niños que tienen vidas normales. Puede hasta perturbar a niños normales con bases cristianas y hacerlos pensar que hay algo mal en ellos por no tener este tipo de problemas. Una mamá me habló y me dijo que quería sacar a su hijo de la escuela porque los compañeros de su hijo se habían burlado de él por tener los mismos papás desde que nació.

Un libro publicado recientemente, llamado “Family Matters”[7], muestra la realidad sobre la socialización en las escuelas. Su autor, David Guterson, un profesor de una escuela pública que es también papá homeschooler, nos dice sobre la obsesión que tienen los adolescentes en preparatoria por querer ser aceptados por sus compañeros. Hay una constante guerra de estatus entre grupos que no permite a los adolescentes integrarse a grupos multi-generacionales en la comunidad. Su obsesión por querer encajar en un grupo con su ropa, estilo del cabello, valores y actitudes, no les permite crecer emocionalmente y en su socialización con adultos.

El Doctor Raymond Moore, dio a conocer en “Home Grown Kids[8], un estudio realizado por el Doctor Urie Bronfenbrenner de la Universidad de Cornell sobre 766 estudiantes de sexto grado, en donde se concluyó que la mayoría de los niños no tienen valores sociales. El Doctor Moore cree que la dependencia entre compañeros de clase es un cáncer social en la actualidad.

Hoy en día, cuando los niños pasan más tiempo con sus compañeros de clase que con sus papás, mientras ambos trabajan por largas horas fuera de la casa, los niños adoptan los valores de sus compañeros de grupo. Por lo que terminamos con lo que se llama “brecha generacional” (generation gap). Esta brecha es ocasionada por las escuelas y ciertamente no es sana.

Escuelas Católicas

Muchos padres de familia católicos están conscientes de esta situación y esperan que las escuelas católicas sean moralmente mejores que las públicas. Posiblemente no haya los mismos problemas en las escuelas católicas pero, en mi experiencia, rara vez emplean una disciplina firme o enseñan valores católicos positivos. Más bien, cada vez hay más evidencia de que el nivel de inmoralidad y de falta de fe va en ascenso.

En enero de 1993, el padre Kevin McBrien de la oficina de Educación Católica de Brooklyn, New York, fue entrevistado por la Madre Angélica de EWTN. Cuando le preguntaron por qué hay necesidad de un Catecismo Católico universal, él contestó que cada año, desde hacía once años, 100 mil estudiantes de segundo de secundaria han sido entrevistados para saber qué tanto sabían sobre su fe y sobre moral. El padre McBrien comentó que los resultados habían crecido de manera espantosa cada año. El Catecismo Católico debería utilizarse en las escuelas para enseñar la fe a los niños. Es una declaración oficial de las enseñanzas de la Iglesia sobre doctrina y moral que debe ser enseñada a los niños. El padre McBrien también dijo que el Vaticano espera que este Catecismo ayude a que no se pierda la fe y a que ya no haya tanta inmoralidad entre los jóvenes.

Una socialización saludable significa practicar virtudes cristianas. Significa amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Significa querer lo mejor para otros, especialmente desear su salvación. Pero si los niños no están leyendo las vidas de los santos entonces no conocen a los héroes de nuestra fe ni tienen el ejemplo que necesitan seguir. Si a los niños no se les enseñan los Diez Mandamientos o las Bienaventuranzas y todo lo que esto implica, simplemente ellos no pueden practicar ese amor desinteresado con otros, el cual es la base de toda verdad y verdadera amistad. Ellos necesitan aprender sobre Jesús, su sacrificio y amor por nosotros, para que puedan practicar lo que son verdaderos hábitos de socialización, amabilidad, generosidad y caridad.

¿Nosotros lo haríamos?

A veces, algunos padres de familia dicen que dejan a sus hijos en las escuelas para ayudar a otros niños. Ellos creen que el buen ejemplo que sus hijos puedan darle a los demás les enseñará cómo deben comportarse. Tal vez de esta manera, ellos piensan que los otros niños van a cambiar.

El problema con este punto de vista es que puede suceder lo contrario, que sus hijos cambien para mal. El mal se disfraza muy bien para poder tentarnos. Por eso los buenos amigos son muy importantes y la mala compañía es muy peligrosa. De hecho, nuestro catecismo enseña que después del Sacramento de la Reconciliación, debemos tener una firme decisión de no volver a pecar, lo que significa no sólo no querer pecar, sino evitar, inclusive, cualquier ocasión de pecado. La Iglesia nos pide que evitemos a las personas que nos lleven a pecar.

Yo me pregunto si realmente es sano emocional y espiritualmente para los niños tratar de convertir a sus compañeros de clase, especialmente cuando las autoridades no comparten necesariamente nuestras actitudes y valores católicos. ¿Cuánto tiempo podrán los niños defenderse de leer los libros que les requieren leer y que atacan los valores que les han enseñado sus padres? ¿Por cuánto tiempo podrán los niños defenderse de maestros a los que les deben “obediencia” y que se ríen y ridiculizan nuestra fe católica?

¿Podemos esperar que nuestros hijos sean firmes por trece años? Y que, además, ¿conserven su fe católica y la vivan? En cierta manera, ¿no es lo que hacemos al mandarlos desde el Kínder hasta tercero de preparatoria en donde se promueven los valores anticatólicos?

Mucho se ha dicho en las noticias sobre el acoso sexual en el trabajo. Se ha dicho que el acoso sexual crea un ambiente hostil en donde no se espera que las mujeres puedan desempeñarse. Bueno, si algunos comentarios de este tipo de vez en cuando son motivo de un ambiente hostil, entonces podemos concluir que para el promedio de los niños cristianos, estar en las escuelas públicas es prácticamente “zona de guerra”. Y tal vez muchas escuelas católicas también.

La premisa que declaran los maestros es que la socialización en las escuelas le va a ayudar a los niños a “integrarse” a la sociedad. La ironía de estos es que ¡tienen razón! Después de estar trece años expuestos a una doctrina moral pluralista con su respectiva socialización, los niños muy probablemente aceptarán los valores paganos de nuestra sociedad y estarán muy bien “entrenados” para ser ciudadanos pasivos en nuestra sociedad americana. Sin embargo, me pregunto si después de tal socialización, los niños llegarán a ser ciudadanos maduros, ¡de la sociedad del Cielo!

La perspectiva católica

Como católicos, debemos examinar la cuestión de la socialización desde el punto de vista católico. “Socialización” es una palabra y un concepto inventado por nuestra sociedad moderna. Esta palabra no existe en ningún catecismo católico o en la Biblia. En el diccionario Webster, edición 1989, la palabra “socialización” es definida como “socializando o socializar”. Socializar significa “estar activo en las cuestiones sociales”. Probablemente, lo que los educadores quieren decir cuando hablan de socialización, es que los niños tengan la capacidad de adaptarse y relacionarse con otros, normalmente, compañeros de la misma edad y en varias situaciones sociales.

Si muchos cristianos no estuvieran usando anticonceptivos, y estuvieran más abiertos a la vida, según el plan de Dios, la mayoría de las familias simplemente tendría más hijos. Históricamente, en el pasado, tener diez o más hijos no era raro para una familia cristiana. Los abuelos normalmente vivían con la familia. En esta época, el tener necesidad de socializar con gente fuera de la familia, no era una necesidad. Hoy en día, las familias tienen tan pocos hijos que se han convencido de que la “socialización” en las escuelas es muy importante.

Muchos educadores se esfuerzan por mantener la comunidad escolar en la que controlan los valores que se inculcan en los niños. Muchos educadores lo que quieren es que los niños adopten los valores seculares modernos que se presentan en el salón de clases. Lo que buscan es modelar las actitudes y los valores en los niños, que consideran importantes para la sociedad. En mi experiencia, muhos niños católicos que socializan en las escuelas públicas, y en muchas escuelas católicas, terminan rechazando sus valores católicos.

Las enseñanzas de Jesús

Los papás católicos necesitan preguntarse, ¿qué nos enseña Jesús en la Biblia? ¿Hay alguna indicación de que debemos aprender las virtudes sociales a través de los compañeros?

Jesús muy seguido habla sobre cómo debemos tratar a los demás. Básicamente, nos repite los diez mandamientos, y en los últimos siete nos especifica cómo debemos actuar hacia los demás: ser obedientes a nuestros padres y autoridades, no cometer adulterio, no matar, no robar, no decir mentiras o dar falsos testimonios, no desear las cosas ajenas, no desear a la mujer de nuestro prójimo. Estos mandamientos parecerían sencillos de escribirse en un párrafo, pero sería muy difícil que alguien los siguiera si nadie los enseña y, sobre todo, los pone en práctica dando el ejemplo.

Jesús enseñó que la caridad es la virtud “social” más importante. Él le dijo al joven rico que vendiera sus posesiones y que diera el dinero a los pobres. Jesús también contó la parábola del buen samaritano, en donde nadie ayudaba al hombre que estaba en el camino lastimado. La mayoría “escogió” no ayudarlo. El samaritano fue el verdadero prójimo que sí le ayudó. Jesús nos enseña que la verdadera socialización muchas veces va en contra de la corriente, no pensando en nosotros primero, sino en las necesidades de los demás. Las enseñanzas de Cristo nos llaman al sacrificio por Él y por otros. Jesús nos dio un mandamiento importante después de lavarles los pies a sus discípulos:

“Ustedes me llaman maestro y señor. Y dicen bien, pues lo soy. …  (Jn 13, 13)

Es cierto que nuestro Señor constantemente nos habla sobre cómo debemos tratar a los demás. La Biblia también nos dice muy claramente que a los niños se les debe enseñar los valores cristianos. No podemos impedir que los niños vayan a Él, como se los dijo a sus apóstoles en una ocasión cuando los niños estaban a su alrededor. Sin embargo, en las escuelas públicas o católicas privadas que están bajo el patrocinio del gobierno, el Departamento de Educación les prohíbe enseñar religión. En estas escuelas a los niños no se les enseña sobre Jesús y sus “enseñanzas” religiosas.

En la Biblia no hay ninguna evidencia de que Jesús asistiera a una escuela. De hecho, cuando tenía doce años y fue al templo, los sacerdotes judíos no lo conocían y quedaron admirados de lo que sabía de las Escrituras. Cuando Jesús regresó a casa con José y María, él estaba bajo su autoridad. Durante este tiempo, él creció en sabiduría, edad y gracia. No hay ninguna indicación en ninguna parte que Jesús haya recibido educación alguna fuera de casa. Tampoco hay ninguna referencia al respecto en los escritos de los Padres de la Iglesia.

Documentos de la Iglesia

Cuando analizamos los documentos de la Iglesia Católica sobre educación, no se encuentra nada sobre “socialización”. Obviamente, la Iglesia Católica no considera que estar activo en los aspectos sociales sea un fin en sí mismo. De hecho, ¡la Iglesia ha declarado a muchos ermitaños santos!

En Familiaris Consortio, El Rol de la Familia Cristiana en el Mundo Moderno[9], párrafo 37, el Papa Juan Pablo II nos dice:

En una sociedad sacudida y disgregada por tensiones y conflictos a causa del choque entre los diversos individualismos y egoísmos, los hijos deben enriquecerse no sólo con el sentido de la verdadera justicia, que lleva al respeto de la dignidad personal de cada uno, sino también y más aún del sentido del verdadero amor, como solicitud sincera y servicio desinteresado hacia los demás, especialmente a los más pobres y necesitados. La familia es la primera y fundamental escuela de socialidad; como comunidad de amor, encuentra en el don de sí misma la ley que la rige y hace crecer. El don de sí, que inspira el amor mutuo de los esposos, se pone como modelo y norma del don de sí que debe haber en las relaciones entre hermanos y hermanas, y entre las diversas generaciones que conviven en la familia. La comunión y la participación vivida cotidianamente en la casa, en los momentos de alegría y de dificultad, representa la pedagogía más concreta y eficaz para la inserción activa, responsable y fecunda de los hijos en el horizonte más amplio de la sociedad.

Vidas de santos

Después de leer la vida de los santos, no recuerdo que ningún santo se haya beneficiado por seguir la corriente de su entorno, o que haya llegado a ser santo porque fue muy bueno para poner en práctica sus habilidades sociales. Por el contrario, si hay algo en común entre los santos, es que muchos de ellos no aceptaron los valores de su sociedad.

Al estudiar a cualquier santo, encontramos que él o ella, estuvo en contra de los valores de su sociedad. Muchos de ellos se negaron a “socializar” aceptando las normas sociales. Fue enseñando y viviendo los valores de Dios, y no los de los hombres, que llegaron a ser santos.

Muchos santos vivieron como ermitaños o semi-ermitaños. San Antonio de Egipto, visitó a varios hombres santos y aprendió sobre la vida de virtud, pero después se fue a vivir como ermitaño por veinte años. Muchos hombre fueron a buscarlo para aprender sobre cómo vivir una vida santa y eventualmente, decidió formar un monasterio, ¡el primero en el mundo! Cristo se le apareció y obró varios milagros a través de él. En el libro de “La Vida de los Santos” de Butler, menciona que su biógrafo, San Atanasio, decía que “tan sólo conocer cómo vivió San Antonio, es una buena guía de virtud”.

Otros santos pasaron muchas horas y hasta días solos. Santa Catalina de Siena pasó varios años en oración antes de trabajar en hospitales y visitar al Papa. San Jerónimo vivió como ermitaño por treinta años, al final de los cuales había terminado la Biblia en latín. Santa Rosa de Lima oraba todos los días en su pequeña ermita y después salía a ayudar al hospital y a dirigir a su pueblo en oración contra sus enemigos.

Nuestro Señor no empezó su vida pública sino hasta los treinta años. Y aun así, después de ser bautizado, pasó cuarenta días solo en el desierto en ayuno y oración. En diferentes ocasiones, durante los siguientes tres años, se retiraba de la gente y hasta de los apóstoles, para orar. No hay duda que los cristianos podemos encontrar muchos ejemplos en donde vemos que en silencio, en soledad, lejos de las actividades sociales, podemos encontrar a Dios más fácilmente. Como se ha dicho muchas veces, “Dios habla en el silencio”.

Las vidas de los santos nos enseñan, tanto a nosotros como a nuestros hijos, formas específicas de practicar las virtudes sociales. Los santos ayudaron a sus amigos y a todos los que, a su alrededor, tenían alguna necesidad. Trabajaron en hospitales, cuidaron de enfermos y pobres. Ayudaron a las minorías y a los que sufrían enfermedades. Cuidaron bebés y a ancianos. En breve, se sacrificaron por otros.

Si realmente estamos llamados a la santidad y a ser santos, ¿cómo es que estamos tan preocupados de socializar con nuestros compañeros?

Home-schooling

Los niños educados en casa pueden practicar las virtudes sociales en su propia casa mientras se relacionan con los demás miembros de su familia. También pueden practicar virtudes sociales al participar en la iglesia, en algún grupo de jóvenes, en alguna casa para ancianos, en un centro de ayuda para jóvenes embarazadas, en una guardería, en centro de discapacitados, etc. Pueden ayudar a vecinos mayores que no puedan salir, o visitar familia por razones de necesidad espiritual o física, debido a alguna enfermedad o muerte de un familiar, o leer a un invidente o visitar a una casa de retiro de religiosas.

Las oportunidades para los niños católicos de desarrollar virtudes sociales son casi  ilimitadas. Pensar en las oportunidades que se pueden tener en la familia, en la iglesia o en la comunidad, no toma mucho tiempo. Siempre hay gente a nuestro alrededor que necesita ayuda. Socialización no tiene que ser en la institución llamada “escuela”.

Entonces, ¿no deberíamos socializar con otras personas de nuestra parroquia que piensan diferente que nosotros? ¿No deberíamos permitir que nuestros hijos vayan a las escuelas católicas para que nuestros hijos sean un testigo de fe y estilo de vida?

Aquí hay dos puntos importantes: Una es con respecto a nuestros hijos, y la otra es con respecto a nosotros. Los niños todavía no tienen la formación y las bases para luchar en contra de todo lo que promueve nuestra sociedad, la televisión, los libros de texto, los maestros y los compañeros. No podemos exponer a nuestros hijos a los valores anticatólicos y anti familiares por horas y horas cada día, y esperar que conserven sus valores católicos. Cualquier padre de familia, ¿podría dedicarles a sus hijos el tiempo que se necesita para refutar lo que han aprendido en la escuela cada día? Simplemente saber qué se dijo en la escuela, sería imposible. ¡Los niños tal vez ni siquiera se den cuenta de que a sus papás les interesaría saber lo que se dijo en su clase respecto a la sobrepoblación mundial! Los niños necesitan ser criados cuidadosamente, consistentemente, de forma cristiana, en la seguridad y estabilidad de su hogar.

Los papás por otro lado, firmes en su fe católica y en sus creencias, pudieran exponerse a los males de la sociedad, con el propósito de dar testimonio o de evangelizar. Sin embargo, aún estos papás, deben tener mucho cuidado pues pueden caer. Exponernos a malas ideas constantemente, puede llevarnos a aceptarlas. Many, una mamá que lucha contra la pornografía,  se ha encontrado insensible a lo que esto representa.

¿Qué tal socializar con las personas de nuestra parroquia? Depende de la parroquia. Por lo que he visto en mis viajes en varias partes del país, la diferencia entre las parroquias es del día a la noche. Una vez, el voluntario de una parroquia dijo que aunque la iglesia y la Misa no parecieran católicos, “porque las cosas se hacían en forma diferente allí”, realmente lo eran y ¡tenía que aclarárselo a los visitantes!

Varias mamás me han llamado para decirme que, después de Misa, han tenido que explicarles a sus hijos las cosas que no se deben hacer, pero que no saben cómo explicarle el por qué las hace el Padre. A veces, los mismos padres de familia ceden a las presiones sociales y permiten que sus hijos participen en tales innovaciones litúrgicas que están prohibidas por la Iglesia.

En algunas circunstancias, los padres pueden decidir ir a otra iglesia y llevar a sus hijos con ellos y hacerles ver lo  importante de la Misa. (Esto puede tener el beneficio de encontrar y conocer a otras familias que piensen igual que ellos).

¿Socialización o destrucción de la personalidad?

El Dr. Damian Fedoryka[10], ex presidente de Christendom College y padre homeschooler de diez hijos, declaró en una conferencia de homeschooling:

“Realmente no considero apropiado que mi hija pase un año de su vida aprendiendo cómo ser una niña de once años, y otro año aprendiendo cómo ser una niña de doce años, y otro año aprendiendo cómo ser una niña de trece años… Ella tiene una mamá en casa. Yo prefiero que ella sea como su mamá y que tenga suficiente tiempo para eso”.

El Dr. Fedoryka señala que los valores sociales que aprenden los niños en la escuela están constantemente cambiando en base a la madurez colectiva del grupo. Por otro lado, los valores aprendidos de la mamá son estables y siempre les serán útiles a los niños a lo largo de su vida.

El Dr. Fedoryka afirma que la socialización en las escuelas no es sólo una pérdida de tiempo, sino que es destructiva para la personalidad del niño y por consecuencia, destructiva para la sociedad.

El niño es como una piedra preciosa en bruto y los papás tienen la tarea de convertirla en una piedra preciosa, comenta el Dr. Fedoryka.

“… un diamante brillante con caras que reflejan la luz eterna de los valores de verdad y bondad. En contraste, el sistema de hoy, insiste en pulir las piedras de tal manera que se vean todas uniformes”.

El Dr. Fedoryka nos previene de los educadores que usan palabras tales como libertad, responsabilidad y moralidad, pero que tienen un significado muy diferente al de la perspectiva cristiana. Libertad, para los humanistas seculares, significa:

“el relajamiento de todas las inhibiciones morales y sexuales. Responsabilidad significa que te asegures de usar un anticonceptivo. Moralidad significa que tú no impones tu opinión en alguien más.

Lo que comúnmente se llama socialización es, de hecho, un proceso que destruye el centro personal del niño, su capacidad de ser un individuo libre que es realmente responsable por su carácter y destino. Lo que promueve es que el centro del niño se enfoque en la satisfacción de lo que muy seguido se conoce como necesidad humana, y le enseña a funcionar efectivamente en cualquier sistema de valores que tenga la sociedad”.

El comportamiento social que se promueve en las escuelas involucra “una aceptación, sin ningún juicio, de los derechos que tienen los demás a sus valores, y a la habilidad de desempeñarse en un sistema de valores pluralista”, dice el Dr. Fedoryka. Para ser socialmente aceptado, a los niños se les enseña que cada quien tiene derecho a escoger su propio sistema de valores, y cada uno es tan válido como cualquier otro.

Simultáneamente, a los niños se les enseña que sus propias opiniones y sus propios valores son de suma importancia. «Tus padres tienen valores, y esos valores les funcionan a ellos. Pero tú estás desarrollando tus propios valores. Tú no estás atado a los valores de tus padres o a los valores del pasado o a los valores de la iglesia”. En la interacción o socialización con maestros certificados por el estado, con consejeros o “agentes de cambio social”, con libros de texto de autores aprobados por el estado, con compañeros de clase, inexpertos y fáciles de manipular, los niños van a desarrollar sus propios valores.

No importa lo que Hillary Rodham Clinton dice sobre “los derechos de los niños” y su “emancipación”, los maestros, autores de textos y consejeros, están haciendo todo lo posible para influenciar a los niños a que tomen sus decisiones de acuerdo a SUS valores. El punto no es lo que los niños escogen, sino quién escoge por ellos.

El programa sobre autoestima en las escuelas públicas, le enseña a los niños a enfocarse en ellos mismos, a sus propios deseos y necesidades. Al mismo tiempo, se les enseña a no criticar a otros. Con el énfasis en “querer” y “desear”, el sistema de educación pública es un ejercicio en la destrucción de la verdadera sociedad.

Verdad objetiva VS opinión personal

El Dr. Fedoryka cree que un padre de familia debería preocuparse de

…cómo traer a su hijo a un mundo de valores objetivos. Debería preocuparse de su formación moral y la perfección religiosa con la cristalización de su personalidad a la luz de los valores eternos y absolutos. Y segundo, debería preocuparse de la eventual unión de su hijo(a) con otro ser humano (en matrimonio), pero en todos los casos, con la comunión con Dios. Estas deben ser las preocupaciones básicas de la educación.

Si a un niño se le niega la guía y la educación en un mundo de valores objetivos, el niño muy pronto se centrará en sí mismo.

“La filosofía moderna de educación”, declara el Dr. Fedoryka, que insiste en que el niño se centre en sí mismo, le enseña al niño a centrarse en lo que es periférico y superficial de su propia experiencia: en la satisfacción de sus propias necesidades… Se ha perdido el sentido de identidad de quienes somos… El sistema de educación moderno se complace con eso, le enseña al niño a volverse a sí mismo y, por esto mismo, es anti-personal. Una verdadera comunión es imposible, una genuina sociedad es imposible.

La principal tesis del Dr. Fedoryka es que la filosofía secular moderna y humanista que domina en las escuelas rechaza a Dios como autoridad, rechaza a Dios como destino y establece al individuo como un dios.

Las filosofías de autorrealización, autoafirmación, autoestima, son filosofías dominantes hoy en día, no sólo de nuestra sociedad y cultura como un todo, pero específicamente de las escuelas. Esto es un mal predominante.

En una ocasión asistí a una conferencia estatal de maestros católicos. Mientras se sentaban, se les pidió a los maestros a que se golpearan el pecho con la mano cerrada (como tipo Tarzán) y que gritaran al unísono: “I am great! Por varios minutos, estos maestros adultos, se golpeaban el pecho repetidamente y gritaban “I am great!, I am great!” (¡Soy grande!)

“El hombre moderno no es ateo por accidente”, continúa el Dr. Fedoryka:

El hombre moderno puede mostrarse mucho más grande que Dios al decir: “Dios… ¿a quién le pertenece este niño? ¿De qué corazón eres soberano y Señor? Ciertamente, no del niño, porque el niño me pertenece y no a sus padres”. El corazón del niño le pertenece al hombre moderno y al estado que cultiva el ataque a la inocencia.

Al reclamar la posesión sobre el niño, el hombre moderno piensa que es superior a Dios. El sistema de escuela moderno es esencialmente hostil a Dios.

Los católicos creen, por supuesto, que estamos llamados a reformar y cambiar a la sociedad, a llevar el Evangelio de Cristo a la sociedad. ¿Por qué debemos tener a nuestros hijos trece años aprendiendo “¿cómo encajar en una sociedad que no es la que queremos?”, dice el Dr. Fedoryka.

Dos formas de ver el mundo

Vivimos en una sociedad en la que hay dos formas de ver el mundo. Las escuelas tienen un punto de vista, promovido por la Asociación Nacional de Educación (National Education Association[11]) y los católicos tenemos otra, promovida por Jesucristo en la Biblia y en las enseñanzas de la Iglesia Católica.

En nuestra forma de ver el mundo, socialización significa que debemos esforzarnos por ser buenos, amables, leales, honestos, obedientes a la autoridad, fieles, justos, humildes y generosos con los demás, por amor a Dios. Nuestra idea de comunidad o sociedad está basada en el hecho de que Dios es nuestro Creador, el Creador de cada ser humano a los que llamamos hermanos y hermanas en Cristo.

En el punto de vista secular, a los estudiantes se les anima a hacer lo que les haga sentir bien. El mundo motiva a los niños a hacer “el bien” diciéndoles: “Te vas a sentir mejor si ayudas a los pobres”, o “Si te sientes mejor ayudando a los pobres que yendo a Misa, entonces haz lo que te haga sentir mejor”. En nuestro mundo, nosotros tenemos un Padre celestial. En su mundo, Elena tiene dos mamás.

Por lo tanto, la pregunta que tus familiares y amigos debería hacer no es, “¿y qué de la socialización?”, sino “¿en qué mundo van a socializar tus hijos?, ¿en el secular humanista en donde la satisfacción personal, los valores personales y las opciones personales son primero?, o ¿en el mundo cristiano, donde servir a los demás y principalmente, servir a Dios, es el propósito de nuestra existencia?”

 Servicio

Los niños en las escuelas de hoy no están aprendiendo la vocación cristiana básica que nos llama a servir a Dios y a nuestro prójimo. Jesús dijo: “Yo estoy entre ustedes como el que sirve” (Lc 22, 27) Y también, “Yo les he dado ejemplo, y ustedes deben hacer como he hecho yo” (Jn 13, 15).

Según el Dr. Fedoryka, las escuelas dan evidencia de:

… la traición a la vocación básica del hombre que ha sido creado para servir a los demás. Esta es, en mi opinión, la crisis en nuestra cultura, la crisis en nuestro sistema educativo  y la razón más importante para sacar a nuestros hijos de la escuela, pública o privada, que traicione esta vocación humana básica.

Una relación genuina entre personas y una genuina socialización, depende del darse a sí mismo. “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz y me siga”. (Mt 6, 24).  ¿No suena esto a la actual filosofía de la autoestima…? “El que vive su vida para sí la perderá, y el que sacrifique su vida por mi causa, la hallará”. (Mt 10, 39)

El Dr. Fedoryka cree que una verdadera socialización y una verdadera relación entre personas puede darse sólo:

… cuando un individuo se da a sí mismo, se niega y se da a los demás. Esto hará una gran diferencia en la forma en la que educamos a los niños. Si reconocemos que cada uno de nosotros tiene el destino de negarse a sí mismo y servir a los demás, también reconoceremos que los niños que nos han sido dados, deben ser formados y educados con esta actitud.

La razón principal por la que estoy educando a mis hijos en casa es para que aprendan a rendirse ante otros, aún y cuando les cueste su felicidad. Ellos deben estar listos a dar todo, a negarse a sí mismos para poder servir a los demás. Esto debería ser el centro, el corazón del espíritu de la educación cristiana.

Dado que nuestra responsabilidad principal hacia nuestros hijos es guiarlos hacia el Cielo, necesitamos tener control sobre quiénes son sus amigos, insistiendo en que sean cristianos y positivos.  Muchos de los problemas que tienen los niños y los jóvenes de hoy, son el resultado de la falta de supervisión de los padres sobre sus amistades.

Las virtudes sociales se enseñan efectivamente, principalmente en casa, dentro de la familia, como se ha dicho a través de los documentos papales. Se pueden buscar otras amistades a través de grupos de homeschooling, donde las familias se reúnen como familias y no sólo los niños de una misma edad, en donde los niños mayores aprenden a cuidar a los menores y en donde los menores aprenden valores cristianos de los niños mayores y los adultos.

Cuando padres de familia llevan a sus hijos a ciertos clubs, como los Boy’s Scouts, a algún grupo deportivo o ballet, teatro, etc., deben estar al pendiente de cualquier falta de disciplina, malas palabras, malas conductas, drogas o agresiones sexuales, etc.  Este tipo de actividades deben estar controladas por los papás para proteger a sus hijos de peligros espirituales.

Durante los años formativos de los niños, el control de los padres es una gran responsabilidad. Una vez que el cimiento está hecho, así como la casa sobre la roca, los vientos de los valores paganos podrán soplar y los niños estarán firmes ante cualquier huracán. Escogerán a un esposo o esposa que tenga una formación similar, escogerán sacrificarse por su familia por el bien de su cónyuge y de sus hijos y así educarán a la siguiente generación de hijos católicos.

La agenda pagana de las escuelas en EU

Algunos educadores están promoviendo sus propias agendas, las cuales dañan las relaciones sociales. Una de las más comunes es la agenda de los homosexuales, la cual deforma la visión de los niños sobre la sexualidad.

En diciembre de 1992, cuando el estado de Nueva York decidió implementar el programa “Los niños del arcoíris” (The Children of the Rainbow Curriculum)[12] para enseñarles a los niños a respetar la homosexualidad como una alternativa de vida, muchos padres de familia objetaron. El programa empezaba en primer grado y a los niños se les dan libros con dibujos, ente ellos, uno con dos hombres en una cama[13]. Los niños aprenderían a respetar a las “familias” con “padres” homosexuales o lesbianas. Y en el proceso, por supuesto, a los niños se les enseñaría que es moralmente aceptable tener ese tipo de familias.

Esta agenda ha sido promovida por la Asociación Nacional de Educación (National Education Association)[14] y otros grupos liberales.

En Virginia, se realizaron asambleas para proponer un programa de educación sexual en todo el estado. Grupos numerosos de padres se presentaron en cada reunión para objetar el programa y fue adoptado de cualquier manera.

Lo mismo sucedió en Michigan. Lo interesante en Michigan fue que el Senado aceptó escuchar a los padres que se quejaron del programa. A lo cual el Senado respondió:

Al escuchar a cientos de padres que testificaron en nuestras sesiones,  es obvio que los deseos de los autores del currículum del Departamento de Educación, Salud Pública y Salud Mental, pasaron por encima de los deseos y peticiones de las familias… Las comunidades en el estado fueron forzadas a aceptar el punto de vista del estado de Michigan sobre lo que se debe enseñar a los niños con respecto a las preguntas más íntimas que jamás vayan a enfrentar.

Aquí mismo, en las afueras de Front Royal, Virginia, 240 padres pidieron a la directiva de la escuela que cambiaran la lista de libros de lectura por otros que no mostraran lenguaje vulgar, violencia o con la idea de que los niños pueden desarrollar sus valores morales. La directiva de la escuela rechazó la petición.

El hecho es que los padres cristianos que creen en valores absolutos no podrán ganar esta batalla porque los valores absolutos son inaceptables en las escuelas y entre sus directivos. No podemos ganar esta batalla con democracia porque su agenda va más allá de esto.

Los católicos debemos enfrentarnos a la realidad de que una socialización sana y buena sólo puede encontrarse en un hogar sano, bueno y auténticamente cristiano.

Punto de Vista Pro-Vida

En el punto de vista cristiano, cada persona tiene una dignidad. Esto incluye tanto a los no nacidos como a los ancianos. También incluye a todos los niños de edad escolar. Cuando les enseñamos a nuestros hijos lo importante que ellos son a los ojos de Dios y lo importante de nuestras acciones para Dios, les estamos enseñando la dignidad que tiene cada individuo.

En el punto de vista secular, el grupo es lo que importa. Mientras cada niño desarrolla su propio sistema de valores, si no encaja en los valores del grupo, el niño es aislado. Muchas veces los niños miden su valor en la medida en que son aceptados.

Una de las razones por las que los papás que hacen homeschooling tienen problemas para educar a sus hijos, después de desescolarizarlos en grados avanzados, es porque los hijos, en su percepción, han reemplazado la imagen que tienen los padres de ellos por la que tienen sus compañeros. Extrañan la seguridad y la aceptación que les dan sus compañeros. Se han vuelto dependientes de ellos.

Otros homeschoolers

Una socialización sana es muy importante para muchos padres homeschoolers. Se ha escrito mucho sobre este tema en revistas de homeschooling. Estos son algunos puntos que comentan algunos padres de familia que educan en casa:

  1. Mientras que muchos piensan que interactuar con compañeros les va ayudar a desarrollar confianza y autoestima, la verdad es que sucede lo contrario. Con el estrés, la rivalidad, la competencia y la comparación entre compañeros de clase, nuestros hijos terminan viéndose como los ven los demás. No se evalúan justamente, y muy a menudo se convencen que hay algo mal en ellos.
  2. Educar en masas ha demostrado que los niños no aprenden a comportarse socialmente de manera positiva. Los niños necesitan interactuar con individuos de manera personal, que los amen y que les puedan enseñar un comportamiento positivo, principalmente a través del ejemplo.
  3. Los niños no están lo suficientemente maduros para tener fuertes convicciones y fuerza moral para desarrollar relaciones sociales positivas cuando se enfrentan a una presión negativa diaria o inmadura. Los niños necesitan desarrollar una autodisciplina fuerte, carácter y fuerza antes de que desarrollen verdaderas relaciones de amistad. Esto no se puede dejar al resultado de la interacción con otras personas que están al mismo nivel de inmadurez, sino que debe ser dirigida por el ejemplo diario de los papás que los aman.
  4. Los efectos de la evaluación de los compañeros de grupo (peer group evaluation) puede inhibir la expresión de la creatividad y el desarrollo intelectual. En las escuelas, muchos niños no se esfuerzan por sobresalir (a propósito), porque se “ve bien ser promedio” y no parecer “inteligente”.  La evaluación de grupo es perjudicial, especialmente en las niñas de preparatoria mixtas, ya que ellas quieren serles atractivas a los niños y a propósito no dan lo mejor de sí. La investigación y la experiencia en esta área ha demostrado que a las niñas de esta edad, les va mucho mejor en escuelas sólo para mujeres. Los niños, que no son tan maduros como las niñas en primaria, tienden a hacer menos preguntas o trabajar menos, ya que las niñas son más agresivas en su desarrollo académico. Por cierto, entre más niñas sean “monaguillas”, los niños dejaran de competir en donde las niñas se desempeñen mejor. Por lo que, cuanto menos monaguillos tengamos, menos niños estarán inclinados a considerar el sacerdocio o la vida religiosa.
  5. Los compañeros de grupo están reemplazando la seguridad que le ofrece la familia al niño. Sin embargo, estos compañeros no pueden ofrecerle la estabilidad y el amor que requieren para crecer emocional y espiritualmente. La frase “brecha generacional” se ha utilizado para mostrar la incompatibilidad de valores que ofrecen los compañeros y la familia. Los niños terminan dejando la familia y, muy probablemente, se llevarán los valores de sus compañeros y no los de sus familias.
  6. Los niños no necesitan experimentar las burlas y la crueldad de otros niños para aprender sobre lo que es “el mundo real”. En una familia también hay problemas, pero lo que se busca es el bien de sus miembros. En un vecindario, si hay problemas, los niños pueden retirarse. En una escuela, en donde los niños están forzados a interactuar con sus compañeros día tras días, semana tras semana, mes con mes, año tras año, sus personalidades pueden ser casi destruidas.  Los padres pueden darse cuenta con tan sólo leer los periódicos, ver la televisión o platicar con otros papás, que en muchas escuelas no se están practicando buenas actitudes sociales ni buena conducta. Los papás deben confiar en su propio sentido común en cómo criar a sus hijos.
  7. Necesitamos recordar que tener muchos amigos no quiere decir que valemos más. Muchas personas tienen uno o dos buenos amigos, y las demás personas, son sólo conocidos. Los papás se darán cuenta de que si se concentran en el desarrollo de sus hijos, animándolos día con día, ellos crecerán independientes y con auto confianza.
  8. Aunque hay varias buenas razones por las que los papás empiezan a educar a sus hijos en casa, una de ellas es precisamente los problemas relacionados con la socialización en las escuelas. Los padres quieren alejar a sus hijos de los problemas que tienen las escuelas sobre sexo, drogas y violencia. También quieren involucrarse en la búsqueda de buenos amigos para sus hijos.

Algunos creen que los niños deben estar expuestos al mal para ayudarlos a crecer y madurar. En mi experiencia, he visto exactamente lo contrario. De hecho, nuestro catecismo dice que debemos evitar la ocasión de pecado, esto incluye lugares y personas que nos tienten. Actualmente, no es raro que algunos maestros, compañeros, libros, películas, baños de la escuela, área de juegos, clínicas de salud, consejerías, y hasta el autobús de la escuela, sean una constante ocasión de pecado para los niños. De hecho, el sistema público de Estados Unidos, es en sí una ocasión de pecado al no permitir que se expresen los valores cristianos en ellas.

Algunos piensan que los niños deben aprender a vivir con gente de todo tipo, porque cuando crezcan tendrán que vivir con personas que tengan otros valores. La realidad es que, los adultos podemos decidir con quién vivir, trabajar y socializar. Nos podemos relacionar con buenos católicos si queremos. No se debe forzar a los niños a relacionarse con gente que no refleje los valores católicos. Después de trece años, ellos estarán tan insensibilizados al mal de su alrededor, que aceptarán esta forma de vivir en su propia vida.

Algunas personas piensan que los niños no deben estar protegidos, sino lanzados al “mundo real”. Bueno, ¿cuál es el mundo real? ¿El mundo real es en donde se conoce, ama y sirve a Dios, y se reconocen las verdades permanentes del universo?, o ¿el mundo real es el que niega la realidad de Dios y la responsabilidad moral? Para nosotros, el hogar católico de verdad, es el verdadero mundo, el mundo que tiene que ver con la realidad. El mundo en el que se les enseña a los niños que pueden hacer lo que quieran y que pueden complacerse en los vicios sin consecuencias es una fantasía.

 Ostracismo

El 19 de diciembre de 1985, se publicó un artículo en el periódico “Chicago Tribune” por  Bob Greene. Se llamó “Adultos exitosos perseguidos por el ostracismo” (Successful Adults Haunted by Ostracism). Nos abrió los ojos a algunos de nosotros y tal vez a otros también. Cada papá que piensa que sus hijos se pierden de algo cuando no socializan en las escuelas, deberían leer esto.

Bob Green empieza su artículo así: “Parece haber muchos adultos caminando por ahí, todavía sintiendo las heridas que les hicieron de niños”. En un artículo anterior, el Señor Green había escrito la historia de un niño que se sintió devastado cuando sus compañeros de clase le dieron el premio al “niño menos popular de la escuela”. Después de que este artículo se publicó, el Sr. Green recibió varias cartas de adultos que se identificaban con esa historia de ostracismo por compañeros de grupo.

“Lo que me dicen es”, escribió el Sr. Green:

… esto nunca se va de verdad. Un hombre, puede ser un hombre de negocios muy exitoso, una mujer, puede ser una abogada bien pagada, pero si en su juventud los molestaban y los hacían menos porque no eran tan populares como los demás, eso se les queda.

Un hombre escribió:

Qué pena lo del muchacho del artículo. Sé exactamente por lo que está pasando. Ya han pasado 35 años desde que yo estaba en su situación, recuerdo perfectamente estar sentado en casa todo el día después de la escuela y los fines de semana, porque nadie quería ser mi amigo. Me dolió tanto que nunca quise platicárselo a mis papás, aunque estoy seguro de que ellos sabían. No me parecía que valía la pena vivir.

Y otro hombre escribió:

Ese muchacho pude haber sido yo cuando estaba en la escuela. Saber que los otros niños no quieren que seas parte de lo que están haciendo,  aunque no sea tu culpa, es el dolor más grande del mundo. No hay a quién culpar, por lo tanto, terminas culpándote a ti. Hasta terminas creyendo que los otros niños tienen razón.- y que debe haber algo mal en ti. ¿Por qué otra razón serías tratado así?

Bob Greene citó otras cartas y concluyó:

He descubierto que muchos han pasado por esto y todavía lo recuerdan. Pareciera que el dolor no se va realmente. Por lo que puedo darme cuenta, hay mucha gente que nunca olvidará lo que se siente ser rechazado y escuchar que no quieren ser sus amigos.

Cuando los papás hablan de lo positivo de la socialización en las escuelas, no se ponen a pensar en las actividades antisociales que hieren a muchos niños. He hablado con padres cuyos hijos odian la escuela por la forma en que fueron tratados, porque no “encajaron” en ella, o porque tenían miedo de que otros se burlaran de ellos. Otras mamás se han quejado de que sus hijos hacen todo lo posible para “encajar” en un grupo y que terminan con malas influencias. Varias mamás han llamado porque sus hijas están embarazadas. Otra mamá me dijo que su hijo dice groserías para que lo acepten en su escuela. Una chica de preparatoria le dijo a su mamá que se estaba “descarriando” por la influencia de sus compañeros y le rogó que le educara en casa. Podría seguir por horas contando este tipo de anécdotas.

Apoyo para el homeschooling

Los niños educados en casa se relacionan con gente de todas las edades, principalmente con su familia, pero también con otras familias que hacen homeschooling. Si los padres católicos tienen varios hijos, o si tienen a su familia cerca: sus abuelos, tíos, tías, primos… los niños estarán socializando con personas de todas las edades.

Los grupos de apoyo de homeschooling organizan actividades para la familia, no para un grupo de niños de la misma edad solamente. Esto promueve un desarrollo social saludable entre los niños de todas las edades. Los niños educados en casa maduran más rápido, aunque no tienen la experiencia “de la calle” como los niños de las escuelas públicas y privadas.

Los niños educados en casa saben cómo relacionarse con personas de todas las edades porque no están limitados a convivir horas y horas con niños de la misma edad. Tampoco están presionados por compañeros de grupo, libros de texto, maestros o películas que pasan en la escuela. Sus mejores amigos son sus hermanos y hermanas.

En mi experiencia, he visto que el niño(a) educado en casa:

–        Puede afrontar mejor los retos de la vida porque su autoestima está basada en el amor y el apoyo de su familia.

–        Tiende a ser líder, más que seguidor, y a tomar sus decisiones en base a lo que él cree o se le ha enseñado en su familia, y no por lo que la sociedad quiere que él piense.

–        Se siente más seguro de sus valores, y en un ambiente de grupo, normalmente es admirado y respetado por aquellos que buscan respuestas en su vida.

–        Cuando conoce a otros  niños, no se siente tenso o tiene miedo de que les pongan apodos o lo etiqueten.

–        No se siente presionado de vestirse de cierta forma o de usar tal o cual marca de ropa.

–        No está presionada por maquillarse o ¡tener novio en 4º de primaria!

–        Tienen tiempo de involucrarse en actividades comunitarias, o en pasatiempos o deportes. En Seton Home Study School[15] hay estudiantes que son bailarinas de ballet semi-profesionales, patinadoras de hielo, actores, músicos, modelos, jugadores de tenis, gimnastas, etc.

–        No está confundido al ver los modelos [ejemplos de personas] que se le presentan en los libros de texto. Con la ideología feminista que se está infiltrando hoy en día, a los jóvenes se les enseña lo contrario a los roles cristianos de ser madre y padre.

En la Carta Familiaris Consortio, el Papa Juan Pablo II nos repite las enseñanzas de la Iglesia Católica cuando declara en el párrafo 36: “Las virtudes sociales se aprenden mejor en el hogar”.

¿Por qué se aprenden mejor las virtudes sociales en casa?

La mamá está en casa y ella educa a sus hijos. Ella los protege, ora con ellos, les enseña la fe y se esfuerza por ser como María, nuestra Madre.

Lo que los niños necesitan es socializar con sus papás y con otras personas que les den buen ejemplo de virtudes cristianas. Estos padres necesitan ser buenos ejemplos para sus hijos, tanto de palabra como de obra, siguiendo un auténtico estilo de vida católico, aprendiendo de los santos, de las enseñanzas de nuestra Iglesia Católica y de la Biblia.

Según el Concilio Vaticano II:

Maestros de oración

60. En virtud de su dignidad y misión, los padres cristianos tienen el deber específico de educar a sus hijos en la plegaria, de introducirlos progresivamente al descubrimiento del misterio de Dios y del coloquio personal con Él: «Sobre todo en la familia cristiana, enriquecida con la gracia y los deberes del sacramento del matrimonio, importa que los hijos aprendan desde los primeros años a conocer y a adorar a Dios y a amar al prójimo según la fe recibida en el bautismo”.[16]

Como verdaderos seguidores de Cristo, no debemos preocuparnos de más por la “socialización” de nuestros hijos o de que se relacionen con niños de su misma edad. Esto nunca ha sido mencionado en los documentos de la Iglesia, o en el Catecismo o en la vida de los santos o en Biblia.

Lo que los católicos estamos llamados a hacer en relación a otras personas es:

[Obras corporales de misericordia]

  • –        Dar de comer al hambriento
  • –        Dar de beber al sediento
  • –        Dar posada al necesitado
  • –        Vestir al desnudo
  • –        Visitar al enfermo
  • –        Socorrer a los presos
  • –        Enterrar a los muertos

[Obras espirituales de misericordia]

  • –        Enseñar al que no sabe
  • –        Dar buen consejo al que lo necesita
  • –        Corregir al que está en error
  • –        Perdonar las injurias
  • –        Consolar al triste
  • –        Sufrir con paciencia los defectos de los demás
  • –        Rogar a Dios por vivos y difuntos


[1] Xhonané Olivas xolivas@familiacatolica.org Noviembre 2013. Todas las notas a pie de página han sido agregadas para esta traducción. Mariana Perotti  perotti.mariana@gmail.com

[2] Ellwood P. Cubberley, The History of Education, p.690.  Rousas John Rushdoony, The Messianic Character of American Education, passim.

[5] http://www.cdc.gov/violenceprevention/pdf/schoolviolence_factsheet-a.pdf  Factores de riesgo que provoca la violencia en las escuelas: historia de violencia en la familia, drogas, alcohol, tabaco, delincuencia entre amigos, relaciones familiares pobres, bajas calificaciones, pobreza.

http://www.secretservice.gov/ntac/ssi_final_report.pdf Reporte: THE FINAL REPORT AND FINDINGS OF THE

SAFE SCHOOL INITIATIVE: IMPLICATIONS FOR THE PREVENTION OF SCHOOL ATTACKS IN THE UNITED STATES UNITED STATES SECRET SERVICE AND UNITED STATES DEPARTMENT OF EDUCATIONhttp://nces.ed.gov/pubs2011/2011320.pdf  Crime, Violence, Discipline, and Safety in U.S. Public Schools Findings From the School Survey on Crime and Safety: 2009–10

[6] http://www.catholicreview.org/  Periódico católico más grande de Maryland.

[10] http://www.youtube.com/watch?v=kJLfHepVNzM Entrevista al Dr. Fedoryka

http://www.christendom.edu/news/2008/fedoryka2.php  Ex rector de Christendom College

[13] http://en.wikipedia.org/wiki/Daddy%27s_Roommate Uno de los libros que incluía el currículum era “El compañero de cuarto de papá”.

[14] http://www.nea.org/assets/docs/HE/glbtstatus09.pdf Reporte sobre el estatus de los gay, homosexuals, bisexuales y transgénero en la educación.

http://neatoday.org/2013/05/30/gender-identity-protections-moving-from-policy-to-practice/ Protección de la identidad de género, de política a la prática.

http://www.welcomingschools.org/about/ Su nuevo programa de los derechos humanos para aceptar la tolerancia entre los tipos de familia, tipo de género y evitar el bullying.

Encuentro de Familias Católicas Homeschoolers en Guadalajara

Fotos del recuerdo SRAHC 2013

¡¡¡Queridas familias homeschoolers!!!!

¡La paz y la alegría de Dios, Emmanuel, esté con ustedes!
Les escribo para darles la noticia de que tendremos un pequeño encuentro en Guadalajara del 10 al 13 de enero.
Ojalá hubiéramos tenido más tiempo para planearlo, pero apenas se abrieron las puertas para que pudiera ir. Estamos en manos de Dios y nos encomendamos a sus oraciones. ¡Haremos todo como si dependiera de nosotros y confiaremos en Dios como si todo dependiera de Él!
Todavía estamos trabajando en el horario, pero podría ser algo así:
Viernes 10
5:00 pm   Reunión de madres e hija. Edades de 9 a 13/15 años. Se dará una introducción a la Teología del Cuerpo de su santidad Juan Pablo II (se hablará sobre la dignidad de las personas, la virtud e la pureza y la castidad).  Queda pendiente confirmar si abrá una reunión de padres e hijos por separado.
Sábado 11
9:00 am   Plática «Ideas para vivir la fe en familia alrededor del Calendario Litúrgico«. Daremos nuestra experiencia en nuestro caminar como educadores de la fe de nuestros hijos. Es la misma plática que estuvimos dando en Monterrey. Haremos también una dinámica sencilla.
11:00 am  Plática «Moralida de los medios de comunicación«, con énfasis en las películas. Mi hijo mayor, con mi apoyo, compartirá su testimonio de por qué empezó su blog «Un Católico en el Cine» y lo que ha aprendido sobre cómo analizar y criticar el contenido de las películas, identificando lo que es ofensivo a nuestra fe. Muy apropiado para adolescentes y padres de familia.
1:00 pm Rezo del Santo Rosario en familia
1:30 pm Comida y convivio. Se anima a las familias a llevar algo para compartir.
3:30 pm Plática «Rol del papá católico homeschooler«. Algunos papás que hemos invitado a participar son Raúl Ávalos y Moy Villalpando. Estamos por confirmar a más papás. Para los niños que no les interese esta plática, pensamos organizar unos juegos de mesa. Se necesitarán voluntarios para llevar juegos para compartir.
5:30 pm  Presentación del libro «Educarse en Familia» por su autor Raúl Ávalos.
Durante este presentación, los niños pueden ver una película que será comentada al final con sus papás para que practiquen su análisis crítico. Nos dividiremos primero por familias que tendrán unas preguntas como guía y luego comentaremos todos juntos lo aprendido. Queda por confirmar la película.
8:00 pm Rezo de Vísperas y cierre.
Domingo 12
?  Misa
? Reunión de Planeación para el 2o SRAHC 2014 (Semana Reto Académico para Homeschoolers Católicos)
*********
Si alguien quiere y puede acompañarnos, por favor díganme y mándanme por email su número de cel para agregarlas a un grpo de whatsapp que se abrió para esta reunión.De esta manera estarán al tanto de todos los detalles.
¡Tengo una expectativa muy grande!!!, ¡Creo firmemente que Dios quiere hacer algo hermoso!!!  ¡Yo estoy dispuesta a dar lo mejor de mí!!
Si sientes el llamado a ser parte de este encuentro, te pido que me escribas para ver cómo puedes colaborar.
¡Por favor pasen la voz a los que les pueda interesar!!
Les pido sus oraciones, porque sin ellas y sin la gracia de Dios, ¡no podemos nada!!
¡Todo por amor a Cristo y a su Iglesia!
Xhonané

Libro «Educarse en Familia» por Raúl Ávalos Ríos (texto completo) ¡Buenísimo!

Tengo el gusto de publicar, con permiso del autor, este libro sobre homeschooling católico. Raúl Ávalos y su esposa Maricela, tienen nueve hijos (dos de ellos en el Cielo) y han educado en casa, desde hace catorce años.

Ya había escuchado de su testimonio a través algunas amigas que tenemos en común, pero recientemente tuve el honor de conocerlos en persona. Son una familia con mucha experiencia y que tienen mucho que aportar. ¡Gracias Raúl por compartir con nosotros tus reflexiones!

Este libro es, definitivamente, un excelente recurso para cualquier familia, especialmente para las que hacen o quieren hacer homeschooling católico. ¡No duden en leerlo y difundirlo! ¡Totalmente recomendado!

¡Todo por amor a Cristo y a su Iglesia!

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EDUCARSE EN FAMILIA

Para imprimir directamente: Archivo PDF

Una introducción humana y espiritual
Raúl Avalos Ríos

Dedicatoria: A la Familia Divina y la Sagrada Familia, imagen de la Familia Divina. Pidiendo la gracia de que la familia humana alcance la plenitud querida por el Querer Divino

CONTENIDO

INTRODUCCIÓN
CAPITULO 1: LA EDUCACIÓN EN LA VIDA HUMANA
Visión espiritual de la educación
CAPITULO 2: LA EDUCACIÓN DE JESÚS
CAPITULO 3: DESARROLLO CULTURAL
CAPITULO 4: LA EDUCACIÓN ESPIRITUAL
CAPITULO 5: LA EDUCACIÓN PARA LA VOCACIÓN                      CAPITULO 7: CONCLUSIÓN                                                                               SOBRE EL AUTOR

INTRODUCCIÓN
1. Nadie puede negar la importancia de la educación en la vida de cada ser humano y en la sociedad en general. Si definimos la educación —considerando los conceptos que tradicionalmente en la historia se han expresado— como la actividad que lleva a plenitud al ser humano; tendremos que admitir que en esta época deja mucho que desear.

  • La desintegración familiar contribuye a elevar los índices de criminalidad, pues más de 80 por ciento de las personas que están en las cárceles provienen de familias disfuncionales (Consejo Mexicano de la Comunicación CMC).
  • En los últimos seis años se ha incrementado en 50% el número de adictos en el país, afectando sobre todo a personas entre 12 y 25 años (Secretaria de Salud -Encuesta Nacional de Adicciones).
  • Más de 10 millones de niños, niñas y adolescentes tienen algún problema de salud mental y adicciones (Comisión Nacional contra las Adicciones).
  • Entre un 15 y 45% de las personas que sufren depresión termina suicidándose y dos terceras partes ocurren en muchachos menores de 20 años (Dpto. de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la UNAM).
  • El número de suicidios entre niños y adolescentes se ha cuadruplicado en 15 años (INEGI). El suicidio es, en México, la séptima causa de muerte en niños entre los 5 y los 14 años de edad, y la tercera entre los adolescentes. (INEGI)
  • La mayoría de los suicidios que ocurren en México se producen entre los 11 y 19 años de edad (New York Times). A nivel mundial en los últimos 50 años el suicidio ha aumentado 50% en mujeres y 75% en hombres (Organización Mundial de la Salud).

2. ¿Qué está pasando con el ser humano en esta época? ¿qué está sucediendo con la educación de las nuevas generaciones? ¿es una cuestión de sólo aumentar la información? ¿dónde está la plenitud? Estamos en la época de más adelantos técnicos y científicos que haya existido en la humanidad y, sin embargo, ya vimos las estadísticas.

3. Sobre este tema y en busca de una solución que llegue a la raíz del problema es de lo que se trata este pequeño libro. Sin llegar a ser obviamente exhaustivo; es más bien una introducción a este tema fascinante, que por los signos de los tiempos se percibe que irá tomando cada vez más importancia y será abordado cada vez por más personas.

4. Es un hecho que la educación escolarizada tal como es hoy en día en México y en muchos países no está cumpliendo las expectativas; y tampoco en muchos hogares se está dando la educación adecuada.

5. Este libro trata a modo de introducción de mostrar la educación como tendría que ser. Esta educación —como tendría que ser— tiene como fundamento el hogar como ambiente central, no la escuela o colegio. Es dejar el sistema escolarizado y tomar el sistema familiar; que podríamos incluso decir que es el sistema natural1. A esta educación que es educarse en familia la podemos llamar en todo el sentido del término: educación en el hogar.
1 (Este natural tiene el sentido de naturaleza; de ver cómo son las cosas, cómo es la manera de ser de cada cosa y seguir esa naturaleza.)

6. No se dan aquí recetas de cocina en la educación; sino se dan los criterios fundamentales de la educación en el hogar. De esta manera cada padre de familia podrá aplicar y aterrizar en cada caso estos criterios a su educación. Y de esta manera es como se adquiere a plenitud una educación realmente personalizada.

7. Muchos padres de familia quisieran algo todavía más concreto y pueden caer en la tentación de querer tener la receta. Pero en este tema la receta no es adecuada. Porque es importante que los padres piensen, reflexionen sobre cómo desean aplicar estos criterios. Si no es así se corre el riesgo de que no sepan qué buscan con la educación de los hijos y caer en las mismas deficiencias de la educación escolarizada: educar en serie, de manera despersonalizada y bajo esquemas que se aplican por inercia sin saber qué queremos.

8. Esta tentación de recibir todo hecho y simplificado hasta el extremo es un mal de nuestros días; en que las personas se han acostumbrado a tener las cosas con un “clic” y sin pensar las cosas. El no pensar, el no reflexionar, el no tomarse el tiempo para meditar las cosas con tranquilidad es la causa de muchos de los grandes males de nuestro tiempo, tanto en la familia como en la sociedad. Y si queremos una educación mejor, un mundo mejor no podemos caer en estas mismas deficiencias si queremos una educación mejor para nuestros hijos.

9. Si no se es capaz de aterrizar estos criterios fundamentales a la propia familia porque no se quiere pensar, reflexionar o meditar, entonces es muy posible que las razones que el lector esté tomando o haya tomado para educar mejor a sus hijos y en un sistema familiar hayan sido superficiales y esto puede causarle problemas después en la aplicación de la educación en su hogar.

10. Por eso es necesario que los padres que lean estas páginas les guste pensar y reflexionar o tomen la decisión de aquí en delante de hacerlo; por el bien de sus hijos, de su vida y de la sociedad.

11. Este trabajo, gracias a Dios, es fruto del trabajo profesional de muchos años, de la experiencia de 20 años de casado, nueve hijos y de educar en el hogar desde el inicio. Mi esposa y yo, fruto de conocimientos educativos, reflexión y discernimiento, estábamos decididos por esta educación en el hogar desde antes de casarnos; y antes de que llegaran los hijos ya había un diseño educativo.

12. Espero por tanto que este pequeño libro sea de beneficio para ti que lees estas páginas. La educación de nuestros hijos es un tema central en nuestras vidas y debe tomarse con toda seriedad. Que Dios te bendiga ti lector y el fruto de esta pequeña obra.

CAPITULO 1: LA EDUCACIÓN EN LA VIDA HUMANA

13. ¿Quién se encarga de educar al ser humano? La realidad es que es la Familia la encargada de este cometido; para bien o para mal así es. Esto significa que si la familia está en crisis, la educación también lo estará; y esto es precisamente lo que estamos viviendo en la época actual. El pilar de la familia es el matrimonio y si el matrimonio está en crisis, entonces también la familia. Ya vimos estadísticas sobre problemas emocionales y adictivos, ahora veamos sobre el matrimonio y la familia:

  • La violencia en los hogares mexicanos se dispara, aseguró Clara Jusidman, especialista en desarrollo y política social,… en el marco del Seminario Permanente de Violencia Familiar en el Distrito Federal.
  • En los últimos años ha aumentado en México el divorcio un 400% (INEGI)
  • La desintegración familiar provoca: depresión, problemas psicológicos, suicidio, entre otras cosas, tanto en adultos como en los hijos. (Comisión para la Defensa de los derechos humanos)

14. Es un hecho —que las estadísticas confirman— que hoy en día están aumentando los problemas emocionales, trastornos psicológicos, adicciones, violencia familiar, suicidio, etcétera, y efectivamente también el divorcio y la desintegración familiar. Hay una relación directa entre estos padecimientos humanos y la estabilidad familiar.

15. La finalidad de este libro es mostrar que el camino de la auténtica educación es cuando los padres asumen de manera auténtica este cometido y esto implica darle la prioridad al matrimonio y a los hijos. Esta prioridad tiene que ser en la práctica y en la vida de todos los días, no solamente una frase o una idea que se dice o platica. La función de los padres es esencial:

  • «Los padres son los primeros y principales educadores de sus propios hijos, y en este campo tienen incluso una competencia fundamental: son educadores por ser padres.» (Juan Pablo II, Carta a las Familias, n. 16).

16. Vamos a ver que lo natural es que los hijos se eduquen en el hogar en los primeros años de su vida y gradualmente vayan ampliando su círculo familiar y social, para después ser ciudadanos sanos, valiosos y generosos que aporten a esta sociedad.

17. La educación debe realizarse en el amor y para el amor; esto es lo central en una verdadera educación, lo demás se irá añadiendo sobre esta base. Los niños deben educarse en una atmósfera de amor y cariño, y esto es completamente normal en un hogar, porque los padres que se aman han traído al hijo como fruto de su amor, el cual es signo y expresión de ese amor; por eso los padres aman a sus hijos de una manera mayor que cualquier otra persona ajena a ellos en este mundo, por lo menos hasta que los hijos se casan.

18. Por ello, lo ideal es que los padres los eduquen, y cualquier ayuda externa a los padres en la educación de sus hijos debe hacerse de modo subsidiario; ya que de otra forma se delega ilegítimamente esa educación, violentando la naturaleza misma de la familia.

19. Subsidiario significa que se suple o se apoya en una función o acción a una entidad principal, es decir, se hace lo que otro no puede hacer, aunque ese otro es el principal para realizarlo. Este principio de subsidiaridad está bien empleado cuando el actor principal no puede realmente hacer lo que le corresponde.

20. En la educación de los hijos son los padres los primeros y fundamentales actores de la educación, por ello, son los principales educadores. Si los padres aplican correctamente el principio de subsidiaridad, quiere decir que educarán a sus hijos en todo lo que puedan, y usarán solamente las instituciones externas cuando no puedan realizar en persona determinada actividad educativa; e incluso, por razones insuperables, no consigan adquirir la preparación para esa determinada actividad.

21. Esta exigencia educativa, bien entendida, debería lograr que padres bien preparados enseñen a sus hijos los conocimientos básicos de una cultura general; de modo que los padres den la educación integral a sus hijos, no solamente las buenas costumbres, la moral y la religión, sino también lo que se llama «instrucción», es decir, la base cultural.

22. Los padres, obviamente, no pueden estar preparados para todas las carreras que se enseñan en una universidad, por eso la universidad es legítima y actúa como complemento de cierta preparación que el hogar no puede dar, ni es su finalidad hacerlo. Pero sí es posible que unos buenos padres (generosos) que no sean analfabetos, con un poco de esfuerzo, y si las circunstancias no son insuperables, puedan prepararse para dar la base cultural a los hijos.

23. La base cultural podemos enmarcarla (con ciertas modificaciones) en lo que se enseña actualmente en las escuelas y colegios, la instrucción que se imparte desde la primaria hasta la preparatoria. Pero para que los padres no se asusten, no se refiere a toda la cantidad de información que se ve en el sistema escolar ni de esa manera (cantidad que de todos modos no sirve casi de nada porque casi toda se olvida). De este modo, solamente se dejarían las escuelas y los colegios para los hijos que por motivos insuperables no pueden recibir esta enseñanza de sus propios padres.

24. Si se analiza bien lo que es la familia, se observará que por naturaleza ella debe realizar esta labor educativa, ya que le corresponde esencialmente; esto deben apoyarlo el Estado y la sociedad. De hecho, el Beato Juan Pablo II expresa esta subsidiaridad en la carta a las familias:

  • «Los padres son los primeros y principales educadores de sus propios hijos…Ellos comparten su misión educativa con otras personas e instituciones, como la Iglesia y el Estado. Sin embargo, esto debe hacerse siempre aplicando correctamente el principio de subsidiaridad. Esto implica la legitimidad e incluso el deber de una ayuda a los padres, pero encuentra su límite intrínseco e insuperable en su derecho prevalente y en sus posibilidades efectivas.» (Juan Pablo II, carta a las familias, n. 16).

25. Como se puede notar, es un hecho que se ha abusado de las escuelas. Hay padres con la suficiente preparación, tiempo y medios para realizar esta tarea; sin embargo se mandan a los hijos a la escuela como si fuera realmente necesario para su educación. Si se profundiza lo suficiente, se verá que la escuela no es lo ideal, ella es un motivo de división en la familia, con el agravante de que por su manera de enseñar de forma aburrida e intransigente logra con mucha eficacia apagar el deseo natural de la persona humana por conocer la realidad.

26. Cualquier persona que haya tenido contacto con un bebé, se dará cuenta que son creaturas con una sed de conocimientos impresionante, todo quieren oler, chupar, ver, oír, tocar, etcétera; todo esto son indicios de esta natural inclinación por conocer la realidad, que la expresó muy bien Aristóteles desde hace ya muchos siglos: «Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber.»2; pero las escuelas acaban con el amor a la verdad y el deseo de saber de manera muy eficaz.

27. De hecho, cada día es más frecuente oír a los mismos padres quejarse de las deficiencias de las escuelas y de los colegios; y también se oye que en otros lados del mundo los padres ya decidieron educar ellos mismos a sus hijos. La decadencia de muchas escuelas y colegios en algunos lugares del mundo (donde existe el fenómeno de la droga, acoso sexual de profesores a alumnos, asesinatos, etcétera), puede influir a que los padres tomen esta decisión; la realidad es que no se debiera esperar a tener esta decadencia escolar para que los padres asuman su papel auténtico y pleno de educadores y padres.

28. El certificado oficial no es impedimento para que los padres ejerzan su deber de educar; incluso los estudios abiertos reconocidos oficialmente permiten que los padres eduquen y que los hijos tengan a la vez su certificado oficial para cualquier requerimiento laboral o académico. Por lo menos aquí en México contamos con los estudios abiertos (desde la primaria hasta la preparatoria) que proporciona la SEP (Secretaría de Educación Pública), lo cual es algo que todavía los padres no han valorado plenamente.

29. Además, los estudios abiertos permiten que se pueda incorporar a la educación de los hijos otros estudios u otras actividades culturales interesantes para ellos (por ejemplo: algunas manifestaciones de arte u otras disciplinas); además de tener tiempo para empezar a educarse en la ética del trabajo y de colaboración en proyectos comunitarios y sociales. Así, la formación y la preparación será mucho más rica y gozosa que la que dan actualmente las escuelas y los colegios tradicionales.

30. Cuando los padres toman en serio su papel de educadores, ellos, papá y mamá, forman un complemento imposible de superar; por ello, los dos tienen que intervenir en la educación de los hijos, y no solamente uno de ellos. Al padre le toca una labor propiamente de dirección, ya que es la cabeza de la familia y director de ella, por tanto, él dirige también la educación. A la madre le toca propiamente la labor de transmitir, con el cariño, la delicadeza y el amor propios de la mujer, los conocimientos adaptados a sus hijos, de acuerdo a sus capacidades, edades, gustos, etcétera; de esta manera se logra realmente una educación auténticamente personalizada.

31. Todo esto enmarcado en el amor, que es lo más importante. Esta educación no debe ser aburrida, sino divertida, incluso a manera de juego, ya que a los niños les encanta jugar; por eso el juego es un medio excelente para que los niños aprendan. El juego en el aprendizaje es reconocido por la pedagogía actual y por la antigua (los griegos ya se habían dado cuenta de ello). Es así que la educación en el hogar no es de la forma en que se enseña en la escuela, con pizarrón y pupitres, sino con juego, diversión, cariño y amor.

32. Los padres pueden asustarse pensando que tienen que dar a sus hijos «todos» los conocimientos que se ofrecen en la escuela en los doce años que abarcan desde la primaria hasta la preparatoria; pero la realidad es que los padres con poco esfuerzo pueden enseñar mucho más, ya que cuando un hijo sale de la preparatoria prácticamente no sabe nada, con suerte sabe leer, escribir (y muchas veces muy deficiente), sumar, restar, multiplicar, dividir, a veces realizar operaciones con quebrados,

2 Aristóteles, Metafísica, libro 1, capítulo 1.

mucha información que la memoria ya olvidó, una aversión (en algunos casos odio) al estudio y sin la habilidad y sin la experiencia de lo que es el trabajo. Además de una cantidad inmensa de horas pasadas sin su familia. Unos padres amorosos pueden conseguir mucho más.

33. Además tienen grandes herramientas que proporciona el mundo moderno. Pero lo principal que tienen es su vocación al matrimonio, que es una vocación a la vida y a la educación, un hogar que es natural y, por lo mismo, ideal para la formación de los hijos; pero por arriba de todo tienen el amor que vale más que todos los obstáculos juntos o aparentes obstáculos (desafortunadamente muchas veces es el egoísmo el que deforma esta vocación de padres que los aleja de su auténtica realización y responsabilidad).

34. Para cuando sea necesario usar del principio de subsidiaridad (porque los padres ya fallecieron o las condiciones son por alguna razón insuperables en el algún momento), las escuelas tendrían que esforzarse por tener una manera de enseñar semejante a cómo sería en un hogar. El sistema escolar actual tiene que trabajar mucho para lograr este fin, ya que actualmente está lejos de él, es más, parece que se aleja. En este momento podemos hacer una exhortación a la sociedad y a los Estados para que trabajen en esta línea: que las escuelas enseñen, o se aproximen, como se debe enseñar en un hogar.

Visión espiritual de la educación

27. La visión espiritual también apoya este aspecto; ya que el ser humano completo abarca también el aspecto espiritual y en este sentido el objetivo es todavía más alto; es formar ciudadanos celestiales. Es formar a los hijos para la vida eterna. Obviamente las dos dimensiones: la celestial y la humana no se contraponen, sino se integran. El modelo obvio es Jesucristo —verdadero Dios y verdadero hombre— Él integra en sí mismo estas dos realidades a la perfección. Por eso el corazón de la educación es que los hijos imiten a Cristo.

  • «Si al dar la vida los padres colaboran en la obra creadora de Dios, mediante la educación participan de su pedagogía paterna y materna a la vez.» (Juan Pablo II, Carta a las Familias, n. 16).

28. De aquí se deriva una pregunta obligada: ¿cómo fue educado Jesús? Veamos qué dice la Sagrada Escritura:
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él… El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. (Lucas 2, 39-51).

29. Jesús fue educado en su hogar. Y en ese hogar crecía y se fortalecía; lleno de sabiduría y la gracia de Dios estaba con Él. Esta sola cita da para mucha reflexión. En este momento nos quedaremos solamente con el hecho de que Jesús se educó en su hogar con José y María.

30. Desde antes de Cristo ya existían en diversas culturas (India, China, Egipto, Mayas, Griegos) diferentes maneras de educar a las nuevas generaciones. Con los judíos existían también escuelas desde la época de Cristo como por ejemplo la de Gamaliel en donde estudió San Pablo. Entonces ¿por qué Jesús fue educado por sus padres?

31. Aquí también interviene el Beato Juan Pablo II que dijo:10

…es en la sagrada Familia, en esta originaria «iglesia doméstica», donde todas las familias cristianas deben mirarse. En efecto, «por un misterioso designio de Dios, en ella vivió escondido largos años el Hijo de Dios: es pues el prototipo y ejemplo de todas las familias cristianas»” (Juan Pablo II, exhortación apostólica: Redemptoris Custos Sobre la Figura y Misión de San José , n. 7).

32. La Sagrada Familia es modelo de todas las familias cristianas. Nada en ella es casual o sin importancia. Si Jesús fue educado, crecía, se fortalecía, lleno de sabiduría en su hogar, no en algún tipo de escuela o institución, quiere decir que la Sagrada Familia nos está dando modelo y ejemplo de lo que tiene qué hacer una familia cristiana.

33. ¿Cómo educó José y María a Jesús? Este es un tema que veremos en el siguiente capítulo.

CAPITULO 2: LA EDUCACIÓN DE JESÚS

34. Jesucristo, además de ser Dios, también era hombre en toda la plenitud del término; excepto en el pecado3. Esto quiere decir que su humanidad seguía las leyes naturales y crecía como cualquier ser humano y por lo tanto fue educado como requiere cualquier ser humano, pero sin dejar de ser Dios. Obviamente Dios no necesita educación, pero la humanidad de Jesús sí.

35. Dios escogió a José y María para educar la humanidad de Jesucristo. Meditemos en qué lo educaron. Para esto nos serviremos de algunas citas del Magisterio de la Iglesia:

  • Desde los primeros siglos, los Padres de la Iglesia, inspirándose en el Evangelio, han subrayado que san José, al igual que cuidó amorosamente a María y se dedicó con gozoso empeño a la educación de Jesucristo, también custodia y protege su cuerpo místico, la Iglesia, de la que la Virgen Santa es figura y modelo. (Juan Pablo II, exhortación apostólica: Redemptoris Custos Sobre la Figura y Misión de San José , n. 1).

36. En la cita anterior se ve claro cómo Jesús fue educado por José —y obviamente también por María—; en su casa, en su hogar. Veamos lo que continua diciendo el Beato Juan Pablo II:

  • El crecimiento de Jesús «en sabiduría, edad y gracia» (Lc 2, 52) se desarrolla en el ámbito de la Sagrada Familia, a la vista de José, que tenía la alta misión de «criarle», esto es, alimentar, vestir e instruir a Jesús en la Ley y en un oficio, como corresponde a los deberes propios del padre. (Juan Pablo II, exhortación apostólica: Redemptoris Custos Sobre la Figura y Misión de San José , n. 16).

37. El Papa dice que este crecimiento se desarrolla en el ámbito de la Sagrada Familia, a la vista de José —y obviamente también a la vista de María—; esto quiere decir que la educación de Jesús fue en su hogar, y si ésta fue la manera en que la Sagrada Familia ejerció la educación, entonces, por lo tanto, la educación tiene que ser a la vista de los padres.

38. Mucho del problema educativo de hoy en día es que la educación de los hijos en gran medida no está a la vista de los padres. Los padres ya no ven a sus hijos crecer en sabiduría y gracia de Dios. No los ven porque por la deficiente educación los hijos no se están formando como deberían y más bien podríamos hablar de una deformación en las nuevas generaciones (las estadísticas lo indican).

39. Y tampoco los hijos se educan ni crecen a la vista de los padres ya que los hijos pasan muchas horas sin convivir con sus padres y hermanos, porque pasan mucho tiempo en el sistema escolar y en muchos casos además en clases particulares; y también porque los padres no están con ellos, están demasiado ocupados con sus propios asuntos (descuidado sus prioridades) y los hijos son abandonados, muchas veces no solamente físicamente sino emocional y espiritualmente: “sufren los hijos, privados del padre o de la madre y condenados a ser de hecho huérfanos de padres vivos.” (Juan Pablo II, Carta a las Familias, n. 14).

40. La cita sobre la Figura y Misión de San José que citamos algunos párrafos arriba nos proporciona más información sobre la educación de Jesús; se habla de instruir a Jesús en la Ley y en un oficio. Esto quiere decir que la humanidad de Jesús fue educada espiritualmente y también en un oficio; lo que significa que se le enseñó a orar, a alabar a Dios, a leer la Sagrada Escritura, orar con los Salamos, cumplir los preceptos sagrados, etcétera. 3 Cfr. Hebreos 4, 15

41. Para que Jesús leyera la Sagrada Escritura se le tuvo que enseñar obviamente a leer. Esto significa que José y María enseñaron a leer a Jesús, y con ello lo civilizan. Los historiadores hablan de historia cuando se usa la escritura y de pre-historia cuando no existe; visualizando el uso de la escritura como un elemento esencial de civilidad y cultura. Lo que significa que además de los aspectos espirituales-religiosos también lo educaron en lo cultural.

42. El otro aspecto es el oficio, respondiendo al llamado de Dios, es decir, a la vocación de trabajar, de someter la tierra: “Y los bendijo, diciéndoles: «… llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra»” (Génesis 1, 28).

43. Esto quiere decir que a Jesús se le enseñó a trabajar y a desarrollar una vocación laboral o profesional. Todo esto junto se ordena a que Jesús se enfoque a cumplir su misión aquí en la Tierra que tiene que ver con la Redención del género humano.

44. Entonces tenemos tres elementos claves que nos enseña la Sagrada Familia en la educación, encaminada a cumplir la misión divina: espiritualidad, desarrollo cultural y vocación; todo esto a la vista de los padres; es decir, el tipo de educación que recibió Jesús es la educación en el hogar. Vamos analizar cada aspecto de esta educación en los siguientes capítulos.

CAPITULO 3: DESARROLLO CULTURAL

  • «La persona humana, sólo y exclusivamente por la cultura, es decir, por el cultivo de los valores y de los bienes naturales, puede alcanzar su verdadera y plena humanidad.» (Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, Sobre la Iglesia en el mundo actual n. 53).
  • «El servicio a la persona y a la sociedad humana se manifiesta y se actúa a través de la creación y la transmisión de la cultura» (Juan Pablo II, exhortación apostólica: Cristifideles Laici Vocación y Misión de los Laicos en la Iglesia y en el Mundo , n. 44).

45. Como se observa, la cultura es un aspecto esencial en el desarrollo de la persona humana. La cultura es parte de la educación integral; y para que la educación sea así debemos conocer la totalidad humana, la cual se compone de cuerpo y espíritu:
«El hombre es corpore et anima unus («una unidad de cuerpo y alma»).» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 382).

46. Y la cultura se enfoca a cultivar los valores. Existen valores fundamentales, que sólo desde la perspectiva humana enriquecen a la persona. Estos son valores como: el bien, la belleza, la verdad, etcétera. Estos valores deben inspirar toda educación auténtica. Además, estos valores tienen como fuente a Dios mismo. Porque Dios es el Bien, es la Verdad, es la Belleza, etcétera. Por lo tanto están en perfecta armonía con la fe cristiana.

  • «…dice Jesús: «Yo soy… la Verdad» (Juan 14, 6).
  • «Dios es la Verdad misma» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 215).
  • «Estas bellezas sujetas a cambio, ¿quién las ha hecho sino la Suma Belleza, no sujeta a cambio?» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 32).
  • «…Dios, el supremo Bien» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1744).
  • «La gloria para la que Dios creó a sus criaturas consiste en que tengan parte en su verdad, su bondad y su belleza.» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 319).

47. La persona humana debe reconocer y vivir los valores. Y los padres son los principales encargados de que sus hijos tengan el auténtico contacto con los valores, para que los vivan.

48. Los padres tienen a su disposición todas las ciencias que buscan la verdad (la Matemática, la Física, la Historia, la Biología, la Ontología, etcétera). Todas las artes que buscan la belleza (la Pintura, la Escultura, la Literatura, la buena Música, etcétera). Todas las obras buenas que se pueden hacer por amor a los demás (atender, convivir o ayudar a los más necesitados: huérfanos, ancianos, gente que vive en extrema pobreza, en la ignorancia, etcétera). Y en todo esto no se olvide el estudio y la práctica de la ética y de la moral, que tienen que ver con la verdad y el bien de los actos humanos. En todos estos valores existen muchas actividades que se pueden hacer en la educación de los hijos.

49. Esta educación en los valores fundamentales o trascendentales tiene su culminación o su enriquecimiento máximo cuando se reconoce al Dios vivo y personal como fuente y esencia de ellos. Y es la educación en casa la que puede encarnar de la mejor manera estos valores en los hijos. Lograr que los hijos amen la verdad, el bien y la belleza.

50. A veces se piensa que educar en casa o en el hogar es muy complicado. Esto se percibe por el esquema que el sistema escolar nos ha transmitido, pero es más simple de lo que se piensa. Lo que se necesita es romper mentalmente con esa estructura escolar y ver las cosas con más simplicidad, veamos.

51. Ya Aristóteles, como mencionamos antes, desde siglos antes de Cristo había descubierto una gran verdad: “Todos los hombres tienen naturalmente el deseo de saber” (Metafísica, libro 1, capítulo 1). Y lo que hace la buena educación es seguir alimentando este deseo de saber; la mala educación lo atrofia.

52. Desafortunadamente el sistema escolar —en términos generales y cómo mencionamos antes— tiene muchos defectos pedagógicos y suele disminuir o anular este deseo de saber. Además de que separa o desintegra a la familia muchas horas; cuando precisamente son los males emocionales, psicológicos y adictivos los que perjudican al ser humano y a la sociedad, y estos se originan principalmente por falta de vínculos afectivos en la familia. Entonces si la educación tiene que llevar al ser humano a la plenitud, entonces un tipo de educación que desune o desintegra a la familia es errónea.

53. Es obvio la cantidad de gente que en el sistema escolar no le gusta conocer por amor a la verdad; si “estudia” es para pasar un examen; pero no por gusto. La educación no es tanto querer meter a veces “a fuerzas” una cantidad de conocimientos en un lugar (la mente); sino es más bien encauzar y dirigir las potencialidades humanas, siguiendo la naturaleza humana en su deseo de conocimiento. Con lo cual la “imagen mental” es más bien como encauzar y dirigir una corriente de agua hacia el desarrollo y amor de los valores, principalmente los valores fundamentales: verdad, bien y belleza, que tienen a Dios como fuente y meta.

54. Por eso unos papás que hacen educación en el hogar no es lo ordinario que tengan qué preparar una clase y luego darla a los hijos “tipo escuela”; sino crear el ambiente adecuado para que los hijos se muevan a aprender diversas disciplinas y temas, así como desarrollar diversas habilidades humanas, tanto intelectuales como volitivas4, así como también espirituales; a través de diversas herramientas.

55. Las herramientas son múltiples y numerosas (en internet se puede encontrar muchas de ellas e información al respecto). Además cada padre de familia tendrá que decidir qué herramientas usa de acuerdo a su diseño educativo. Ya que este tipo de educación permite precisamente esto, que cada familia diseñe su educación de acuerdo a lo que Dios le pide en particular. Por eso es necesaria la vida espiritual profunda de los padres de familia; y para ver con claridad tenemos que estar cerca de la luz: “Jesús les dirigió una vez más la palabra, diciendo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida»” (Juan 8, 12).

56. Como mencionamos antes, los hijos, y principalmente cuando son niños, suelen aprender de manera muy eficaz y eficiente las cosas a través del juego. Se sabe en la ciencia educativa que entre más participación o involucramiento tenga el educando en su propio aprendizaje más aprende y se desarrolla. Lo esencial aquí es poner el ambiente educativo y guiar a los hijos. 57. Pondré un ejemplo para tratar de explicar esto, pero entendiendo que cada padre de familia puede hacerlo según sus circunstancias y diseño educativo. Por ejemplo, para saber sobre un aspecto de las ciencias naturales —en este caso animales— se puede tener algunos animales en casa o si no es el caso visitar un zoológico en familia, observando a los animales, tomando nota de algunos nombres sobre los animales; y luego de pasar un día alegre con la familia en el paseo al (4 Volitivas se refiere a la facultad de la voluntad.) zoológico, al día siguiente se pueden dibujar los diferentes animales que se vieron o seleccionaron, después se puede investigar en alguna fuente: enciclopedia, internet, etcétera, sobre cómo viven esos animales, dónde viven, cómo se clasifican, etcétera. Después se pueden ver algunos documentales sobre esos animales y también inculcar a los hijos la alabanza y el agradecimiento a Dios por habernos dados estos animales tan variados y maravillosos; de esta manera el hijo aprende sobre los animales de una manera lúdica, agradable, en el amor de sus padres, de su familia y con visión espiritual. Este conocimiento, será difícil que se le olvide pero además hay una actitud positiva ante el conocimiento por la manera en que se inculca y crece el amor por el conocimiento y la verdad, en este caso por las ciencias naturales (en este aspecto concreto sobre la fauna).

58. En el ejemplo anterior no se tuvo que preparar ninguna clase, no hubo pupitres, ni exámenes, sino unas actividades agradables pasadas con los seres que más amamos y los hijos aprenden a aprender, aprenden a investigar, desarrollan diversas habilidades humanas y a enriquecerse ellos mismos; los padres solamente guían, dirigen, apoyan, etcétera.

59. Claro que esto no está peleado con tener apoyos especializados en algunos aspectos como clases particulares de alguna disciplina, según el caso y el plan educativo de los padres. Pero la esencia de la educación y la formación cultural en el hogar es precisamente ese: recibir el conocimiento de la verdad, de la belleza y del bien en el amor familiar. Esto tiene grandes consecuencias en la formación de un ser humano, tanto en la dimensión natural como sobrenatural.

60. Todo esto está en la línea del Magisterio de la Iglesia que a través del Beato Juan Pablo II nos dice:

  • «Algunas convicciones se revelan especialmente necesarias y fecundas en la labor formativa. Antes que nada, la convicción de que no se da formación verdadera y eficaz si cada uno no asume y no desarrolla por sí mismo la responsabilidad de la formación. En efecto, ésta se configura esencialmente como «auto-formación».» (Juan Pablo II, exhortación apostólica: Cristifideles Laici Vocación y Misión de los Laicos en la Iglesia y en el Mundo , n. 63).
  • «El proceso educativo lleva a la fase de la autoeducación, que se alcanza cuando, gracias a un adecuado nivel de madurez psicofísica, el hombre empieza a «educarse él solo».» (Juan Pablo II, Carta a las Familias, n. 16).

61. La autoeducación es por tanto un objetivo esencial de la educación que los padres tenemos que conseguir en nuestros hijos; que ellos asuman su deber-derecho de educarse y buscar la verdad toda la vida. Y es la educación en el hogar la que ofrece la mejor posibilidad para este aspecto (y para los demás, obviamente).

62. Es importante entender, por tanto, que educarse en familia, es decir, la educación en el hogar parte de otro planteamiento distinto al tradicional sistema escolar. De hecho la educación en el hogar ofrece las posibilidades de implementar los lineamientos adecuados que la ciencia educativa ha aportado a la humanidad, cosa que la educación del sistema escolar se aleja de ellos.

63. El desarrollo cultural es por tanto proporcionar a los hijos esa cultura básica que todo ser humano necesita para desarrollar posteriormente otras disciplinas que el educando decida en orden a realizar la vocación que Dios le pida. Pero este proporcionar no es bajo el sistema escolarizado, sino bajo el sistema natural de la familia que guía, dirige y fomenta el amor a la verdad, al bien y a la belleza que llevan a esa Verdad, Bien y Belleza que es Dios mismo.

CAPITULO 4: LA EDUCACIÓN ESPIRITUAL

64. Este capítulo no pretende decir cómo tiene que ser la educación espiritual, ni dar criterios o directrices al respecto (esto quizá podría ser tema de otra obra). También es verdad que respecto a la vida y crecimiento espiritual ya existe mucha información; y además cada familia siguiendo la Voluntad Divina descubrirá qué camino y prácticas espirituales Dios quiere para su familia.

65. En este capítulo abordaremos el aspecto de la importancia sobre la educación espiritual de los hijos y de la importancia de este crecimiento espiritual en la familia como el fundamento de su vida y desde donde parte la vida, criterios, decisiones, organización y estructura de la familia.

66. La educación espiritual es el centro de la educación del ser humano. Como decía San Agustín respecto a Dios:
“…nos creaste para ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti.” (Confesiones).

67. Y también el Magisterio de la Iglesia:
«Dotada de alma espiritual, de entendimiento y de voluntad, la persona humana está desde su concepción ordenada a Dios y destinada a la bienaventuranza eterna. Camina hacia su perfección en la búsqueda y el amor de la verdad y del bien». (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1711).

68. Nuestra plenitud, el sentido de nuestra vida y la felicidad están ligadas a nuestra relación con Dios. En la medida en que nuestra relación con Dios aumenta, vamos adquiriendo mayor plenitud como seres humanos. Esta relación nos lleva a unirnos cada vez más a Jesús y por tanto a asemejarnos cada vez más a Él. San Juan de la Cruz lo explica así:
la propiedad del amor es igualar al que ama con la cosa amada” (Cántico B, canción 27)

69. Esto quiere decir que entre más amemos a Dios, más nos vamos a asemejar a Él y adquiriremos mayor plenitud y realización, con lo cual también la dicha y felicidad interiores aumentarán.

  • «El primer mandamiento nos ordena amar a Dios sobre todas las cosas y a las criaturas por Él y a causa de Él.» (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2093).
  • «Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección.» (Colosenses 3, 14).

70. Este amor a Dios nos lleva a una unidad cada vez mayor con Él y a amar al prójimo en orden a Él. Y amar a Dios significa principalmente hacer su voluntad:
«No todo el que me diga: «Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial.» (Mateo 7:21).

71. Este es el corazón y el objetivo del camino que nos ha dejado Jesús. En esta cita está prácticamente dicho todo; para entrar en el Reino de los Cielos hay que hacer la Voluntad de Dios, no hay otro camino. El seguir a Cristo significa esto; si no hacemos la Voluntad de Dios no estamos siguiendo a Cristo. Porque seguir a Cristo ser cristiano significa imitarlo, porque Él es el Camino (cfr. Juan 14, 6). ¿Y a qué vino al mundo? Veamos lo que Él mismo dice:
«…porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.» (Juan 6:38).

72. Por lo tanto, también nosotros tenemos que decir: «hemos venido al mundo no para hacer nuestra voluntad, sino la de Dios»; y no solamente decirlo sino hacerlo vida. Y esta voluntad está expresada precisamente en la Revelación Divina y plasmada en la vida de Cristo que es nuestro Camino, es decir, es el modelo que nos pone el ejemplo, es el Maestro a imitar. Pero también tenemos que aplicarlo a los detalles y decisiones de nuestra vida en particular, para escoger lo que Dios quiere que escojamos entre los diversos caminos y bienes que nos ofrece la vida. Esto implica de nuevo una espiritualidad profunda con Dios. «Quien dice que permanece en Él, debe vivir como vivió Él.» (1 Juan 2, 6).

73. En la vida espiritual y en la santificación ésta es la diferencia: o trabajamos con todas nuestro ser para realizar la Voluntad de Dios en todas nuestras acciones o sencillamente no lo hacemos y no nos interesa, y entonces nos enfocamos a hacer nuestra voluntad, sin importarnos si coincide o no con la de Dios. Es decir o vivimos para Dios o acabamos viviendo para nosotros o para otras cosas que no son Dios. O vivimos para seguir a Jesús y hacer su voluntad o seguimos viviendo para nuestra voluntad y nuestras cosas, nuestros proyectos, nuestros bienes, etcétera.

74. De hecho los sacramentos, la Palabra de Dios, la oración, la Misa, etcétera son para tener la luz para conocer la Voluntad de Dios y tener la fuerza para cumplirla. Si no es así corremos el riesgo de caer en una tibieza espiritual (que a Dios no le gusta5) y estar en un estado de confort en donde pensamos que somos muy buenos porque solamente vamos a Misa, nos confesamos de vez en cuando y no hacemos —según nuestro criterio— cosas graves.

75. Es decir, caemos en una religión solamente de cumplir algunas prácticas, pero sin una conversión verdadera, sin una entrega total a Cristo que nos lleve a seguir a Jesús, ser discípulos de Él de todos los días y que busquemos de corazón agradarlo en todo y vivir para Él, no para nosotros; vivir para hacer su Divina y Bondadosa Voluntad que es Vida, Amor y Delicia y no nuestra voluntad o la de algún otro.

76. Y la finalidad principal de la educación en el hogar y que tiene que integrar lo demás es precisamente ésta: que los hijos se formen en la voluntad de Dios, que para ellos sea lo principal en su vida hacer la voluntad de Dios; de esta manera se entra al Reino de Dios y este Reino empieza de alguna manera a venir a la Tierra: “venga tu Reino” (Mateo 6, 10); además también de ganarse la vida eterna. El hogar tendría que ser por tanto la escuela de la Divina Voluntad.

77. En la Sagrada Familia todo era Voluntad Divina, todos vivían para hacerla vida en cada uno de sus actos o acciones. Esta Sagrada Familia también desea ser nuestro modelo y nuestra guía. Pero además, de alguna manera, nos quiere abrazar para pertenecer a ella. Es como si la Sagrada Familia creciera en la medida que una persona y sobre todo una familia viven para hacer la Voluntad de Dios. En la Sagrada Escritura Jesús nos invita a pertenecer a Él como familia precisamente haciendo su Voluntad: «Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre celestial, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.» (Mateo 12, 50).

78. La oración, la lectura y meditación de la Palabra de Dios, los sacramentos, etcétera; es decir, la vida espiritual nos tiene que llevar a este objetivo: Hacer la Voluntad de Dios. Es por eso que la educación espiritual es el centro y finalidad de la educación que los padres tienen que dar a sus hijos para que estos hijos tengan como objetivo central de sus vidas Hacer la Voluntad de Dios. Y esta Voluntad Divina dirija todas sus acciones: estudio, trabajo, vocación, decisiones, etcétera.

79. La vida espiritual tiene que llevarnos —como hemos mencionado— a una conversión del corazón, enamorarnos del Amor que es Dios mismo. Y deleitarnos en una vida de seguimiento y de vivencia en su adorable Voluntad. 5 Cfr. Apocalipsis 3, 15-16

CAPITULO 5: LA EDUCACIÓN PARA LA VOCACIÓN

80. Al vivir una vida espiritual enfocada a realizar y hacer vida la Divina Voluntad, la cuestión de la vocación es una consecuencia. Veamos un aspecto de lo que dice el diccionario sobre la vocación:
Vocación: «Inspiración con que Dios llama a algún estado,…» (Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española).

81. Respecto a la vocación, el diccionario afirma que es una inspiración por la que Dios llama a alguien a cierto estado. La vocación es por tanto un llamado de Dios. Dios llama a alguien a que realice algo o viva de algún modo. Podríamos afirmar que también es una misión. También podríamos decir que la misión a la que Dios nos llama a la vida puede tener también muchas manifestaciones e incluso varias sub-vocaciones que van completando la vocación principal a la que Dios nos llama a la existencia.

82. Y la vocación principal a la que Dios nos ha llamado es su Divina Voluntad. Tendríamos que decir con Jesús, nuestro modelo y camino:
«...porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.» (Juan 6:38).

83. Claro que en términos generales la Voluntad de Dios es lo que ha Revelado (el amor, el perdón, el cumplimiento de los mandamientos, etc.); pero también están los caminos concretos a los que llama a cada quien a cumplir su Voluntad (sacerdote, casado, religioso, etcétera). Y además estos caminos concretos se desglosan en otros aspectos: sacerdote diocesano, sacerdote religioso, casado y además médico o casado e ingeniero, etcétera. Y así podemos seguir en muchos detalles que son consecuencia de las decisiones que se van tomando en la vida.

84. Cuando una persona decide vivir para Dios y, por tanto, para hacer su Voluntad, estas decisiones son de acuerdo a la Voluntad Divina. De esta manera Dios va tejiendo la vida de cada quien, logrando con ello el cumplimiento pleno de la misión de esa persona de acuerdo a la Voluntad Divina; y la vida de esa persona llega a una realización y bellezas plenas, que se derivan en dar mucho fruto.

85. La labor educativa de los padres es inculcar este enfoque de la vocación de los hijos para que ellos la busquen, la descubran con toda la responsabilidad y seriedad que esto conlleva y encaren este compromiso con el amor y la entrega que Dios espera.

86. Por lo tanto los padres no podemos imponer la vocación porque nosotros no somos Dios y estaríamos invadiendo terrenos que no nos corresponden, nuestra labor es ayudar a los hijos a descubrir su vocación respectiva, apoyarla, acompañarlos y hacerles ver la seriedad de su llamado sea cual sea, y por tanto de su respuesta amorosa a Dios que llama.

87. La educación en casa permite este objetivo educativo con toda plenitud, ya que al estar con los hijos en gran cercanía se les puede conocer muy bien, ver sus debilidades y sus fortalezas, conocer desde pequeños sus aptitudes, cualidades, dones y gustos; de esta manera se puede abordar el aspecto de la vocación con gran eficacia.

88. Tristemente en el sistema escolarizado hay mucha desorientación sobre el descubrimiento de la propia vocación; además de que los horarios que maneja aísla a los hijos muchas horas al día de la vista de los papás, lo cual dificulta a los padres el conocimiento de sus hijos que a su vez limita el poder ayudarlos para que ellos se conozcan a sí mismos. Es obvio que este aislamiento no afecta solamente el aspecto de la vocación, sino también el emocional y espiritual (cuestiones que ya ha estudiado a fondo la psicología, la antropología humanista y la pedagogía; y para muestra de cómo este aislamiento ha perjudicado a la sociedad basta ver las estadísticas sociales, como las del inicio del libro).

89. Una reflexión importante es pensar en la clase de mundo que tendríamos si cada habitante del planeta cumpliera con la vocación que Dios le pide y de la manera en como se la pide. Y no solamente el asunto de la vocación sino que cada habitante en cada cosa que hace y en cada momento de su vida hiciera la Voluntad Divina. Obviamente tendríamos otro mundo, muy cercano a un paraíso. Y de esta manera permitiríamos que Dios reinara plenamente en cada corazón y en toda la humanidad.

90. Por eso hay que dejar que sea la Sabiduría Divina la que decida las cosas. Solamente Ella sabe qué nos conviene, como individuos, como familia y como humanidad. Ella sabe cuántos hijos conviene tener a cada familia, qué diseño educativo específico les conviene, qué vocaciones les conviene y le conviene al mundo, cuántos esposos, cuántos sacerdotes, cuántos artistas, cuántos ingenieros, cuántos matemáticos, etcétera.

91. Si nos soltáramos a su Voluntad, Dios gobernaría en cada decisión y de esta manera su Reino crecería en el mundo. Los padres de familia tenemos una responsabilidad muy grande en todo este plan Divino.

92. El plan del Querer Divino es que Dios quiere amar y educar a través de los padres de familia; es decir, que la Paternidad Divina pase a los hijos a través del padre y la madre. Tenemos que permitir que Dios sea el que eduque en nuestro hogar. Por eso es necesario que los padres de familia se unan lo más posible a Dios y sean obedientes a su Voluntad.

93. En este sentido no estamos solos para esta gran tarea, trabajamos en equipo con Dios y bajo la guía de su Sabiduría infinita. Que además es todopoderoso y es la bondad misma. Por eso sin temores eduquemos como Dios quiere. “¡No tengan miedo! Abran de par en par las puertas a Cristo” (Juan Pablo II, 22 octubre 1978).

94. Abramos entonces las puertas de la educación en el hogar y de nuestra alma a Cristo.

CAPITULO 6: ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA EDUCACIÓN EN CASA

  • «El educador es una persona que «engendra» en sentido espiritual. Bajo esta perspectiva, la educación puede ser considerada un verdadero apostolado. Es una comunicación vital, que no sólo establece una relación profunda entre educador y educando, sino que hace participar a ambos en la verdad y en el amor, meta final a la que está llamado todo hombre por parte de Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo.» (Juan Pablo II, Carta a las Familias, n. 16).

95. Educarse en familia es por tanto la manera natural de educar. Si vemos con profundidad las cosas, podemos ver que es la manera ordinaria que Dios quiere que eduquemos a los hijos. El ejemplo más palpable es la Sagrada Familia que es nuestro modelo.

96. Si volvemos a los orígenes, cuando Dios crea a la primera pareja y da inicio la primera familia de Adán y Eva, es obvio que no había escuelas. Fueron Adán y Eva los que educaron a sus hijos. Esta educación cumple con el fundamento de la educación que es que el conocimiento, la verdad, tiene que transmitirse a través del amor. Y no hay mayor amor para los hijos en este mundo cuando son hijos de familia que el amor de sus padres.

97. No hay otro valor mayor en Cielos y Tierra que el amor. Y en el plan de Dios ese es el cometido de la familia y del matrimonio; que dos personas de sexo opuesto se unan en amor verdadero toda la vida y fruto de este amor traigan a la existencia con la intervención Divina (que crea el alma) nuevas personas humanas —imágenes de Dios— para educarlas en el amor y puedan acceder al Reino de los Cielos, en donde el amor está hasta en el “aire que se respira”. Y este amor parte de la Voluntad Divina.

98. En lo que hemos visto está suficiente información para reflexionar, pensar y meditar sobre la educación en casa e incluso estructurar y diseñar un plan educativo para el hogar. Una vez que se decide hay que empezar a trabajar y enfocarse.

99. En este momento veremos algunas recomendaciones, fruto de la experiencia familiar, profesional y de otras familias que hemos conocido o acompañado en esta fascinante educación en el hogar.
Decidirse pero no empezar (la planeación eterna)

100. Hay personas que han tomado la decisión de hacer educación en el hogar, sacan a sus hijos del colegio o escuela pero pasa el tiempo y no empiezan; lo posponen, lo posponen y lo posponen. Planean y vuelven a planear y no se inicia la educación.

101. Las razones pueden ser múltiples: inseguridad, miedo, irresponsabilidad, flojera, negligencia, falta de disciplina, inconstancia, egoísmo, superficialidad, falta de reflexión, etcétera.

102. Un aspecto básico de la educación es la formación de hábitos buenos (virtudes); y los hábitos se forman con la constancia y la repetición de una acción o conducta. Por tanto no empezar es dejar a los hijos a la deriva (como ovejas que no tienen pastor6), sin adquirir hábitos espirituales, culturales, intelectuales y sobre todo de la voluntad que es tan importante; todo esto puede afectar a los hijos en la disciplina, responsabilidad y muchas otras cosas más. Aquí lo importante es empezar. Hacer un plan sencillo; que incluya los aspectos fundamentales (desarrollo cultural, vocación y vida espiritual) y sobre la marcha se realizan ajustes. 6 Mateo 9, 36

103. Lo importante es enfocarse en el hecho de que es el amor por el que se transmite el conocimiento y la verdad (que es lo que proporciona la educación en el hogar) lo importante, no tanto el método en específico. Y por este eterno planear ¡los hijos no son educados en el hogar!

Metoditis

104. Este aspecto está relacionado con el anterior. Muchos padres o madres de familia están buscando eternamente “el mejor método para enseñar”; cuando —como mencionamos anteriormente— el mejor “método” son ellos. Es su amor, su presencia personal con cada uno de sus hijos lo que marca la diferencia.

105. Entonces estas personas invierten mucho tiempo en buscar el mejor método para aprender una cosa y si después alguien les dice de otro dudan o cambian al otro, e invierten ahora tiempo en aprender el otro método y así se la pueden llevar mucho tiempo; y ¡los hijos no son educados en el hogar!

Falta de disciplina y constancia

106. A veces los padres o alguno de ellos no es constante y disciplinado en sus actividades o deberes. Esto obviamente perjudicará a los hijos; incluso hagan o no hagan educación en el hogar. Esto refleja deficiencias serias en la persona (el padre o la madre) y está muchas veces relacionado con la irresponsabilidad.

107. Si un progenitor se encuentra en esta situación es importante que modifique esta conducta, pues perjudicará a los hijos —y como insistimos, los perjudicará haga o no educación en el hogar— incluso si fuera necesario le convendría buscar una ayuda adecuada para cambiar esta situación. Y esta inconstancia y falta de disciplina fácilmente contagiará a los hijos y además impedirá que ¡los hijos no sean educados en el hogar!

Falta de prioridad y distracciones

108. Esta es una trampa muy sutil y fácil de caer. Las distracciones pueden ser variadas. Desde cuestiones imprevistas: llamadas telefónicas (hay personas que pierden mucho tiempo en esto), visitas, vida social, necesidad de estar en la calle, etcétera; hasta comprometerse en cosas muy nobles (porque se piensa que hay más tiempo por educar en el hogar) pero que no son la prioridad para unos padres de familia.

109. Esto no quiere decir que no se pueda uno involucrar en otras actividades, pero existen prioridades; y no es correcto descuidar lo más importante por lo menos importante. Para unos padres de familia, su prioridad son sus hijos y su educación. Lo demás se podrá hacer, siempre y cuando no se descuide lo primero.

110. Lo que es claro es que para los que Dios llama a la paternidad, su Divina Voluntad es que la prioridad para ellos sean sus hijos:

  • «Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado.»» (Marcos 9, 36-37).
  • «Si tienes hijos, edúcalos» (Eclesiástico 7, 23).
  • «El derecho-deber educativo de los padres se califica como esencial… como original y primario,… por la unicidad de la relación de amor que subsiste entre padres e hijos» (Juan Pablo II, exhortación apostólica: Familiaris Consortio La Familia en los Tiempos Modernos , n. 36).
  • «El derecho-deber educativo de los padres se califica como… insustituible e inalienable y que, por consiguiente, no puede ser totalmente delegado o usurpado por otros.» (Juan Pablo II, exhortación apostólica: Familiaris Consortio La Familia en los Tiempos Modernos , n. 36).

111. Esta prioridad que Dios quiere está fuera de dudas; por tanto, las otras actividades complementarias o extras en nuestra vida, por muy nobles que sean (incluso otros apostolados en la Iglesia) tendrán que discernirse y analizar si realmente Dios nos lo pide. Y si realmente es Dios el que nos está pidiendo esta actividad extra, entonces no afectará a la misión principal a la que Dios nos ha llamado que es la educación y formación de nuestros hijos.

112. Puede pasar incluso que por institucionalizar, legalizar o promover la educación en el hogar se descuide la educación de los propios hijos. Hemos conocido el caso de personas que al decidirse hacer educación en el hogar estuvieron muy enfocados por legalizar, institucionalizar e incluso promover esta educación y después acabaron devolviendo a sus hijos al sistema escolar. Por otro lado, teniendo ya los programas de la SEP no tiene mucho sentido buscar más legalizaciones.

113. La mejor promoción es el ejemplo (así como en le evangelización) y las otras acciones tienen fuerza a partir de este ejemplo coherente. También es verdad que por los signos de los tiempos este tipo de educación se ha retomado para quedarse e irá cada vez difundiéndose más. Y se ha retomado porque el fundador es Dios cuando instituyó la familia con nuestros primeros padres y luego el modelo perfecto de la Sagrada Familia7.

114. También es válido que existan grupos que tratan de estructurar institucionalizar y promover la educación en el hogar; pero hay que cuidar, por un lado el no descuidar la propia educación de los hijos por dedicarle demasiado tiempo a estas actividades, y por otro el institucionalizar y estructurar tanto la educación en el hogar que se cae otra vez en los errores educativos del sistema escolar tradicional.

115. No se olvide que la educación en el hogar es personalizada a cada hijo y a cada familia; es decir que dos educaciones en casa pueden ser diferentes y además válidas y bien hechas las dos. Porque una de las bondades más importantes de este tipo de educación es la libertad en el diseño que tienen los padres de familia para hacer en su hogar, ya que por ley divina y ley natural tienen el derecho de elegir la educación de sus hijos.

116. Esta libertad en el diseño educativo en la educación en el hogar permite que cada familia diseñe precisamente su educación de acuerdo a lo que Dios les pida en particular, de acuerdo a la Divina Voluntad y vocaciones que Dios pida a cada hijo de esa familia. De esta manera se colabora además en la extensión del Reino de Dios en el mundo.

117. Por lo mismo hay que aplicar bien las prioridades y no distraerse en otras cosas. Y aunque es válido estructurar y promover la educación en el hogar hay que cuidar que los excesos, malas decisiones o falta de discernimiento no nos lleven a la paradoja de que ¡los hijos no sean educados en el hogar!

Querer hacer educación en el hogar sin verdadera convicción

118. Esto también suele pasar. Hay personas que deciden hacer educación en el hogar por cuestiones económicas, por ejemplo. Están pasando una crisis económica y ven la posibilidad de ahorrarse unas colegiaturas. Realmente esto no es una buena decisión, para hacer educación en el hogar hay que tener convicción fruto de la reflexión, el amor a la verdad y del discernimiento.
Tampoco hay que hacer a un lado el sistema de gremios y de oficios que prevalecieron en otras épocas y que tenían un entrenamiento familiar.Es necesario que los padres lo hagan porque están convencidos de que es la mejor educación para sus hijos.

119. También existen personas que son superficiales, que no reflexionan, que no aman la verdad realmente y se mueven por emociones y sentimientos. Entonces se entusiasman con lo de la educación en el hogar, pero cuando acaba el entusiasmo… se acabó la educación en el hogar. Es recomendable que estas personas también cambien o busquen ayuda, porque esta manera de ser emocional y sentimental también perjudicará a sus hijos, hagan o no educación en el hogar. Por lo tanto, cuando no hay verdadera convicción, no se hará una auténtica educación en el hogar y ¡los hijos no serán educados en el hogar!

“Demasiadas” clases particulares

120. Las clases particulares son por supuesto un apoyo en la educación en el hogar. Y que tienen que usarse dentro de los criterios que hemos hablado y por tanto dentro del diseño educativo hecho por los padres; el cual a su vez depende del aspecto cultural, espiritual y vocacional, así también como las competencias particulares de los padres y de los hijos.

121. Pero lo que tenemos que cuidar es no exagerar en las clases particulares y que de nuevo se caiga en lo mismo del sistema escolar, solamente con nombre diferente. Y lo más perjudicial es que la educación no es realizada por el amor de los padres y con los padres en persona. Lo cual es la esencia de la educación en el hogar.

122. Si los hijos tienen demasiadas clases particulares, entonces estas clases se roban el tiempo que le correspondería a los padres dedicar a los hijos, igual que el sistema escolar se lo roba. Lo razonable es alrededor de no más de 30% del tiempo en clases particulares, para que el 70% sea en el amor de los padres y en el hogar (también hay variaciones según la edad de los hijos; entre más pequeños, menos tiempo de clases particulares). Por tanto cuidemos este aspecto, ya que además del exceso de clases se invierte mucho tiempo en trayectos, traslados y ¡los hijos no son educados en el hogar!

Egoísmo

123. El egoísmo es un cáncer para la familia; el Papa Pablo VI afirmó:
«el egoísmo, enemigo del verdadero amor» (Papa Paulo VI, Humanae Vitae La Regulación de la Natalidad , n. 21).

124. El Papa lo expresa como el enemigo del amor. Y si es el amor en lo que se fundamenta una familia armónica y feliz, pues el egoísmo es un cáncer que mata el hogar.

125. Este egoísmo es fruto de una inmadurez en la persona humana y falta de una conversión de corazón en donde el Espíritu Santo llena con su amor. Cuando un padre o madre de familia tiene un egoísmo considerable, acabará destruyendo la familia o afectándola en algún grado.

126. Una persona que se ha decidido por el matrimonio tiene que estar consciente de la seriedad de esta vocación y que exige la entrega de sí mismo a este proyecto de Dios. A estas alturas la persona tienen que ser capaz de realizarse en buscar el bien de los otros y no ponerse por encima de los demás. Para un padre o madre de familia que su trabajo, su deporte, su vida social, sus amigos, su bebida o incluso ciertos apostolados, están por encima del cónyuge y sus hijos, tiene un problema serio. Hay que aclarar también que actividades nobles (apostolados, voluntariado social, etc.) pueden estar contaminadas en la persona por egoísmos, apegos o evasión de las responsabilidades familiares.

127. Por supuesto que este egoísmo daña mucho a los hijos y a la familia, se hago o no educación en el hogar. Igualmente las personas que tienen este problema les conviene cambiar o busca una ayuda adecuada, porque las consecuencias son muy desafortunadas y ¡los hijos no son educados en el hogar!

128. Estos han sido algunos aspectos que pueden ser de utilidad a personas que hacen o están pensando hacer educación en el hogar. Obviamente no son reflexiones exhaustivas y este es un tema que posiblemente no tenga fin.

CAPITULO 7: CONCLUSIÓN

129. La educación en el hogar es la educación natural en donde la humanidad tiene que formarse. La educación escolarizada tendría que ser solamente subsidiaria en este sentido. En esta educación en el hogar son los padres los directores y guías, realizando en su amor un enfoque personalizado de la educación de cada hijo.

130. Existen tres aspectos fundamentales en la educación en el hogar: el desarrollo cultural, la vida espiritual y la vocación. Todo esto derivado de contemplar nuestro modelo que es la Sagrada Familia; la cual educó a Jesús en el hogar con todo el amor y seriedad que implica esta misión, sin distraerse en otras cosas.

131. Esta educación tiene que culminar en la vida eterna; y en este contexto los hogares se convierten en escuelas de la Divina Voluntad —escuelas del FIAT Divino— en donde se enseñen a los hijos la ciencia de Dios, el hacer su Divina Voluntad para entrar al Reino, pero también para extender ese Reino en la Tierra.

132. Y para esta hermosa misión no estamos solos, tenemos la ayuda de la Sagrada Familia, de la Familia Divina —Padre, Hijo y Espíritu Santo— y del Cielo. Es una misión de generosidad, de entrega de un gozo podríamos decir: divino. Todo sacrificio vale la pena por cumplir esta bellísima misión de colaborar con nuestro Dios en la formación y crecimiento de sus imágenes divinas.

133. Hay que recibir a nuestros hijos, pero no solamente físicamente, sino también en nuestro corazón, no dejarlos afuera; son nuestro tesoro, son proyecto de Dios y es un privilegio ser llamado a esta obra. Pues educamos para la patria Celestial.

  • «Y tomando un niño, le puso en medio de ellos, le estrechó entre sus brazos y les dijo: «El que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe; y el que me reciba a mí, no me recibe a mí sino a Aquel que me ha enviado.»» (Marcos 9, 36-37).

SOBRE EL AUTOR

El autor tiene preparación en antropología humanista, ética, ciencias de la educación, psicología, ciencias de la familia e ingeniería química.
Profesionalmente se ha enfocado a ayudar a familias en dificultades sobre educación de los hijos, aspectos de pareja y problemas emocionales como falta de control emocional, depresión, ansiedad, impulsividad, explosividad, resentimientos, heridas afectivas, etcétera.
Colabora en la Fundación FOCO para la Familia y LLAVE para la Familia
Autor del libro: «Catequesis Matrimonial» editado por MiNos III Milenio año 2006
Conferencista sobre temas matrimoniales, familiares, antropológicos y éticos.
Otros libros: «Reflexiones Matrimoniales», «Introducción al pensamiento ético de Karol Wojtyla», “Hacer la Voluntad de Dios”, «Misión y Funcionamiento de una casa hogar para niños»
Artículo: Educación sobre salario (Revista expansión, diciembre 12 del 2001).

Contacto: fundacionfoco@hotmail.com
http://educaremosenfamilia.blogspot.mx