Traducción del Cap.14 del Libro “Catholic Homeschooling”: La Socialización

2013-12-26 11.50.23-2

Finalmente publico la traducción del capítulo que me tocó del libro “Catholic Homeschooling” de la Doctora Mary Kay Clark. Doy gracias a Mariana Perotti por ayudarme en la edición del mismo. ¡Gracias Mariana!

Aunque este libro fue escrito hace más de veinte años, parece como si describiera lo que sucede actualmente en muchas partes de Estados Unidos.  Cuando leí por primera vez este libro, me pareció que la doctora Clark era muy apasionada en sus convicciones… ¡pero eso fue hace doce años! y además era una mamá homeschooler totalmente novata. Ahora veo que ella es de las pocas personas que tienen la autoridad para hablar sobre socialización y contar lo que se ve en muchas escuelas (y ojo, quiero aclarar que digo “muchas escuelas” y no “en todas las escuelas”, porque si creo que haya buenas escuelas, con buenos ambientes y buenos valores) porque ella misma fue maestra, mamá homeschooler, directora de una escuela privada y por muchos años, ha sido la directora del currículum católico para homeschoolers más grande del mundo. Por consiguiente, la Dra. Clark ha hablado con cientos de familias que le han contado su historia y que le han ayudado a ver una realidad muy diferente a la de la mayoría.

Cuando ella escribió este libro, fue una época en la que todavía había mucha crítica hacia el homeschooling en EU, algo así como lo que sucede en muchos países en donde está empezando. Sólo puedo imaginarme que ella sintió la necesidad de dar todos los argumentos que pudo para aclarar este punto tan debatido de la socialización como apoyo a las familias que empezaban a educar en casa.

Espero que este capítulo te de una perspectiva católica de la socialización y te de ideas de cómo contestar cuando te pregunten sobre este tema. Tómate tu tiempo, el capítulo está larguito… son 20 páginas en MSWord. En estos días subiré el archivo a Scrib.

¡Todo por amor a Cristo y a su Iglesia!

 

Capítulo 14

La Socialización[1]

Traducción de Xhonané Olivas

Edición de Mariana Perotti 

Después de explicar todas las razones positivas para educar en casa y de explicar sobre los beneficios que recibe la familia, tanto académicos como espirituales, siempre queda una pregunta más: “¿Y qué hay de la socialización?”

Esta pregunta para mí es, más bien, un comentario triste. Y más triste aún es el hecho de que nuestras instituciones educativas y otras personas, entre ellos profesionales y católicos, estén más preocupados por la socialización que por lo académico o la educación religiosa.

Para mí, la razón por la que los educadores han inventado esta nueva palabra “socialización”, es porque ya no pueden “vender” la idea académica. Tienen que inventar una nueva razón para que existan las escuelas.

La realidad es que el principal propósito de las escuelas públicas en Estados Unidos nunca ha sido la educación. Cartas de padres de familia han demostrado que, lo que vemos ahora, es la realización de un plan. La idea de “sólo aprender” nunca ha sido un objetivo, pero sí lo ha sido “la eficiencia social, las virtudes cívicas y el carácter”. [2]

Por supuesto que, si las escuelas usaran la Biblia como guía para la eficiencia social, las virtudes cívicas y el desarrollo del carácter, no podríamos quejarnos mucho. En lugar de esto, desde los años 60 está prohibido orar en las escuelas y no se pueden utilizar materiales y libros religiosos… Ahora se leen libros como “Gloria va a al desfile de los homosexuales”[3] (Gloria Goes to Gay Pride) y “Heather tiene dos mamás”[4] (Heather Has Two Mommies), los cuales son obligatorios en las escuelas de los estados de Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.

En cualquier lugar en donde se reúna gente, va a haber socialización. Lo que los padres católicos necesitan considerar es qué tipo de socialización quieren para sus hijos. ¿Quieren que nuestros hijos socialicen con compañeros que están involucrados en la cultura de drogas, sexo o del  “yo soy primero”? ¿Queremos que nuestros hijos estén aprendiendo sobre la cultura “Nueva Era” (New Age)? ¿Queremos que maestros y compañeros les “les laven la cabeza” a nuestros hijos?

Muchas veces me han hablado padres de familia que me cuentan cómo sus hijos son ridiculizados por sus compañeros en la escuela católica por usar el escapulario o por defender a los no nacidos frente a un maestro que apoya el aborto. El Padre Kenneth Roberts nos cuenta que cuando visitó una escuela católica, los estudiantes se rieron cuando dijo que la Santa Eucaristía era en verdad Jesucristo, el hijo de Dios. O la anécdota de Donna Steichen’s (autora de “Ungodly Rage”), en donde uno de sus estudiantes del catecismo le dijo “¡Qué bárbara, Sra. Steichen, usted habla de Jesús como si fuera Dios o algo así!”.

¿Qué clase de compañeros queremos para nuestros hijos? ¿Queremos enseñarles cómo llevarse bien con aquellos que no comparten nuestros valores católicos, o que los lleven a una vida de sexo y anticonceptivos? ¿Queremos que pasen su niñez siendo siempre diferentes a los demás, o siendo ridiculizado por otros compañeros o maestros? ¿Cuánto puede un niño soportar cuando está siendo atacado día tras día, semana tras semana, mes tras mes, año tras año?

El que anda con sabios, sabio será; Mas el que se junta con necios, será como ellos”. (Prob 13, 20)

Socialización en las escuelas

Yo recibo llamadas de padres de familia con el corazón roto todo el tiempo. Ellos quieren hacer homeschooling, no porque sus hijos estén recibiendo una mala educación, sino porque sus hijos han tenido una “terrible” experiencia de socialización en la escuela. Algunos padres de familia se han dado cuenta de que los compañeros de sus hijos practican hechicería en otros niños. Algunos niños han sido abusados física, verbal y sexualmente por otros niños. En una escuela, dos niños abusaron sexualmente de una niña en un baño. En otra escuela, unos compañeros trataron de colgar a un niño de 1º de secundaria. Las historias son muchas. Ciertamente, hay poca evidencia de una sana socialización en las escuelas de Estados Unidos.

En Abril de 1992, el noticiero de ABC presentó un reportaje de 10 minutos sobre la educación sexual en las escuelas. Ahí mostraron a un grupo de 5º de primaria, con niños juguetones, a los que, literalmente, los maestros les lanzaron condones y dispositivos anticonceptivos para enseñarles cómo tener relaciones sexuales de manera segura (“safe sex”).

El Departamento de Educación de los Estados Unidos publicó unas estadísticas, a fines de los 70’s, sobre la violencia en las escuelas, en donde mencionaban número de violaciones, ataques personales y robos. Fue sorprendente ver que hayan hecho este reporte por escrito, pues declaraba que las escuelas eran uno de los lugares más peligrosos en Estados Unidos. [5]

Recientemente, en un programa de televisión se demostró gráficamente la verdadera situación de la socialización en las escuelas, al debatir qué era mejor: usar un detector de metal de mano o comprar uno más caro que estuviera alrededor de la puerta, para detectar las pistolas y los cuchillos que los alumnos llevan a las escuelas.

En febrero de 1993, se encontró a un niño de 11 años con una pistola cargada, en una escuela de clase alta, en el norte del estado de Virginia. En una entrevista que le hicieron al policía que arrestó al niño, el policía dijo que el niño llevaba esa pistola para defenderse de otros niños que también llevaban pistolas. De hecho, un estudio reciente realizado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, encontró que uno de cada veinte estudiantes, lleva consigo un arma de fuego por lo menos una vez al mes (1998).

Los niños de las escuelas y sus papás están muy conscientes de la presión que ejercen los compañeros para usar drogas y ser sexualmente activos. El SIDA es una de las causas principales de muerte entre adolescentes. Dos niñas de una preparatoria católica en los poblados del medio oeste me dijeron que eran las únicas niñas vírgenes de su generación. Mary Elizabeth Podles, en la edición “Crisis” de Abril de 1993, escribe que su confianza en las escuelas católicas locales fue sacudida cuando se le asignó al grupo de segundo de secundaria para que escribiera al “Catholic Review”[6], pidiendo que se les diera a los estudiantes condones para prevenir el SIDA.

Hay tantos niños hoy en día que tienen problemas tan serios en las escuelas, que los niños normales piensan que estos otros no son normales. Las escuelas tienen salones y clases diseñados para niños con problemas. Después de un suicidio, los maestros ofrecen clases que les enseñan a los niños a lidiar con el suicidio. Si algún padre de familia muere de repente, los maestros deciden dar clases a todos los niños sobre cómo sobreponerse a la muerte de un familiar o amigo. También las escuelas tienen clases regulares sobre drogas y sexo. Hay clases que ayudan a los niños que tienen un papá o una mamá, o que su papá o mamá vive con alguien que no es su esposo o esposa, o con niños que viven con papás que se vuelven a casar.

Hay tantas clases de este tipo en las escuelas que afecta a los niños que tienen vidas normales. Puede hasta perturbar a niños normales con bases cristianas y hacerlos pensar que hay algo mal en ellos por no tener este tipo de problemas. Una mamá me habló y me dijo que quería sacar a su hijo de la escuela porque los compañeros de su hijo se habían burlado de él por tener los mismos papás desde que nació.

Un libro publicado recientemente, llamado “Family Matters”[7], muestra la realidad sobre la socialización en las escuelas. Su autor, David Guterson, un profesor de una escuela pública que es también papá homeschooler, nos dice sobre la obsesión que tienen los adolescentes en preparatoria por querer ser aceptados por sus compañeros. Hay una constante guerra de estatus entre grupos que no permite a los adolescentes integrarse a grupos multi-generacionales en la comunidad. Su obsesión por querer encajar en un grupo con su ropa, estilo del cabello, valores y actitudes, no les permite crecer emocionalmente y en su socialización con adultos.

El Doctor Raymond Moore, dio a conocer en “Home Grown Kids[8], un estudio realizado por el Doctor Urie Bronfenbrenner de la Universidad de Cornell sobre 766 estudiantes de sexto grado, en donde se concluyó que la mayoría de los niños no tienen valores sociales. El Doctor Moore cree que la dependencia entre compañeros de clase es un cáncer social en la actualidad.

Hoy en día, cuando los niños pasan más tiempo con sus compañeros de clase que con sus papás, mientras ambos trabajan por largas horas fuera de la casa, los niños adoptan los valores de sus compañeros de grupo. Por lo que terminamos con lo que se llama “brecha generacional” (generation gap). Esta brecha es ocasionada por las escuelas y ciertamente no es sana.

Escuelas Católicas

Muchos padres de familia católicos están conscientes de esta situación y esperan que las escuelas católicas sean moralmente mejores que las públicas. Posiblemente no haya los mismos problemas en las escuelas católicas pero, en mi experiencia, rara vez emplean una disciplina firme o enseñan valores católicos positivos. Más bien, cada vez hay más evidencia de que el nivel de inmoralidad y de falta de fe va en ascenso.

En enero de 1993, el padre Kevin McBrien de la oficina de Educación Católica de Brooklyn, New York, fue entrevistado por la Madre Angélica de EWTN. Cuando le preguntaron por qué hay necesidad de un Catecismo Católico universal, él contestó que cada año, desde hacía once años, 100 mil estudiantes de segundo de secundaria han sido entrevistados para saber qué tanto sabían sobre su fe y sobre moral. El padre McBrien comentó que los resultados habían crecido de manera espantosa cada año. El Catecismo Católico debería utilizarse en las escuelas para enseñar la fe a los niños. Es una declaración oficial de las enseñanzas de la Iglesia sobre doctrina y moral que debe ser enseñada a los niños. El padre McBrien también dijo que el Vaticano espera que este Catecismo ayude a que no se pierda la fe y a que ya no haya tanta inmoralidad entre los jóvenes.

Una socialización saludable significa practicar virtudes cristianas. Significa amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Significa querer lo mejor para otros, especialmente desear su salvación. Pero si los niños no están leyendo las vidas de los santos entonces no conocen a los héroes de nuestra fe ni tienen el ejemplo que necesitan seguir. Si a los niños no se les enseñan los Diez Mandamientos o las Bienaventuranzas y todo lo que esto implica, simplemente ellos no pueden practicar ese amor desinteresado con otros, el cual es la base de toda verdad y verdadera amistad. Ellos necesitan aprender sobre Jesús, su sacrificio y amor por nosotros, para que puedan practicar lo que son verdaderos hábitos de socialización, amabilidad, generosidad y caridad.

¿Nosotros lo haríamos?

A veces, algunos padres de familia dicen que dejan a sus hijos en las escuelas para ayudar a otros niños. Ellos creen que el buen ejemplo que sus hijos puedan darle a los demás les enseñará cómo deben comportarse. Tal vez de esta manera, ellos piensan que los otros niños van a cambiar.

El problema con este punto de vista es que puede suceder lo contrario, que sus hijos cambien para mal. El mal se disfraza muy bien para poder tentarnos. Por eso los buenos amigos son muy importantes y la mala compañía es muy peligrosa. De hecho, nuestro catecismo enseña que después del Sacramento de la Reconciliación, debemos tener una firme decisión de no volver a pecar, lo que significa no sólo no querer pecar, sino evitar, inclusive, cualquier ocasión de pecado. La Iglesia nos pide que evitemos a las personas que nos lleven a pecar.

Yo me pregunto si realmente es sano emocional y espiritualmente para los niños tratar de convertir a sus compañeros de clase, especialmente cuando las autoridades no comparten necesariamente nuestras actitudes y valores católicos. ¿Cuánto tiempo podrán los niños defenderse de leer los libros que les requieren leer y que atacan los valores que les han enseñado sus padres? ¿Por cuánto tiempo podrán los niños defenderse de maestros a los que les deben “obediencia” y que se ríen y ridiculizan nuestra fe católica?

¿Podemos esperar que nuestros hijos sean firmes por trece años? Y que, además, ¿conserven su fe católica y la vivan? En cierta manera, ¿no es lo que hacemos al mandarlos desde el Kínder hasta tercero de preparatoria en donde se promueven los valores anticatólicos?

Mucho se ha dicho en las noticias sobre el acoso sexual en el trabajo. Se ha dicho que el acoso sexual crea un ambiente hostil en donde no se espera que las mujeres puedan desempeñarse. Bueno, si algunos comentarios de este tipo de vez en cuando son motivo de un ambiente hostil, entonces podemos concluir que para el promedio de los niños cristianos, estar en las escuelas públicas es prácticamente “zona de guerra”. Y tal vez muchas escuelas católicas también.

La premisa que declaran los maestros es que la socialización en las escuelas le va a ayudar a los niños a “integrarse” a la sociedad. La ironía de estos es que ¡tienen razón! Después de estar trece años expuestos a una doctrina moral pluralista con su respectiva socialización, los niños muy probablemente aceptarán los valores paganos de nuestra sociedad y estarán muy bien “entrenados” para ser ciudadanos pasivos en nuestra sociedad americana. Sin embargo, me pregunto si después de tal socialización, los niños llegarán a ser ciudadanos maduros, ¡de la sociedad del Cielo!

La perspectiva católica

Como católicos, debemos examinar la cuestión de la socialización desde el punto de vista católico. “Socialización” es una palabra y un concepto inventado por nuestra sociedad moderna. Esta palabra no existe en ningún catecismo católico o en la Biblia. En el diccionario Webster, edición 1989, la palabra “socialización” es definida como “socializando o socializar”. Socializar significa “estar activo en las cuestiones sociales”. Probablemente, lo que los educadores quieren decir cuando hablan de socialización, es que los niños tengan la capacidad de adaptarse y relacionarse con otros, normalmente, compañeros de la misma edad y en varias situaciones sociales.

Si muchos cristianos no estuvieran usando anticonceptivos, y estuvieran más abiertos a la vida, según el plan de Dios, la mayoría de las familias simplemente tendría más hijos. Históricamente, en el pasado, tener diez o más hijos no era raro para una familia cristiana. Los abuelos normalmente vivían con la familia. En esta época, el tener necesidad de socializar con gente fuera de la familia, no era una necesidad. Hoy en día, las familias tienen tan pocos hijos que se han convencido de que la “socialización” en las escuelas es muy importante.

Muchos educadores se esfuerzan por mantener la comunidad escolar en la que controlan los valores que se inculcan en los niños. Muchos educadores lo que quieren es que los niños adopten los valores seculares modernos que se presentan en el salón de clases. Lo que buscan es modelar las actitudes y los valores en los niños, que consideran importantes para la sociedad. En mi experiencia, muhos niños católicos que socializan en las escuelas públicas, y en muchas escuelas católicas, terminan rechazando sus valores católicos.

Las enseñanzas de Jesús

Los papás católicos necesitan preguntarse, ¿qué nos enseña Jesús en la Biblia? ¿Hay alguna indicación de que debemos aprender las virtudes sociales a través de los compañeros?

Jesús muy seguido habla sobre cómo debemos tratar a los demás. Básicamente, nos repite los diez mandamientos, y en los últimos siete nos especifica cómo debemos actuar hacia los demás: ser obedientes a nuestros padres y autoridades, no cometer adulterio, no matar, no robar, no decir mentiras o dar falsos testimonios, no desear las cosas ajenas, no desear a la mujer de nuestro prójimo. Estos mandamientos parecerían sencillos de escribirse en un párrafo, pero sería muy difícil que alguien los siguiera si nadie los enseña y, sobre todo, los pone en práctica dando el ejemplo.

Jesús enseñó que la caridad es la virtud “social” más importante. Él le dijo al joven rico que vendiera sus posesiones y que diera el dinero a los pobres. Jesús también contó la parábola del buen samaritano, en donde nadie ayudaba al hombre que estaba en el camino lastimado. La mayoría “escogió” no ayudarlo. El samaritano fue el verdadero prójimo que sí le ayudó. Jesús nos enseña que la verdadera socialización muchas veces va en contra de la corriente, no pensando en nosotros primero, sino en las necesidades de los demás. Las enseñanzas de Cristo nos llaman al sacrificio por Él y por otros. Jesús nos dio un mandamiento importante después de lavarles los pies a sus discípulos:

“Ustedes me llaman maestro y señor. Y dicen bien, pues lo soy. …  (Jn 13, 13)

Es cierto que nuestro Señor constantemente nos habla sobre cómo debemos tratar a los demás. La Biblia también nos dice muy claramente que a los niños se les debe enseñar los valores cristianos. No podemos impedir que los niños vayan a Él, como se los dijo a sus apóstoles en una ocasión cuando los niños estaban a su alrededor. Sin embargo, en las escuelas públicas o católicas privadas que están bajo el patrocinio del gobierno, el Departamento de Educación les prohíbe enseñar religión. En estas escuelas a los niños no se les enseña sobre Jesús y sus “enseñanzas” religiosas.

En la Biblia no hay ninguna evidencia de que Jesús asistiera a una escuela. De hecho, cuando tenía doce años y fue al templo, los sacerdotes judíos no lo conocían y quedaron admirados de lo que sabía de las Escrituras. Cuando Jesús regresó a casa con José y María, él estaba bajo su autoridad. Durante este tiempo, él creció en sabiduría, edad y gracia. No hay ninguna indicación en ninguna parte que Jesús haya recibido educación alguna fuera de casa. Tampoco hay ninguna referencia al respecto en los escritos de los Padres de la Iglesia.

Documentos de la Iglesia

Cuando analizamos los documentos de la Iglesia Católica sobre educación, no se encuentra nada sobre “socialización”. Obviamente, la Iglesia Católica no considera que estar activo en los aspectos sociales sea un fin en sí mismo. De hecho, ¡la Iglesia ha declarado a muchos ermitaños santos!

En Familiaris Consortio, El Rol de la Familia Cristiana en el Mundo Moderno[9], párrafo 37, el Papa Juan Pablo II nos dice:

En una sociedad sacudida y disgregada por tensiones y conflictos a causa del choque entre los diversos individualismos y egoísmos, los hijos deben enriquecerse no sólo con el sentido de la verdadera justicia, que lleva al respeto de la dignidad personal de cada uno, sino también y más aún del sentido del verdadero amor, como solicitud sincera y servicio desinteresado hacia los demás, especialmente a los más pobres y necesitados. La familia es la primera y fundamental escuela de socialidad; como comunidad de amor, encuentra en el don de sí misma la ley que la rige y hace crecer. El don de sí, que inspira el amor mutuo de los esposos, se pone como modelo y norma del don de sí que debe haber en las relaciones entre hermanos y hermanas, y entre las diversas generaciones que conviven en la familia. La comunión y la participación vivida cotidianamente en la casa, en los momentos de alegría y de dificultad, representa la pedagogía más concreta y eficaz para la inserción activa, responsable y fecunda de los hijos en el horizonte más amplio de la sociedad.

Vidas de santos

Después de leer la vida de los santos, no recuerdo que ningún santo se haya beneficiado por seguir la corriente de su entorno, o que haya llegado a ser santo porque fue muy bueno para poner en práctica sus habilidades sociales. Por el contrario, si hay algo en común entre los santos, es que muchos de ellos no aceptaron los valores de su sociedad.

Al estudiar a cualquier santo, encontramos que él o ella, estuvo en contra de los valores de su sociedad. Muchos de ellos se negaron a “socializar” aceptando las normas sociales. Fue enseñando y viviendo los valores de Dios, y no los de los hombres, que llegaron a ser santos.

Muchos santos vivieron como ermitaños o semi-ermitaños. San Antonio de Egipto, visitó a varios hombres santos y aprendió sobre la vida de virtud, pero después se fue a vivir como ermitaño por veinte años. Muchos hombre fueron a buscarlo para aprender sobre cómo vivir una vida santa y eventualmente, decidió formar un monasterio, ¡el primero en el mundo! Cristo se le apareció y obró varios milagros a través de él. En el libro de “La Vida de los Santos” de Butler, menciona que su biógrafo, San Atanasio, decía que “tan sólo conocer cómo vivió San Antonio, es una buena guía de virtud”.

Otros santos pasaron muchas horas y hasta días solos. Santa Catalina de Siena pasó varios años en oración antes de trabajar en hospitales y visitar al Papa. San Jerónimo vivió como ermitaño por treinta años, al final de los cuales había terminado la Biblia en latín. Santa Rosa de Lima oraba todos los días en su pequeña ermita y después salía a ayudar al hospital y a dirigir a su pueblo en oración contra sus enemigos.

Nuestro Señor no empezó su vida pública sino hasta los treinta años. Y aun así, después de ser bautizado, pasó cuarenta días solo en el desierto en ayuno y oración. En diferentes ocasiones, durante los siguientes tres años, se retiraba de la gente y hasta de los apóstoles, para orar. No hay duda que los cristianos podemos encontrar muchos ejemplos en donde vemos que en silencio, en soledad, lejos de las actividades sociales, podemos encontrar a Dios más fácilmente. Como se ha dicho muchas veces, “Dios habla en el silencio”.

Las vidas de los santos nos enseñan, tanto a nosotros como a nuestros hijos, formas específicas de practicar las virtudes sociales. Los santos ayudaron a sus amigos y a todos los que, a su alrededor, tenían alguna necesidad. Trabajaron en hospitales, cuidaron de enfermos y pobres. Ayudaron a las minorías y a los que sufrían enfermedades. Cuidaron bebés y a ancianos. En breve, se sacrificaron por otros.

Si realmente estamos llamados a la santidad y a ser santos, ¿cómo es que estamos tan preocupados de socializar con nuestros compañeros?

Home-schooling

Los niños educados en casa pueden practicar las virtudes sociales en su propia casa mientras se relacionan con los demás miembros de su familia. También pueden practicar virtudes sociales al participar en la iglesia, en algún grupo de jóvenes, en alguna casa para ancianos, en un centro de ayuda para jóvenes embarazadas, en una guardería, en centro de discapacitados, etc. Pueden ayudar a vecinos mayores que no puedan salir, o visitar familia por razones de necesidad espiritual o física, debido a alguna enfermedad o muerte de un familiar, o leer a un invidente o visitar a una casa de retiro de religiosas.

Las oportunidades para los niños católicos de desarrollar virtudes sociales son casi  ilimitadas. Pensar en las oportunidades que se pueden tener en la familia, en la iglesia o en la comunidad, no toma mucho tiempo. Siempre hay gente a nuestro alrededor que necesita ayuda. Socialización no tiene que ser en la institución llamada “escuela”.

Entonces, ¿no deberíamos socializar con otras personas de nuestra parroquia que piensan diferente que nosotros? ¿No deberíamos permitir que nuestros hijos vayan a las escuelas católicas para que nuestros hijos sean un testigo de fe y estilo de vida?

Aquí hay dos puntos importantes: Una es con respecto a nuestros hijos, y la otra es con respecto a nosotros. Los niños todavía no tienen la formación y las bases para luchar en contra de todo lo que promueve nuestra sociedad, la televisión, los libros de texto, los maestros y los compañeros. No podemos exponer a nuestros hijos a los valores anticatólicos y anti familiares por horas y horas cada día, y esperar que conserven sus valores católicos. Cualquier padre de familia, ¿podría dedicarles a sus hijos el tiempo que se necesita para refutar lo que han aprendido en la escuela cada día? Simplemente saber qué se dijo en la escuela, sería imposible. ¡Los niños tal vez ni siquiera se den cuenta de que a sus papás les interesaría saber lo que se dijo en su clase respecto a la sobrepoblación mundial! Los niños necesitan ser criados cuidadosamente, consistentemente, de forma cristiana, en la seguridad y estabilidad de su hogar.

Los papás por otro lado, firmes en su fe católica y en sus creencias, pudieran exponerse a los males de la sociedad, con el propósito de dar testimonio o de evangelizar. Sin embargo, aún estos papás, deben tener mucho cuidado pues pueden caer. Exponernos a malas ideas constantemente, puede llevarnos a aceptarlas. Many, una mamá que lucha contra la pornografía,  se ha encontrado insensible a lo que esto representa.

¿Qué tal socializar con las personas de nuestra parroquia? Depende de la parroquia. Por lo que he visto en mis viajes en varias partes del país, la diferencia entre las parroquias es del día a la noche. Una vez, el voluntario de una parroquia dijo que aunque la iglesia y la Misa no parecieran católicos, “porque las cosas se hacían en forma diferente allí”, realmente lo eran y ¡tenía que aclarárselo a los visitantes!

Varias mamás me han llamado para decirme que, después de Misa, han tenido que explicarles a sus hijos las cosas que no se deben hacer, pero que no saben cómo explicarle el por qué las hace el Padre. A veces, los mismos padres de familia ceden a las presiones sociales y permiten que sus hijos participen en tales innovaciones litúrgicas que están prohibidas por la Iglesia.

En algunas circunstancias, los padres pueden decidir ir a otra iglesia y llevar a sus hijos con ellos y hacerles ver lo  importante de la Misa. (Esto puede tener el beneficio de encontrar y conocer a otras familias que piensen igual que ellos).

¿Socialización o destrucción de la personalidad?

El Dr. Damian Fedoryka[10], ex presidente de Christendom College y padre homeschooler de diez hijos, declaró en una conferencia de homeschooling:

“Realmente no considero apropiado que mi hija pase un año de su vida aprendiendo cómo ser una niña de once años, y otro año aprendiendo cómo ser una niña de doce años, y otro año aprendiendo cómo ser una niña de trece años… Ella tiene una mamá en casa. Yo prefiero que ella sea como su mamá y que tenga suficiente tiempo para eso”.

El Dr. Fedoryka señala que los valores sociales que aprenden los niños en la escuela están constantemente cambiando en base a la madurez colectiva del grupo. Por otro lado, los valores aprendidos de la mamá son estables y siempre les serán útiles a los niños a lo largo de su vida.

El Dr. Fedoryka afirma que la socialización en las escuelas no es sólo una pérdida de tiempo, sino que es destructiva para la personalidad del niño y por consecuencia, destructiva para la sociedad.

El niño es como una piedra preciosa en bruto y los papás tienen la tarea de convertirla en una piedra preciosa, comenta el Dr. Fedoryka.

“… un diamante brillante con caras que reflejan la luz eterna de los valores de verdad y bondad. En contraste, el sistema de hoy, insiste en pulir las piedras de tal manera que se vean todas uniformes”.

El Dr. Fedoryka nos previene de los educadores que usan palabras tales como libertad, responsabilidad y moralidad, pero que tienen un significado muy diferente al de la perspectiva cristiana. Libertad, para los humanistas seculares, significa:

“el relajamiento de todas las inhibiciones morales y sexuales. Responsabilidad significa que te asegures de usar un anticonceptivo. Moralidad significa que tú no impones tu opinión en alguien más.

Lo que comúnmente se llama socialización es, de hecho, un proceso que destruye el centro personal del niño, su capacidad de ser un individuo libre que es realmente responsable por su carácter y destino. Lo que promueve es que el centro del niño se enfoque en la satisfacción de lo que muy seguido se conoce como necesidad humana, y le enseña a funcionar efectivamente en cualquier sistema de valores que tenga la sociedad”.

El comportamiento social que se promueve en las escuelas involucra “una aceptación, sin ningún juicio, de los derechos que tienen los demás a sus valores, y a la habilidad de desempeñarse en un sistema de valores pluralista”, dice el Dr. Fedoryka. Para ser socialmente aceptado, a los niños se les enseña que cada quien tiene derecho a escoger su propio sistema de valores, y cada uno es tan válido como cualquier otro.

Simultáneamente, a los niños se les enseña que sus propias opiniones y sus propios valores son de suma importancia. “Tus padres tienen valores, y esos valores les funcionan a ellos. Pero tú estás desarrollando tus propios valores. Tú no estás atado a los valores de tus padres o a los valores del pasado o a los valores de la iglesia”. En la interacción o socialización con maestros certificados por el estado, con consejeros o “agentes de cambio social”, con libros de texto de autores aprobados por el estado, con compañeros de clase, inexpertos y fáciles de manipular, los niños van a desarrollar sus propios valores.

No importa lo que Hillary Rodham Clinton dice sobre “los derechos de los niños” y su “emancipación”, los maestros, autores de textos y consejeros, están haciendo todo lo posible para influenciar a los niños a que tomen sus decisiones de acuerdo a SUS valores. El punto no es lo que los niños escogen, sino quién escoge por ellos.

El programa sobre autoestima en las escuelas públicas, le enseña a los niños a enfocarse en ellos mismos, a sus propios deseos y necesidades. Al mismo tiempo, se les enseña a no criticar a otros. Con el énfasis en “querer” y “desear”, el sistema de educación pública es un ejercicio en la destrucción de la verdadera sociedad.

Verdad objetiva VS opinión personal

El Dr. Fedoryka cree que un padre de familia debería preocuparse de

…cómo traer a su hijo a un mundo de valores objetivos. Debería preocuparse de su formación moral y la perfección religiosa con la cristalización de su personalidad a la luz de los valores eternos y absolutos. Y segundo, debería preocuparse de la eventual unión de su hijo(a) con otro ser humano (en matrimonio), pero en todos los casos, con la comunión con Dios. Estas deben ser las preocupaciones básicas de la educación.

Si a un niño se le niega la guía y la educación en un mundo de valores objetivos, el niño muy pronto se centrará en sí mismo.

“La filosofía moderna de educación”, declara el Dr. Fedoryka, que insiste en que el niño se centre en sí mismo, le enseña al niño a centrarse en lo que es periférico y superficial de su propia experiencia: en la satisfacción de sus propias necesidades… Se ha perdido el sentido de identidad de quienes somos… El sistema de educación moderno se complace con eso, le enseña al niño a volverse a sí mismo y, por esto mismo, es anti-personal. Una verdadera comunión es imposible, una genuina sociedad es imposible.

La principal tesis del Dr. Fedoryka es que la filosofía secular moderna y humanista que domina en las escuelas rechaza a Dios como autoridad, rechaza a Dios como destino y establece al individuo como un dios.

Las filosofías de autorrealización, autoafirmación, autoestima, son filosofías dominantes hoy en día, no sólo de nuestra sociedad y cultura como un todo, pero específicamente de las escuelas. Esto es un mal predominante.

En una ocasión asistí a una conferencia estatal de maestros católicos. Mientras se sentaban, se les pidió a los maestros a que se golpearan el pecho con la mano cerrada (como tipo Tarzán) y que gritaran al unísono: “I am great! Por varios minutos, estos maestros adultos, se golpeaban el pecho repetidamente y gritaban “I am great!, I am great!” (¡Soy grande!)

“El hombre moderno no es ateo por accidente”, continúa el Dr. Fedoryka:

El hombre moderno puede mostrarse mucho más grande que Dios al decir: “Dios… ¿a quién le pertenece este niño? ¿De qué corazón eres soberano y Señor? Ciertamente, no del niño, porque el niño me pertenece y no a sus padres”. El corazón del niño le pertenece al hombre moderno y al estado que cultiva el ataque a la inocencia.

Al reclamar la posesión sobre el niño, el hombre moderno piensa que es superior a Dios. El sistema de escuela moderno es esencialmente hostil a Dios.

Los católicos creen, por supuesto, que estamos llamados a reformar y cambiar a la sociedad, a llevar el Evangelio de Cristo a la sociedad. ¿Por qué debemos tener a nuestros hijos trece años aprendiendo “¿cómo encajar en una sociedad que no es la que queremos?”, dice el Dr. Fedoryka.

Dos formas de ver el mundo

Vivimos en una sociedad en la que hay dos formas de ver el mundo. Las escuelas tienen un punto de vista, promovido por la Asociación Nacional de Educación (National Education Association[11]) y los católicos tenemos otra, promovida por Jesucristo en la Biblia y en las enseñanzas de la Iglesia Católica.

En nuestra forma de ver el mundo, socialización significa que debemos esforzarnos por ser buenos, amables, leales, honestos, obedientes a la autoridad, fieles, justos, humildes y generosos con los demás, por amor a Dios. Nuestra idea de comunidad o sociedad está basada en el hecho de que Dios es nuestro Creador, el Creador de cada ser humano a los que llamamos hermanos y hermanas en Cristo.

En el punto de vista secular, a los estudiantes se les anima a hacer lo que les haga sentir bien. El mundo motiva a los niños a hacer “el bien” diciéndoles: “Te vas a sentir mejor si ayudas a los pobres”, o “Si te sientes mejor ayudando a los pobres que yendo a Misa, entonces haz lo que te haga sentir mejor”. En nuestro mundo, nosotros tenemos un Padre celestial. En su mundo, Elena tiene dos mamás.

Por lo tanto, la pregunta que tus familiares y amigos debería hacer no es, “¿y qué de la socialización?”, sino “¿en qué mundo van a socializar tus hijos?, ¿en el secular humanista en donde la satisfacción personal, los valores personales y las opciones personales son primero?, o ¿en el mundo cristiano, donde servir a los demás y principalmente, servir a Dios, es el propósito de nuestra existencia?”

 Servicio

Los niños en las escuelas de hoy no están aprendiendo la vocación cristiana básica que nos llama a servir a Dios y a nuestro prójimo. Jesús dijo: “Yo estoy entre ustedes como el que sirve” (Lc 22, 27) Y también, “Yo les he dado ejemplo, y ustedes deben hacer como he hecho yo” (Jn 13, 15).

Según el Dr. Fedoryka, las escuelas dan evidencia de:

… la traición a la vocación básica del hombre que ha sido creado para servir a los demás. Esta es, en mi opinión, la crisis en nuestra cultura, la crisis en nuestro sistema educativo  y la razón más importante para sacar a nuestros hijos de la escuela, pública o privada, que traicione esta vocación humana básica.

Una relación genuina entre personas y una genuina socialización, depende del darse a sí mismo. “El que quiera seguirme, que renuncie a sí mismo, cargue con su cruz y me siga”. (Mt 6, 24).  ¿No suena esto a la actual filosofía de la autoestima…? “El que vive su vida para sí la perderá, y el que sacrifique su vida por mi causa, la hallará”. (Mt 10, 39)

El Dr. Fedoryka cree que una verdadera socialización y una verdadera relación entre personas puede darse sólo:

… cuando un individuo se da a sí mismo, se niega y se da a los demás. Esto hará una gran diferencia en la forma en la que educamos a los niños. Si reconocemos que cada uno de nosotros tiene el destino de negarse a sí mismo y servir a los demás, también reconoceremos que los niños que nos han sido dados, deben ser formados y educados con esta actitud.

La razón principal por la que estoy educando a mis hijos en casa es para que aprendan a rendirse ante otros, aún y cuando les cueste su felicidad. Ellos deben estar listos a dar todo, a negarse a sí mismos para poder servir a los demás. Esto debería ser el centro, el corazón del espíritu de la educación cristiana.

Dado que nuestra responsabilidad principal hacia nuestros hijos es guiarlos hacia el Cielo, necesitamos tener control sobre quiénes son sus amigos, insistiendo en que sean cristianos y positivos.  Muchos de los problemas que tienen los niños y los jóvenes de hoy, son el resultado de la falta de supervisión de los padres sobre sus amistades.

Las virtudes sociales se enseñan efectivamente, principalmente en casa, dentro de la familia, como se ha dicho a través de los documentos papales. Se pueden buscar otras amistades a través de grupos de homeschooling, donde las familias se reúnen como familias y no sólo los niños de una misma edad, en donde los niños mayores aprenden a cuidar a los menores y en donde los menores aprenden valores cristianos de los niños mayores y los adultos.

Cuando padres de familia llevan a sus hijos a ciertos clubs, como los Boy’s Scouts, a algún grupo deportivo o ballet, teatro, etc., deben estar al pendiente de cualquier falta de disciplina, malas palabras, malas conductas, drogas o agresiones sexuales, etc.  Este tipo de actividades deben estar controladas por los papás para proteger a sus hijos de peligros espirituales.

Durante los años formativos de los niños, el control de los padres es una gran responsabilidad. Una vez que el cimiento está hecho, así como la casa sobre la roca, los vientos de los valores paganos podrán soplar y los niños estarán firmes ante cualquier huracán. Escogerán a un esposo o esposa que tenga una formación similar, escogerán sacrificarse por su familia por el bien de su cónyuge y de sus hijos y así educarán a la siguiente generación de hijos católicos.

La agenda pagana de las escuelas en EU

Algunos educadores están promoviendo sus propias agendas, las cuales dañan las relaciones sociales. Una de las más comunes es la agenda de los homosexuales, la cual deforma la visión de los niños sobre la sexualidad.

En diciembre de 1992, cuando el estado de Nueva York decidió implementar el programa “Los niños del arcoíris” (The Children of the Rainbow Curriculum)[12] para enseñarles a los niños a respetar la homosexualidad como una alternativa de vida, muchos padres de familia objetaron. El programa empezaba en primer grado y a los niños se les dan libros con dibujos, ente ellos, uno con dos hombres en una cama[13]. Los niños aprenderían a respetar a las “familias” con “padres” homosexuales o lesbianas. Y en el proceso, por supuesto, a los niños se les enseñaría que es moralmente aceptable tener ese tipo de familias.

Esta agenda ha sido promovida por la Asociación Nacional de Educación (National Education Association)[14] y otros grupos liberales.

En Virginia, se realizaron asambleas para proponer un programa de educación sexual en todo el estado. Grupos numerosos de padres se presentaron en cada reunión para objetar el programa y fue adoptado de cualquier manera.

Lo mismo sucedió en Michigan. Lo interesante en Michigan fue que el Senado aceptó escuchar a los padres que se quejaron del programa. A lo cual el Senado respondió:

Al escuchar a cientos de padres que testificaron en nuestras sesiones,  es obvio que los deseos de los autores del currículum del Departamento de Educación, Salud Pública y Salud Mental, pasaron por encima de los deseos y peticiones de las familias… Las comunidades en el estado fueron forzadas a aceptar el punto de vista del estado de Michigan sobre lo que se debe enseñar a los niños con respecto a las preguntas más íntimas que jamás vayan a enfrentar.

Aquí mismo, en las afueras de Front Royal, Virginia, 240 padres pidieron a la directiva de la escuela que cambiaran la lista de libros de lectura por otros que no mostraran lenguaje vulgar, violencia o con la idea de que los niños pueden desarrollar sus valores morales. La directiva de la escuela rechazó la petición.

El hecho es que los padres cristianos que creen en valores absolutos no podrán ganar esta batalla porque los valores absolutos son inaceptables en las escuelas y entre sus directivos. No podemos ganar esta batalla con democracia porque su agenda va más allá de esto.

Los católicos debemos enfrentarnos a la realidad de que una socialización sana y buena sólo puede encontrarse en un hogar sano, bueno y auténticamente cristiano.

Punto de Vista Pro-Vida

En el punto de vista cristiano, cada persona tiene una dignidad. Esto incluye tanto a los no nacidos como a los ancianos. También incluye a todos los niños de edad escolar. Cuando les enseñamos a nuestros hijos lo importante que ellos son a los ojos de Dios y lo importante de nuestras acciones para Dios, les estamos enseñando la dignidad que tiene cada individuo.

En el punto de vista secular, el grupo es lo que importa. Mientras cada niño desarrolla su propio sistema de valores, si no encaja en los valores del grupo, el niño es aislado. Muchas veces los niños miden su valor en la medida en que son aceptados.

Una de las razones por las que los papás que hacen homeschooling tienen problemas para educar a sus hijos, después de desescolarizarlos en grados avanzados, es porque los hijos, en su percepción, han reemplazado la imagen que tienen los padres de ellos por la que tienen sus compañeros. Extrañan la seguridad y la aceptación que les dan sus compañeros. Se han vuelto dependientes de ellos.

Otros homeschoolers

Una socialización sana es muy importante para muchos padres homeschoolers. Se ha escrito mucho sobre este tema en revistas de homeschooling. Estos son algunos puntos que comentan algunos padres de familia que educan en casa:

  1. Mientras que muchos piensan que interactuar con compañeros les va ayudar a desarrollar confianza y autoestima, la verdad es que sucede lo contrario. Con el estrés, la rivalidad, la competencia y la comparación entre compañeros de clase, nuestros hijos terminan viéndose como los ven los demás. No se evalúan justamente, y muy a menudo se convencen que hay algo mal en ellos.
  2. Educar en masas ha demostrado que los niños no aprenden a comportarse socialmente de manera positiva. Los niños necesitan interactuar con individuos de manera personal, que los amen y que les puedan enseñar un comportamiento positivo, principalmente a través del ejemplo.
  3. Los niños no están lo suficientemente maduros para tener fuertes convicciones y fuerza moral para desarrollar relaciones sociales positivas cuando se enfrentan a una presión negativa diaria o inmadura. Los niños necesitan desarrollar una autodisciplina fuerte, carácter y fuerza antes de que desarrollen verdaderas relaciones de amistad. Esto no se puede dejar al resultado de la interacción con otras personas que están al mismo nivel de inmadurez, sino que debe ser dirigida por el ejemplo diario de los papás que los aman.
  4. Los efectos de la evaluación de los compañeros de grupo (peer group evaluation) puede inhibir la expresión de la creatividad y el desarrollo intelectual. En las escuelas, muchos niños no se esfuerzan por sobresalir (a propósito), porque se “ve bien ser promedio” y no parecer “inteligente”.  La evaluación de grupo es perjudicial, especialmente en las niñas de preparatoria mixtas, ya que ellas quieren serles atractivas a los niños y a propósito no dan lo mejor de sí. La investigación y la experiencia en esta área ha demostrado que a las niñas de esta edad, les va mucho mejor en escuelas sólo para mujeres. Los niños, que no son tan maduros como las niñas en primaria, tienden a hacer menos preguntas o trabajar menos, ya que las niñas son más agresivas en su desarrollo académico. Por cierto, entre más niñas sean “monaguillas”, los niños dejaran de competir en donde las niñas se desempeñen mejor. Por lo que, cuanto menos monaguillos tengamos, menos niños estarán inclinados a considerar el sacerdocio o la vida religiosa.
  5. Los compañeros de grupo están reemplazando la seguridad que le ofrece la familia al niño. Sin embargo, estos compañeros no pueden ofrecerle la estabilidad y el amor que requieren para crecer emocional y espiritualmente. La frase “brecha generacional” se ha utilizado para mostrar la incompatibilidad de valores que ofrecen los compañeros y la familia. Los niños terminan dejando la familia y, muy probablemente, se llevarán los valores de sus compañeros y no los de sus familias.
  6. Los niños no necesitan experimentar las burlas y la crueldad de otros niños para aprender sobre lo que es “el mundo real”. En una familia también hay problemas, pero lo que se busca es el bien de sus miembros. En un vecindario, si hay problemas, los niños pueden retirarse. En una escuela, en donde los niños están forzados a interactuar con sus compañeros día tras días, semana tras semana, mes con mes, año tras año, sus personalidades pueden ser casi destruidas.  Los padres pueden darse cuenta con tan sólo leer los periódicos, ver la televisión o platicar con otros papás, que en muchas escuelas no se están practicando buenas actitudes sociales ni buena conducta. Los papás deben confiar en su propio sentido común en cómo criar a sus hijos.
  7. Necesitamos recordar que tener muchos amigos no quiere decir que valemos más. Muchas personas tienen uno o dos buenos amigos, y las demás personas, son sólo conocidos. Los papás se darán cuenta de que si se concentran en el desarrollo de sus hijos, animándolos día con día, ellos crecerán independientes y con auto confianza.
  8. Aunque hay varias buenas razones por las que los papás empiezan a educar a sus hijos en casa, una de ellas es precisamente los problemas relacionados con la socialización en las escuelas. Los padres quieren alejar a sus hijos de los problemas que tienen las escuelas sobre sexo, drogas y violencia. También quieren involucrarse en la búsqueda de buenos amigos para sus hijos.

Algunos creen que los niños deben estar expuestos al mal para ayudarlos a crecer y madurar. En mi experiencia, he visto exactamente lo contrario. De hecho, nuestro catecismo dice que debemos evitar la ocasión de pecado, esto incluye lugares y personas que nos tienten. Actualmente, no es raro que algunos maestros, compañeros, libros, películas, baños de la escuela, área de juegos, clínicas de salud, consejerías, y hasta el autobús de la escuela, sean una constante ocasión de pecado para los niños. De hecho, el sistema público de Estados Unidos, es en sí una ocasión de pecado al no permitir que se expresen los valores cristianos en ellas.

Algunos piensan que los niños deben aprender a vivir con gente de todo tipo, porque cuando crezcan tendrán que vivir con personas que tengan otros valores. La realidad es que, los adultos podemos decidir con quién vivir, trabajar y socializar. Nos podemos relacionar con buenos católicos si queremos. No se debe forzar a los niños a relacionarse con gente que no refleje los valores católicos. Después de trece años, ellos estarán tan insensibilizados al mal de su alrededor, que aceptarán esta forma de vivir en su propia vida.

Algunas personas piensan que los niños no deben estar protegidos, sino lanzados al “mundo real”. Bueno, ¿cuál es el mundo real? ¿El mundo real es en donde se conoce, ama y sirve a Dios, y se reconocen las verdades permanentes del universo?, o ¿el mundo real es el que niega la realidad de Dios y la responsabilidad moral? Para nosotros, el hogar católico de verdad, es el verdadero mundo, el mundo que tiene que ver con la realidad. El mundo en el que se les enseña a los niños que pueden hacer lo que quieran y que pueden complacerse en los vicios sin consecuencias es una fantasía.

 Ostracismo

El 19 de diciembre de 1985, se publicó un artículo en el periódico “Chicago Tribune” por  Bob Greene. Se llamó “Adultos exitosos perseguidos por el ostracismo” (Successful Adults Haunted by Ostracism). Nos abrió los ojos a algunos de nosotros y tal vez a otros también. Cada papá que piensa que sus hijos se pierden de algo cuando no socializan en las escuelas, deberían leer esto.

Bob Green empieza su artículo así: “Parece haber muchos adultos caminando por ahí, todavía sintiendo las heridas que les hicieron de niños”. En un artículo anterior, el Señor Green había escrito la historia de un niño que se sintió devastado cuando sus compañeros de clase le dieron el premio al “niño menos popular de la escuela”. Después de que este artículo se publicó, el Sr. Green recibió varias cartas de adultos que se identificaban con esa historia de ostracismo por compañeros de grupo.

“Lo que me dicen es”, escribió el Sr. Green:

… esto nunca se va de verdad. Un hombre, puede ser un hombre de negocios muy exitoso, una mujer, puede ser una abogada bien pagada, pero si en su juventud los molestaban y los hacían menos porque no eran tan populares como los demás, eso se les queda.

Un hombre escribió:

Qué pena lo del muchacho del artículo. Sé exactamente por lo que está pasando. Ya han pasado 35 años desde que yo estaba en su situación, recuerdo perfectamente estar sentado en casa todo el día después de la escuela y los fines de semana, porque nadie quería ser mi amigo. Me dolió tanto que nunca quise platicárselo a mis papás, aunque estoy seguro de que ellos sabían. No me parecía que valía la pena vivir.

Y otro hombre escribió:

Ese muchacho pude haber sido yo cuando estaba en la escuela. Saber que los otros niños no quieren que seas parte de lo que están haciendo,  aunque no sea tu culpa, es el dolor más grande del mundo. No hay a quién culpar, por lo tanto, terminas culpándote a ti. Hasta terminas creyendo que los otros niños tienen razón.- y que debe haber algo mal en ti. ¿Por qué otra razón serías tratado así?

Bob Greene citó otras cartas y concluyó:

He descubierto que muchos han pasado por esto y todavía lo recuerdan. Pareciera que el dolor no se va realmente. Por lo que puedo darme cuenta, hay mucha gente que nunca olvidará lo que se siente ser rechazado y escuchar que no quieren ser sus amigos.

Cuando los papás hablan de lo positivo de la socialización en las escuelas, no se ponen a pensar en las actividades antisociales que hieren a muchos niños. He hablado con padres cuyos hijos odian la escuela por la forma en que fueron tratados, porque no “encajaron” en ella, o porque tenían miedo de que otros se burlaran de ellos. Otras mamás se han quejado de que sus hijos hacen todo lo posible para “encajar” en un grupo y que terminan con malas influencias. Varias mamás han llamado porque sus hijas están embarazadas. Otra mamá me dijo que su hijo dice groserías para que lo acepten en su escuela. Una chica de preparatoria le dijo a su mamá que se estaba “descarriando” por la influencia de sus compañeros y le rogó que le educara en casa. Podría seguir por horas contando este tipo de anécdotas.

Apoyo para el homeschooling

Los niños educados en casa se relacionan con gente de todas las edades, principalmente con su familia, pero también con otras familias que hacen homeschooling. Si los padres católicos tienen varios hijos, o si tienen a su familia cerca: sus abuelos, tíos, tías, primos… los niños estarán socializando con personas de todas las edades.

Los grupos de apoyo de homeschooling organizan actividades para la familia, no para un grupo de niños de la misma edad solamente. Esto promueve un desarrollo social saludable entre los niños de todas las edades. Los niños educados en casa maduran más rápido, aunque no tienen la experiencia “de la calle” como los niños de las escuelas públicas y privadas.

Los niños educados en casa saben cómo relacionarse con personas de todas las edades porque no están limitados a convivir horas y horas con niños de la misma edad. Tampoco están presionados por compañeros de grupo, libros de texto, maestros o películas que pasan en la escuela. Sus mejores amigos son sus hermanos y hermanas.

En mi experiencia, he visto que el niño(a) educado en casa:

–        Puede afrontar mejor los retos de la vida porque su autoestima está basada en el amor y el apoyo de su familia.

–        Tiende a ser líder, más que seguidor, y a tomar sus decisiones en base a lo que él cree o se le ha enseñado en su familia, y no por lo que la sociedad quiere que él piense.

–        Se siente más seguro de sus valores, y en un ambiente de grupo, normalmente es admirado y respetado por aquellos que buscan respuestas en su vida.

–        Cuando conoce a otros  niños, no se siente tenso o tiene miedo de que les pongan apodos o lo etiqueten.

–        No se siente presionado de vestirse de cierta forma o de usar tal o cual marca de ropa.

–        No está presionada por maquillarse o ¡tener novio en 4º de primaria!

–        Tienen tiempo de involucrarse en actividades comunitarias, o en pasatiempos o deportes. En Seton Home Study School[15] hay estudiantes que son bailarinas de ballet semi-profesionales, patinadoras de hielo, actores, músicos, modelos, jugadores de tenis, gimnastas, etc.

–        No está confundido al ver los modelos [ejemplos de personas] que se le presentan en los libros de texto. Con la ideología feminista que se está infiltrando hoy en día, a los jóvenes se les enseña lo contrario a los roles cristianos de ser madre y padre.

En la Carta Familiaris Consortio, el Papa Juan Pablo II nos repite las enseñanzas de la Iglesia Católica cuando declara en el párrafo 36: “Las virtudes sociales se aprenden mejor en el hogar”.

¿Por qué se aprenden mejor las virtudes sociales en casa?

La mamá está en casa y ella educa a sus hijos. Ella los protege, ora con ellos, les enseña la fe y se esfuerza por ser como María, nuestra Madre.

Lo que los niños necesitan es socializar con sus papás y con otras personas que les den buen ejemplo de virtudes cristianas. Estos padres necesitan ser buenos ejemplos para sus hijos, tanto de palabra como de obra, siguiendo un auténtico estilo de vida católico, aprendiendo de los santos, de las enseñanzas de nuestra Iglesia Católica y de la Biblia.

Según el Concilio Vaticano II:

Maestros de oración

60. En virtud de su dignidad y misión, los padres cristianos tienen el deber específico de educar a sus hijos en la plegaria, de introducirlos progresivamente al descubrimiento del misterio de Dios y del coloquio personal con Él: «Sobre todo en la familia cristiana, enriquecida con la gracia y los deberes del sacramento del matrimonio, importa que los hijos aprendan desde los primeros años a conocer y a adorar a Dios y a amar al prójimo según la fe recibida en el bautismo”.[16]

Como verdaderos seguidores de Cristo, no debemos preocuparnos de más por la “socialización” de nuestros hijos o de que se relacionen con niños de su misma edad. Esto nunca ha sido mencionado en los documentos de la Iglesia, o en el Catecismo o en la vida de los santos o en Biblia.

Lo que los católicos estamos llamados a hacer en relación a otras personas es:

[Obras corporales de misericordia]

  • –        Dar de comer al hambriento
  • –        Dar de beber al sediento
  • –        Dar posada al necesitado
  • –        Vestir al desnudo
  • –        Visitar al enfermo
  • –        Socorrer a los presos
  • –        Enterrar a los muertos

[Obras espirituales de misericordia]

  • –        Enseñar al que no sabe
  • –        Dar buen consejo al que lo necesita
  • –        Corregir al que está en error
  • –        Perdonar las injurias
  • –        Consolar al triste
  • –        Sufrir con paciencia los defectos de los demás
  • –        Rogar a Dios por vivos y difuntos


[1] Xhonané Olivas xolivas@familiacatolica.org Noviembre 2013. Todas las notas a pie de página han sido agregadas para esta traducción. Mariana Perotti  perotti.mariana@gmail.com

[2] Ellwood P. Cubberley, The History of Education, p.690.  Rousas John Rushdoony, The Messianic Character of American Education, passim.

[5] http://www.cdc.gov/violenceprevention/pdf/schoolviolence_factsheet-a.pdf  Factores de riesgo que provoca la violencia en las escuelas: historia de violencia en la familia, drogas, alcohol, tabaco, delincuencia entre amigos, relaciones familiares pobres, bajas calificaciones, pobreza.

http://www.secretservice.gov/ntac/ssi_final_report.pdf Reporte: THE FINAL REPORT AND FINDINGS OF THE

SAFE SCHOOL INITIATIVE: IMPLICATIONS FOR THE PREVENTION OF SCHOOL ATTACKS IN THE UNITED STATES UNITED STATES SECRET SERVICE AND UNITED STATES DEPARTMENT OF EDUCATIONhttp://nces.ed.gov/pubs2011/2011320.pdf  Crime, Violence, Discipline, and Safety in U.S. Public Schools Findings From the School Survey on Crime and Safety: 2009–10

[6] http://www.catholicreview.org/  Periódico católico más grande de Maryland.

[10] http://www.youtube.com/watch?v=kJLfHepVNzM Entrevista al Dr. Fedoryka

http://www.christendom.edu/news/2008/fedoryka2.php  Ex rector de Christendom College

[13] http://en.wikipedia.org/wiki/Daddy%27s_Roommate Uno de los libros que incluía el currículum era “El compañero de cuarto de papá”.

[14] http://www.nea.org/assets/docs/HE/glbtstatus09.pdf Reporte sobre el estatus de los gay, homosexuals, bisexuales y transgénero en la educación.

http://neatoday.org/2013/05/30/gender-identity-protections-moving-from-policy-to-practice/ Protección de la identidad de género, de política a la prática.

http://www.welcomingschools.org/about/ Su nuevo programa de los derechos humanos para aceptar la tolerancia entre los tipos de familia, tipo de género y evitar el bullying.

6 Respuestas a “Traducción del Cap.14 del Libro “Catholic Homeschooling”: La Socialización

  1. Muchas gracias Xhonané por tu trabajo, estoy deseando leerlo.

  2. ¡Qué bien que ya haya salido!

    Acabo de hacer un reenvío de correo con el enlace del post.

    ¡Saludos desde Bariloche!

    • Siiii, gracias a Dios Bea!!! Sigamos trabajando!!! Por cierto, se me ocurría que tú también podías tener el índice del libro y enlazar los capítulos conforme se van publicando, parecido a lo que hicimos con el proyecto de cómo empezar un blog, te acuerdas? Bueno, dime qué te parece. Bendiciones!!!

  3. Pingback: Traducción del Libro “Catholic Home Schooling” de Mary K Clark | Familia Católica Homeschooler

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